Cuando se acerca la fecha, cada tirón en el vientre trae la misma pregunta: «¿es una falsa alarma o el bebé ya viene?». Esta guía te da lo que de verdad necesitas en ese momento: reconocer qué tipo de contracción estás sintiendo, saber cuándo quedarte tranquila en casa y cuándo salir hacia el hospital, para que vivas la recta final con confianza y no con miedo a equivocarte.
Te lo resumimos primero y lo explicamos en detalle después:
| Tipo de contracción | Cuándo aparece | Ritmo | ¿Duele? | Qué significa |
|---|---|---|---|---|
| Braxton Hicks (falsas) | Desde la semana 20-28 | Irregular, < 3 por hora, no se intensifican | Molesta, poco dolorosa | El útero «entrena». No dilata. |
| Prodrómicas / de preparto | Alrededor de la semana 36 | Irregulares y cortas (~15 seg) | Dolor abdominal, espalda e ingle | Últimos preparativos. El parto puede tardar días. |
| Prematuras (alerta) | Antes de la semana 36 | Más de 3 por hora, intervalos cada vez más cortos | Dolor que va a más | Acude al médico de inmediato. |
| De dilatación (parto) | Al inicio del parto | Regulares, de cada 10 min a cada 2-3 min | Como regla intensa, en aumento | El parto ha empezado. Abren el cuello hasta 10 cm. |
| De expulsión / presión | Fase final | Muy seguidas | Necesidad irresistible de empujar | El bebé sale. |
| Posparto | Tras el nacimiento y días después | Espaciadas, 10-15 min | Como dolor menstrual | Desprenden la placenta y frenan el sangrado. |
Esta guía es informativa y no sustituye el criterio de tu matrona o médico. Ante cualquier duda, consúltales.
Qué es exactamente una contracción
Entender qué ocurre dentro te ayuda a no alarmarte por cada sensación nueva. Una contracción es, simplemente, tu útero —un músculo grande— tensándose de golpe y relajándose después. No se conoce con certeza qué las desencadena, pero sí que la oxitocina (la hormona de las contracciones) es imprescindible para que funcionen; cuando el parto se bloquea, se administra su versión sintética por vía intravenosa.
Médicamente se dividen en contracciones del embarazo (inofensivas para el bebé, salvo que sean prematuras de verdad) y contracciones del parto. Saber diferenciarlas es lo que te dará tranquilidad en las próximas semanas.

Braxton Hicks: el entrenamiento temprano del útero
Son las primeras y las más «falsas». Aparecen pronto, desde la semana 28 (a veces ya en la 20), y no debes temerlas: son la forma que tiene tu cuerpo de prepararse con antelación. Las notarás en la parte baja del abdomen y las ingles, con un endurecimiento del vientre que dura entre medio minuto y un minuto.
Cómo reconocerlas: son irregulares, relativamente indoloras, no se presentan más de tres veces por hora, no se intensifican y remiten solas. Y, lo más importante, no dilatan el cuello del útero, a diferencia de las de parto.
Prodrómicas: los últimos preparativos
Hacia la semana 36, sobre todo si eres primeriza, puedes notar un dolor abdominal más intenso, con molestias en espalda e ingle y presión sobre la vejiga. Son los pródromos de parto: tu cuerpo afinando los detalles. Pueden aparecer varios días antes del parto real, así que no tienes que salir corriendo.
Su función es ir acortando el cuello uterino (que durante el embarazo mide unos 3 cm) hasta borrarlo. Son irregulares y más cortas que las de parto: tras unos 15 segundos desaparecen si te relajas o cambias de postura. Las madres que ya han parido suelen notarlas un poco antes que las primerizas.
Dolores de encajamiento: el bebé se coloca
A menudo los pródromos dan paso a las contracciones de encajamiento, algo más dolorosas, que empujan la cabeza del bebé hacia la pelvis para su posición definitiva. Cómo aliviarlas: prueba un baño caliente y las técnicas de respiración de tu curso de preparación al parto. Si temes que sea el inicio del parto, habla con tu matrona.
Tienen su lado bueno: cuando la cabeza del bebé desciende, respirarás y comerás con más facilidad. A cambio, notarás más presión en el suelo pélvico al sentarte o caminar, e incluso algún calambre leve.

Contracciones prematuras: cuándo no esperar
Estas sí requieren atención. A diferencia del resto, pueden provocar un parto prematuro. Acude al médico de inmediato si, antes de la semana 36, notas:
- Más de 3 contracciones por hora.
- Dolores que se intensifican.
- Intervalos cada vez más cortos.
- Flujo vaginal acuoso o con sangre, o dolor de espalda al mismo tiempo.
Tras examinarte pueden recomendarte solo descanso, tranquilidad y magnesio; si no basta, es probable un ingreso para frenar las contracciones y prolongar el embarazo. A menudo son una señal de que te has excedido física o mentalmente: tu cuerpo te pide parar.
Contracciones de parto: cuando de verdad ha llegado la hora
De dilatación: el parto anuncia su llegada
El parto arranca con las contracciones de dilatación: el útero se contrae a intervalos regulares y cada vez más cortos. Al principio recuerdan al dolor menstrual y su intensidad crece poco a poco, hasta abrir el cuello del útero unos diez centímetros. Las reconoces porque:
- Son regulares: primero cada diez minutos, luego cada dos minutos y medio o más seguidas.
- Duran alrededor de minuto y medio.
- Empiezan leves, alcanzan un pico y se debilitan poco a poco.
De expulsión: el bebé quiere salir
En la fase de expulsión sentirás una necesidad irresistible de empujar. Las contracciones de presión llevan al bebé hasta la salida; cuando la cabeza pasa el punto más estrecho, el resto del cuerpo suele deslizarse con unas pocas contracciones más. Enseguida verás su cara.
Posparto: se desprende la placenta
Después, contracciones más suaves —parecidas a un dolor menstrual intenso, de 10-15 minutos— desprenden la placenta. Dar el pecho las estimula: la succión libera oxitocina y prolactina, que frenan el sangrado y ayudan al útero a recuperar su tamaño (involución), previniendo hemorragias e infecciones. Por eso sentirás estas contracciones de forma aislada varios días tras el parto.
Cómo cronometrar tus contracciones: la regla 5-1-1
Contar bien tus contracciones es lo que te dará seguridad para decidir sin dudas. Cronometra desde el inicio de una contracción hasta el inicio de la siguiente (esa es la frecuencia) y cuánto dura cada una. Una referencia muy usada para un primer parto es la regla 5-1-1:
- 5: contracciones cada 5 minutos.
- 1: que duren en torno a 1 minuto.
- 1: mantenidas así durante al menos 1 hora.
Puedes anotarlo en papel o con una app de conteo de contracciones. Recuerda: lo que distingue el parto no es solo el dolor, sino la regularidad y que las contracciones no ceden al descansar o cambiar de postura.
¿Cuándo ir al hospital?
No hace falta salir con las primeras contracciones de dilatación. Muchas matronas recomiendan quedarse en casa el máximo tiempo posible para llegar con fuerzas. Ve al hospital o avisa a tu matrona cuando:
- Una contracción dure entre 1 y 1 minuto y medio, con el patrón 5-1-1.
- Ya no estés cómoda en casa o necesites analgesia o ayuda para respirar.
Acude de inmediato, sin esperar al patrón, si: rompes aguas (se rompe el saco amniótico), el líquido es verdoso o con sangre, notas menos movimientos del bebé, sangras o tienes dolor de cabeza intenso con visión borrosa. En estos casos, la duración o intensidad de las contracciones da igual.
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