¿Cuál crees que es la mejor forma de que tu bebé crezca sano y feliz?
Tal vez, lo primero en lo que pienses tenga que ver con estar muy pendiente de él, darle una buena alimentación, enseñarle cómo es el mundo y cómo se hacen las cosas, así como procurar que no se dañe y que no enferme.
No está mal todo esto y seguramente es la idea que a la mayoría nos han inculcado sobre lo que es criar y educar bien. Es un esquema clásico, donde el adulto controla e interviene en todo momento, mientras que el/la niño/a básicamente le obedece, le imita o se deja guiar como una marioneta.
Pero, desde hace años, están cobrando mucha fuerza otros tipos de pedagogía, que rompen con ese esquema y apuestan más por la autonomía de los niños a la hora de explorar el mundo y de descubrir sus propias capacidades .
No son pedagogías nuevas, aunque es ahora cuando quizás se les está dando más valor. Una de ellas cuenta ya con muchos adeptos y se la conoce como “Movimiento libre”.
De María Montessori a Emmi Pikler
La pedagogía del Movimiento libre fue desarrollada por la pediatra húngara Emmi Pikler a mediados del siglo pasado, después de aceptar la dirección del Instituto Loczy, un orfanato de Budapest que acogía a niños de hasta 3 años de edad.
Emmi Pikler, creadora de la pedagogía del Movimiento libre
Preocupada por las secuelas que dejaba en aquellos niños la falta de contacto con sus padres -tristeza, desarrollo deficiente, etc-, la doctora Pikler inició una serie de investigaciones y configuró una pedagogía que partía de una doble necesidad por parte de los niños: la necesidad de apego y la necesidad de autonomía.
En este sentido, Emmi Pikler proponía un modo de crianza en el que la relación del adulto con el/la niño/a se basaba en los cuidados cotidianos, la confianza y la comunicación efectiva.
Se trataba de que el adulto, en el marco de un espacio adecuado y una relación afectiva estable, acompañara al bebé en su desarrollo motor. Por su parte, el bebé, al sentir ese vínculo seguro con el adulto, se lanzaría sin miedo a explorar libremente ese espacio y a descubrir sus propias capacidades poco a poco.
Unas décadas antes de que Pikler desarrollara su pedagogía, la médica y educadora italiana María Montessori proponía una novedosa metodología educativa, que hoy se practica en muchas escuelas del mundo y que se basa en el triángulo ambiente, amor y relación niño-ambiente.
La pedagogía Montessori y la de Pikler están muy relacionadas y convergen en un punto fundamental: la curiosidad natural de los niños y sus propias capacidades de desarrollo.
Principios básicos de la pedagogía Pikler
Estos son los fundamentos que caracterizan la teoría del Movimiento libre:
El movimiento es una parte fundamentaldel desarrollo de los niños, así como de su forma de ser y de su manera de relacionarse con ellos mismos y con el mundo.
Los niños no son marionetas en manos del adulto. Por tanto, el movimiento del infante ha de ser espontáneo y autónomo.
Las necesidades básicas y las afectivas del bebé han de estar cubiertas para garantizar un óptimo desarrollo físico, psíquico y emocional.
El tiempo del movimiento libre y la actividad autónoma se complementa con el tiempo de cuidados (baño, cambio de pañal, alimentación, etc) , en el que el bebé nota la cercanía del adulto y se siente atendido. Se generan así vínculos afectivos estables que le ofrecen seguridad a la hora de explorar el mundo.
En la actividad autónoma, el adulto acompaña al/la niño/a, pero no interviene (a no ser que le reclame). Simplemente, le da la oportunidad de hacer las cosas por sí mismo/a y que averigüe cómo hacerlas con seguridad. No hay que adelantar posturas ni posiciones.
Debemos dejar que los niños decidan qué paso evolutivo deben dar (gatear, sentarse, etc), sin forzarles ni meterles prisa. De lo contrario, los pequeños pueden frustrarse por no ser capaces de hacer aquello que se les exige.
En el Movimiento libre, la relación del adulto con los niños ha de estar basada en el respeto a ellos y en la confianza sobre sus capacidades. Así, por ejemplo, Pikler propone que, en los momentos de cuidado, adelantemos al pequeño todo lo que vamos a hacer: “Voy a quitarte el pañal”, “ahora voy a pasarte la esponja mojada por el culete”, etc.
