Una de las preguntas más repetidas en consulta y en foros de embarazadas es siempre la misma: ¿cuándo empiezo? Algunas esperan a tener la barriga visible. Otras arrancan desde la primera semana. Y muchas simplemente no saben qué hacer. Esta guía existe para aclarar exactamente eso: qué hacer, cuándo hacerlo y por qué.

Primero lo primero: ¿por qué aparecen las estrías?

Las estrías son pequeñas roturas en las fibras de colágeno y elastina de la dermis, la capa media de la piel. Cuando la piel se estira más rápido de lo que puede adaptarse, esas fibras se rompen y dejan una marca que primero es rojiza o violácea —la estría activa— y con el tiempo palidece hasta volverse plateada o nacarada.

En el embarazo, la combinación de aumento de volumen rápido, cambios hormonales que alteran la estructura del colágeno y predisposición genética crea el escenario perfecto para que aparezcan. Las zonas más frecuentes son el abdomen, los pechos, los muslos y las caderas, aunque también pueden aparecer en la zona lumbar.

Lo importante que hay que entender es que la crema de prevención antiestrías no actúa cuando ya han aparecido: actúa antes, manteniendo la piel hidratada, elástica y preparada para el estiramiento progresivo. Por eso la prevención es la clave y por eso el momento de empezar importa tanto.


Las estrías aparecen ante el aumento de volumen rápido  y al estirarse la piel.

¿Tengo predisposición? Las señales que no debes ignorar

Antes de entrar en la guía por trimestres, vale la pena que te hagas estas preguntas, porque la predisposición genética es uno de los factores más determinantes y muchas mujeres lo descubren demasiado tarde.

Tienes más probabilidades de desarrollar estrías si tu madre o hermanas las tuvieron durante sus embarazos, si ya tienes estrías de la adolescencia o de cambios de peso anteriores, si tu piel es naturalmente seca o poco elástica, si tu aumento de peso está siendo rápido o si llevas un embarazo múltiple. Ninguno de estos factores es una condena —muchas mujeres con alta predisposición no desarrollan estrías si cuidan bien su piel desde el principio—, pero sí son una señal de que conviene empezar cuanto antes y ser constante.


Primer trimestre · Semanas 1–12

El momento de establecer el hábito

En el primer trimestre la barriga todavía no es visible y el vientre apenas ha cambiado. Es exactamente por eso que muchas mujeres esperan. Y es exactamente por eso que no deberían.

La piel ya está sometida a cambios internos importantes: los niveles de estrógeno y relaxina están alterando la estructura del tejido conectivo, los pechos empiezan a crecer —a veces de forma notable y rápida— y la hidratación de la dermis ya se ve afectada por los ajustes hormonales. Todo esto ocurre por debajo de lo que ves en el espejo.

El primer trimestre es el momento ideal para instaurar el hábito. No porque vayas a ver resultados inmediatos, sino porque cuando llegue el estiramiento intenso del segundo y tercer trimestre, tu piel ya estará preparada, bien hidratada y con las fibras reforzadas.

Qué hacer en el primer trimestre

Aplica una crema o aceite antiestrías una vez al día, preferiblemente después de la ducha, cuando la piel todavía está ligeramente húmeda y los ingredientes penetran mejor. Céntrate especialmente en los pechos, que son la zona que antes empieza a cambiar, y en el abdomen bajo. El masaje circular con la yema de los dedos no solo mejora la absorción, sino que activa la circulación local y estimula la producción de colágeno.

En cuanto a ingredientes, busca fórmulas con aceites vegetales ricos en ácidos grasos esenciales —rosa mosqueta, argán, jojoba— vitamina E, manteca de karité o centella asiática. Evita retinoides de alta concentración y algunos aceites esenciales no recomendados en el primer trimestre; si tienes dudas sobre un ingrediente concreto, consulta con tu matrona.


Una crema nutritiva y natural ayudara a mantener la piel elástica e hidratada.

Segundo trimestre · Semanas 13–27

El trimestre del crecimiento: dobla la atención

El segundo trimestre es cuando todo empieza a acelerarse de verdad. La barriga se hace visible, el volumen aumenta de forma sostenida semana a semana y la piel comienza a estirarse de forma perceptible. Es el período de mayor riesgo para la aparición de estrías y, al mismo tiempo, el momento en que más mujeres se dan cuenta de que deberían haber empezado antes.

Si llegas al segundo trimestre sin haber aplicado nada hasta ahora, no te preocupes: no es demasiado tarde. La piel sigue respondiendo bien a la hidratación y al cuidado. Empieza hoy y sé constante.

Si ya llevas semanas con tu rutina desde el primer trimestre, este es el momento de intensificarla. La piel necesita más en este período: más hidratación, más elasticidad, más apoyo.