El juego es importante, pero es el/la niño/a quien decide cómo, cuándo y con qué jugar (entre los materiales que pongamos a su alcance).
Beneficios del Movimiento libre
La aplicación de la pedagogía Pikler tanto en los hogares particulares como en jardines de infancia, escuelas e instituciones ha demostrado tener numerosos beneficios en los niños. Entre ellos, destacamos los siguientes:
Un adecuado desarrollo psicomotriz y cognitivo (autoconocimiento del propio cuerpo, mejores posturas, más equilibrio y coordinación de movimientos).
Fortaleza física.
Fomento de la autonomía y la autoconfianza.
Adquisición de habilidades comunicativas y de una mayor creatividad.
Qué se necesita para practicar el Movimiento libre
Según Emmi Pikler, para que los niños desarrollen todo su potencial, solo necesita espacio, libertad de movimiento y ropa cómoda. Pero, concretando algo más, podríamos mencionar estos elementos:
Un espacio despejado y seguro, libre de cosas que puedan dañarles en su proceso de exploración.
Un suelo cálido o, en su defecto, cubierto con algún tipo de tapiz (por ejemplo, una alfombra puzzle), siempre que quede una superficie firme.
Evitar todo lo que limite el movimiento libre de los niños: andadores, tronas, hamacas, etc.
Ropa ligera y holgada, que no tenga capuchas, cinturones ni adornos. Mejor prescindir de los zapatos. También es recomendable no usar ropa si no hace frío.
Estructuras adaptadas que inciten a los pequeños a trepar, agacharse, levantarse, deslizarse, explorar y practicar el movimiento de diferentes maneras. Con un poco de imaginación, puedes crear estas estructuras en casa, aunque existen diversos artilugios Pikler diseñados para sacarle todo el partido al Movimiento libre, como el Triángulo, el Laberinto, la Rampa o la Tarima.
Un lugar idóneo para el cuidado, que facilite el acceso del adulto al bebé y su comunicación con él, pero que, al mismo tiempo, permita al/la niño/a moverse con soltura y colaborar. Con este objetivo, se concibió el Cambiador Pikler, que puedes utilizar durante los primeros años de tu hijo/a.
Definitivamente, el Movimiento libre de Emmi Pikler plantea un cambio de perspectiva más armónico con la naturaleza de los niños. Hay mucha literatura sobre el tema, pero aquí hemos querido ofrecerte unas pinceladas que pueden servirte para empezar. ?
Antes de nacer tu bebé, te pasas meses haciendo previsiones y tratando de tener listo todo lo necesario para darle la bienvenida como nuevo miembro de la familia.
Pero llega el momento en que tu hij@ ya está en el mundo y, para que sean reconocidos sus derechos como nuevo miembro de la sociedad, así como los derechos y obligaciones de sus padres con respecto a él/ella – como el permiso de maternidad y de paternidad-, se requieren una serie de trámites. ¿Cuáles son? Vamos a verlos.
Documentación básica para todo
Antes que nada, te aconsejamos que tengas preparada una carpeta con estos dos documentos básicos para trámites posteriores:
DNI de ambos padres (si llevas a cabo la maternidad en solitario, bastará con el tuyo).
Libro de familia o documento que acredite el matrimonio (si los padres estáis casados)
Lo ideal es que lleves el original y una copia de cada documento.
Papeleo en el hospital
El papeleo que se realiza en el hospital está destinado principalmente a notificar el nacimiento, así como a identificar al recién nacido, a sus progenitores y al profesional sanitario que ha asistido el parto.
Sin embargo, como veremos más adelante, también es posible, en muchos casos, hacer desde el hospital la inscripción del bebé en el Registro Civil.
Parte médico de nacimiento
Es un documento de color amarillo que te entregarán firmado por el/la ginecólogo/a o el/la matrón/a que ha asistido el parto. En él constará la fecha y la hora del nacimiento del bebé, así como su sexo, el peso y la talla.
Cuestionario correspondiente al Boletín Estadístico del Parto
Este documento es de color rojo o azul – dependiendo de la Comunidad Autónoma- y en él han de figurar los datos de los padres, entre otros.
Te lo entregarán en el hospital y lo mejor es que lo rellenes allí mismo, por si has de consultar alguna duda.
Verás que es un poco largo (8 páginas), pero hay partes que no te corresponderá cumplimentar a ti, sino que están reservadas para el personal sanitario en caso de que el bebé haya nacido sin vida o haya fallecido antes de las 24 horas después de nacer.
En el cuestionario, te pedirán datos como fecha y lugar del parto, número de semanas que duró el embarazo, si fue o no cesárea, estudios de los padres, nacionalidad, grupo profesional al que pertenecen o estado civil.
Los datos de este cuestionario los usarán tanto para la declaración de nacimiento del Registro Civil como para el alta del recién nacido en el Padrón Municipal de Habitantes y el Boletín Estadístico de Parto del INE.
Certificado de que no se ha promovido ninguna otra inscripción del recién nacido
Esto solo lo tendrás que pedir en el hospital en caso de que vayas a inscribir al bebé en una localidad distinta a la que pertenece dicho hospital, a fin de que no se produzcan duplicidades.
Alta hospitalaria de la madre y del bebé
Es un informe que te darán en la oficina de Administración (o Admisión) del hospital en el momento de la salida.
Aparte de estos documentos, según la Comunidad Autónoma en la que des a luz, es posible que en el mismo hospital te tramiten una tarjeta sanitaria provisional.
Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, los hospitales suelen tramitar la tarjeta SIP provisional, válida para tres meses, hasta que te hagan la tarjeta definitiva después de solicitarla en el centro de salud correspondiente.
Médico de cabecera
Con el informe del alta hospitalaria, la tarjeta sanitaria de la madre y su DNI, la propia madre o un familiar debe solicitar al médico de cabecera que le corresponda el Informe de Maternidad. Este será necesario para tramitar la baja maternal y la prestación por maternidad/paternidad correspondiente en cada caso.
Registro Civil
Una vez dado de alta en el Registro Civil, el bebé quedará censado con su nombre y apellidos en la ciudad donde ha nacido, o bien en la ciudad donde residirá.
Tienes dos formas de realizar este trámite:
Telemática: se hace desde el mismo hospital si disponen de esta opción (casi todos la tienen) y dentro de las 72 horas siguientes al nacimiento. Solo hay que rellenar el cuestionario correspondiente con la asistencia del personal competente del centro y ellos se encargarán de enviarlo al Registro Civil. Pero lo recomendable es que, antes de dar a luz, te asegures de que tu hospital tiene implantado este trámite.
Presencial: en este caso, el plazo es desde las 24 horas a los 10 días siguientes al parto y se realiza en la oficina del Registro Civil del lugar del nacimiento o del lugar donde resides (en este caso, tendrás que aportar tu certificado de empadronamiento). Si los padres del bebé están casados, podrá acudir cualquiera de los dos o, incluso, otro familiar del recién nacido (tíos, abuelos, etc) con el DNI de los padres. Si no se trata de un matrimonio, han de acudir ambos padres, también con su DNI. Y si la madre es soltera y no se va a registrar la identidad del padre, solo tendrá que ir ella y el bebé quedará inscrito con una sola progenitora.
En cualquier caso, además del documento de identidad, siempre habrá que llevar el informe médico de maternidad.
¿Qué pasa si, por algún motivo, no te da tiempo a registrar a tu recién nacido en los plazos indicados? Dispondrás de hasta 30 días más para hacerlo, pero siempre que acredites una causa de fuerza mayor de justificada.
Una vez hecha la inscripción, el Registro Civil enviará a los padres – por vía electrónica primero- una certificación literal de nacimiento, con la que la familia podrá realizar los trámites administrativos que necesite posteriormente (Seguridad Social, tarjeta sanitaria, DNI, etc).
Seguridad Social
Alta del bebé en el sistema sanitario
Como el Registro Civil, el alta de tu bebé en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para que tenga cobertura sanitaria y se le asigne pediatra, también podrás realizarla vía electrónica o acudiendo personalmente a la oficina del INSS más cercana. Pero siempre será necesario que alguno de los progenitores tenga derecho como asegurado.
Si eliges la vía electrónica, puedes utilizar el portal Tu Seguridad Social.
Cuando hayas hecho la inscripción, te darán un impreso de afiliación del bebé como beneficiario de la Seguridad Social. Este documento es el que deberás aportar cuando presentes la solicitud de la tarjeta sanitaria en el Centro de Atención Primaria o Centro de Salud que te corresponda.