Qué hacer en el segundo trimestre

Pasa a dos aplicaciones diarias si puedes: una por la mañana y otra por la noche. Amplía las zonas de aplicación a muslos, caderas, zona lumbar y glúteos, además de abdomen y pechos. El volumen sigue aumentando y la piel se estira en más zonas de las que imaginas.

Presta atención a cualquier sensación de tirantez o picor en la piel del abdomen: son señales de que la piel está en tensión y necesita más hidratación. No las ignores. Si ya ves alguna línea rojiza o violácea, no es el momento de abandonar la rutina, sino de reforzarla. Las estrías activas todavía tienen mejor respuesta al tratamiento que las antiguas.

La hidratación interna también importa: beber suficiente agua mejora la elasticidad de la piel desde dentro. No hay crema que compense una deshidratación crónica.


Tercer trimestre · Semanas 28–40

La recta final: constancia hasta el último día

El tercer trimestre es el más exigente para la piel. El abdomen alcanza su mayor volumen, el bebé gana peso rápidamente y los últimos centímetros de estiramiento son los que más tensión generan en las fibras cutáneas. Paradójicamente, es también el trimestre en que muchas mujeres empiezan a cansarse de la rutina o sienten que ya no pueden alcanzar bien ciertas zonas.

No te rindas ahora. Las últimas semanas son críticas. Algunas estrías aparecen precisamente en las semanas 36–40, cuando la piel ya ha dado todo lo que podía dar y el peso del bebé comprime y estira desde dentro.

Qué hacer en el tercer trimestre

Mantén las dos aplicaciones diarias. Si aplicarte la crema sola se ha vuelto incómodo por el tamaño del abdomen, pide ayuda a tu pareja para la espalda y la zona lumbar. Usa una postura cómoda: sentada o recostada en lugar de de pie.

Los aceites corporales pueden ser especialmente cómodos en esta etapa porque se extienden con menos esfuerzo y son muy absorbentes. Aplicarlos con un masaje suave también puede aliviar la tirantez y el picor que muchas mujeres sienten en la piel abdominal en estas semanas.

No olvides la zona del pecho: el crecimiento mamario continúa hasta el final y durante los primeros días de lactancia. Es una de las zonas más olvidadas y más agradecidas cuando se cuida bien.


La rutina mínima viable: qué hacer si tienes poco tiempo

Sabemos que el embarazo no siempre deja energía ni margen para largas rutinas. Si tu realidad es que tienes cinco minutos y no más, esto es lo que debes priorizar.

Una sola aplicación al día es mejor que ninguna. El mejor momento es justo después de la ducha, cuando la piel está limpia y ligeramente húmeda. Aplica en abdomen y pechos con un masaje rápido de un minuto por zona. Eso es suficiente para marcar la diferencia si lo haces todos los días. La constancia supera siempre a la intensidad esporádica.

Si un día se te olvida, no pasa nada. Retoma al día siguiente sin culpa. El problema no es saltarse un día; el problema es abandonar durante semanas.


El aceite de rosa mosqueta nutre, regenera y mejora el aspecto de las estrías.

¿Puedo combinar crema y aceite en la misma rutina?

Sí, y de hecho es la opción más completa. Crema y aceite no compiten, se complementan: la crema hidrata en profundidad y mantiene el nivel de humedad de la piel a lo largo del día, mientras que el aceite nutre y regenera las fibras con ácidos grasos esenciales que penetran de forma más localizada.

Una forma práctica de organizarlo es usar la crema —como Nectar Sensation— por la mañana y por la noche en las grandes superficies: abdomen, muslos, caderas y pechos. Y reservar el aceite para por la noche, aplicado de forma más localizada en las zonas de mayor riesgo o donde ya hayan aparecido las primeras marcas. El aceite de rosa mosqueta en formato roll-on es especialmente cómodo para esto: permite aplicar con precisión sin ensuciarse las manos y resulta muy práctico en el tercer trimestre, cuando llegar a ciertas zonas empieza a ser un reto.

No es imprescindible usar los dos productos si tu rutina es sencilla y constante. Pero si quieres dar a tu piel el máximo apoyo posible, la combinación de ambos es la estrategia más completa que puedes seguir.


¿Y después del parto?

El cuidado no termina cuando nace el bebé. El postparto inmediato es otro momento de cambio rápido: el abdomen se contrae, el pecho puede crecer más con la subida de la leche y la piel pasa por un proceso de readaptación. Mantener la hidratación en estas semanas ayuda a que las estrías activas que hayan podido aparecer evolucionen mejor y se aclaren más rápido.

Si estás dando el pecho, revisa los ingredientes de tu crema antes de aplicarla en el pecho, especialmente si el bebé tiene contacto con esa zona.

La manteca de karité nutre y repara la piel tras el embarazo.

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