Bajas por maternidad y por paternidad
Tras los últimos cambios legislativos, tanto la madre como el padre – biológicos o adoptivos- que estén cotizando a la Seguridad Social tienen derecho a disfrutar de 16 semanas de permiso retribuidas al 100%.
El permiso de maternidad y el de paternidad se disfrutarán de forma ininterrumpida las seis primeras semanas tras el parto. El resto de semanas, pueden disfrutarse de forma continuada o interrumpida hasta que el hijo o la hija cumpla 12 meses, y se podrá optar a hacerlo a tiempo parcial si se llega a un acuerdo con la empresa.
Por otro lado, una madre biológica puede empezar a disfrutar la baja de maternidad hasta cuatro semanas antes de la fecha prevista del parto. En ese caso, una vez nacido el bebé, aún le quedarían 12 semanas de baja.
En caso de parto múltiple, el permiso de cada progenitor se ampliará una semanas más por bebé a partir del segundo.
Es importante tener claro que el permiso de maternidad y el de paternidad son intransferibles, por lo que no se puede ceder al otro progenitor.
¿Y si eres familia monoparental?
En este caso, tendrás también 16 semanas de permiso por nacimiento retribuido para cuidar de tu bebé, aunque existe una proposición de ley para ampliar ese permiso a 26 semanas. Incluso hay alguna sentencia que reconoce el derecho a 32 semanas de permiso por nacimiento para familias monoparentales.
Cómo tramitar la baja por maternidad o paternidad
Primero, tendréis que conseguir el certificado de la empresa informando de la baja.
Después, hay que solicitar la baja por maternidad y/o por paternidad en la oficina de atención de la Seguridad Social o a través de su sede electrónica. Te aconsejamos que aproveches el momento en el que das de alta al bebé como afiliado para realizar también esta solicitud. Te pedirán los siguientes documentos:
Documento de identidad (DNI o NIE).
Libro de familia o documento de inscripción en el Registro Civil.
Certificado de empresa informando de la baja (o declaración de situación de actividad como autónomo/a).
Informe de maternidad (en el caso de la baja por maternidad).
Si, en las semanas previas al parto, la madre ha estado de baja médica, también debe llevar a la empresa el informe de alta.
Formulario de solicitud, que te facilitarán en la misma oficina o que puedes descargar por Internet.
¿Puedes cobrar una baja por maternidad o paternidad si eres autónomo?
La respuesta es que sí, siempre y cuando estés afiliado/a, en situación de alta y con todos los pagos al día en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
Además, debes contar con un período mínimo de cotización acumulado -varía según tu edad- desde la fecha del parto o de resolución de adopción, acogimiento o tutelaje si es tu caso. También puedes decidir adelantar el inicio de la baja a una fecha anterior.
La duración de la baja por maternidad/paternidad siendo autónoma/o será igual que la de un trabajador por cuenta ajena – 16 semanas- y recibirás el 100% de tu base reguladora a modo de prestación económica.
Por otro lado, te bonificarán la cuota de autónoma/o durante la baja y, si te reincorporas a la actividad durante los dos años siguientes a la finalización de la misma, podrás pagar la tarifa plana de 60 € de cuota – en caso de cotizar el mínimo- o una reducción de 80% de la misma durante 12 meses.
Para tramitar la baja por maternidad o por paternidad para autónomos, tendrás que acudir a tu oficina de la Seguridad Social (INSS) o hacerlo desde casa con tu certificado digital.
Permiso de lactancia
Otro permiso reconocido y retribuido tras el nacimiento del bebé y que también conlleva algún trámite es el permiso de lactancia para ambos progenitores.
En realidad, es un derecho reconocido en el artículo 37.4 del Estatuto de los Trabajadores, aunque también hay convenios que lo concretan.
El permiso de lactancia lo podrás disfrutar tres formas distintas:
Ausentándote del trabajo una hora o dos fracciones de media hora cada día dentro de tu jornada laboral. El horario concreto en que vas a disfrutar del permiso lo has de negociar con la empresa. Puede ocurrir también que el propio convenio establezca criterios al respecto.
Acumulando esa hora de ausencia para convertirla en días. El permiso de lactancia acumulada solo lo podrás disfrutar según lo que indique el convenio, o en su defecto, en función de lo acordado con la empresa. Para calcular cuántos días te corresponden por la acumulación de horas, has de tener en cuenta solo los días laborables.
Reduciendo tu jornada de trabajo. En este caso, solamente te corresponde media hora. Es decir, puedes entrar a trabajar media hora después o salir con media hora de antelación.
Igual que el permiso de maternidad y de paternidad, el permiso de lactancia es intransferible y, por tanto, la madre le puede ceder el suyo al padre y viceversa.
¿Cuántos días dura el permiso de lactancia?
El permiso de lactancia lo puedes disfrutar desde que te reincorporas al trabajo después de la baja de maternidad o paternidad hasta que tu bebé cumple nueve meses.
No obstante, si ambos progenitores trabajan, pueden solicitar una ampliación del permiso hasta los doce meses del bebé, aunque las horas empleadas para la lactancia en esos tres meses extras no se remunerarían, sino que se descontarían del salario.
Por otro lado, ten en cuenta que el permiso de lactancia es compatible con la reducción de jornada por el cuidado de un hijo.
Cómo se tramita el permiso de lactancia
Este permiso se lo tienes que solicitar a la empresa, para que quede constancia, y con un preaviso de 15 días, a no ser que el convenio establezca otro plazo.
Bastará con que hagas un escrito en el que notifiques a la empresa que vas a ejercitar el derecho a reducir la jornada ordinaria por cuidado del lactante, especificando la forma en que vas a hacerlo (una de las tres que te hemos explicado anteriormente).
En el escrito, deberán figurar los siguientes datos:
Lugar y fecha de la notificación.
Tu nombre.
Tu DNI.
El nombre de la empresa a la que te diriges (o del responsable de personal).
Tu firma.
Una vez lo entregues, la empresa, te lo tendrá que devolver firmado y sellado si no tiene alegaciones.
Ayudas de maternidad
Tanto si eres trabajadora por cuenta ajena como si eres autónoma, la maternidad te da derecho a una deducción de 100 euros mensuales hasta que el bebé cumpla los 3 años de edad.
Para beneficiarte, has de solicitar esa ayuda en la Agencia Tributaria.
Empadronamiento
Hemos dejado esto para el final, ya que, lo más seguro es que no tengas que encargarte de este trámite. Hoy en día, muchos municipios cuentan con un sistema de empadronamiento automático de recién nacidos dados de alta en el Registro Civil.
Si no es el caso de tu municipio, tendrás que solicitar en el Ayuntamiento el empadronamiento de tu bebé.
Queda claro, pues, que el nacimiento de un hijo conlleva bastante burocracia. Afortunadamente, la digitalización de la Administración está facilitando bastante las cosas. 😅 Eso sí, recuerda que para hacer trámites administrativos de forma telemática has de disponer de firma digital.
Por último, aunque en este artículo hemos explicado estos trámites administrativos en términos generales, es posible que haya pequeñas variaciones según la comunidad autónoma donde se produzca el parto. Por ello, te animamos a hacer tu aportación personal en los comentarios del post, a fin de ampliar esta información.
Si has llegado hasta este artículo es porque te preocupa la salud de tu futuro bebé y has oído hablar de casos en los que las células madre del cordón umbilical han servido para tratar enfermedades de algunos niños o de sus hermanos.
También puede ser que estés investigando el tema de las células madre por algún motivo académico o profesional.
En cualquier caso, no te vamos a dar la visión del experto científico – nosotros no lo somos-, sino que lo que pretendemos es explicarte, de forma sencilla, qué utilidad tiene congelar células madre del cordón umbilical y qué proceso tendrías que seguir si te decides a hacerlo.
Qué son las células madre
Como su propio nombre indica, la células madre son las “madres” de otras células del cuerpo. Es decir, cuando se dividen las células madre, pueden dar lugar a muchos tipos diferentes de células. Es un proceso que se produce a lo largo de toda la vida de una persona.
Aunque existen distintos tipos de células madre, se pueden simplificar en dos: las embrionarias, que forman al individuo completo y se encuentran en el embrión; y las adultas, que dan origen a ciertas clases de células especializadas (sanguíneas, neuronales, óseas o musculares) y se hallan en diversos órganos y tejidos del cuerpo, como la médula ósea, el hígado, el tejido adiposo o el cordón umbilical.
¿Para qué se usan en Medicina?
El uso terapéutico de las células madre forma parte de la llamada Medicina Regenerativa. Esta tiene como objetivo la cura de enfermedades y lesiones (diabetes, Parkinson, lesiones medulares, etc), pero no con fármacos, sino mediante mecanismos que imiten la propia naturaleza del individuo a la hora de reparar por sí mismo tejidos alterados.
Células humanas (Foto: Qimono)
De hecho, las células madre adultas se han usado durante mucho tiempo en tratamientos contra el cáncer para regenerar la sangre y reconstituir el sistema inmunitario. Normalmente, estas células madre se extraen de la médula ósea.
Más de 80 enfermedades tratadas gracias a la SCU
Sin embargo, en 1988, el científico estadounidense Hal Broxmeyer, realizó en París el primer trasplante en el mundo de células madre del cordón umbilical. El receptor fue un niño americano de 5 años con anemia de Fanconi, una anemia aplásica rara (anemia de Fanconi) y la donante fue su hermana recién nacida. La intervención fue un éxito y el niño se curó completamente.
Desde entonces, se han hecho más de 30.000 trasplantes de células madre de la SCU (sangre del cordón umbilical) para tratar más de 80 enfermedadesde la sangre, incluidas las del sistema inmunitario. Una de ellas es la leucemia -el tipo de cáncer más común en niños y adolescentes-, pero se podrían destacar otras como neuroblastomas, cáncer en médula ósea, linfoma Hodgkin o linfoma no Hodgkin.
Además, se están realizando ensayos clínicos para que las células madre del cordón umbilical también puedan utilizarse en enfermedades no relacionadas con la sangre o el sistema inmunológico.
Similares a las embrionarias, pero sin conflicto ético
Cabe apuntar también que en 1998, el grupo de investigación dirigido por J.A. Thomson, demostró que se podían obtener células madre del blastocisto humano (quinto día del desarrollo embrionario). Se siguió investigando y se vio que estas células embrionarias tenían mucho más potencial que las adultas, ya que eran capaces de regenerar cualquier célula del organismo de forma indiferenciada y no solo las células del tejido u órgano del cual procedían. Sin embargo, la experimentación con embriones humanos dio lugar a un fuerte debate éticoen diferentes países, por lo que el uso de las células madre de la sangre y del tejido del cordón umbilical se apunta como la mejor alternativa, dado que son células madre adultas, pero jóvenes y con un potencial similar al de las embrionarias.
La sangre que queda retenida en el cordón umbilical en el momento del nacimiento es rica en células madre de gran calidad, que pueden extraerse y congelarse para su uso posterior.
¿Qué cualidades tienen las células madre del cordón umbilical?
Las células madre de la sangre y el tejido del cordón umbilical se caracterizan por:
Son células hematopoyéticas, es decir, pueden producir las otras células de la sangre.
Son diez veces más numerosas que las contenidas en otros tejidos.
Son células madre jóvenes y adaptables, por lo que su potencial de multiplicación y de especialización es más alto.
No han sido alteradas por toxinas ambientales.
Su extracción es fácil, no invasiva y completamente segura para el bebé y para la madre.
En caso de usarse para el tratamiento de alguna enfermedad, no plantean tanto problema de compatibilidad como las células madre procedentes de otras fuentes (por ejemplo, la médula ósea). También hay menos riesgo de rechazo una vez trasplantadas.
Cómo proceder si quieres congelar las células madre del cordón umbilical
En primer lugar, has de saber que la decisión de congelar las células madre del cordón umbilical no tienes por qué tomarla desde el inicio de tu embarazo. Pero sí conviene que lo preveas un par de meses antes de la fecha prevista del parto. ¿Por qué?
La extracción de la sangre se realiza en el hospital, justo después del parto, pero el procesamiento de la muestra se lleva a cabo en un laboratorio, y la conservación o almacenamiento, en un banco de células madre. Por tanto, has de prever un tiempo para informarte y buscar una empresa adecuada que se encargue de todo el proceso posterior a la extracción de la muestra.
¿Banco autorizado o intermediario?
A la hora de elegir un banco de almacenamiento, deberás comprobar si es un banco autorizado por las Autoridades Sanitarias españolas o si se trata de una empresa que actúa como intermediario entre la familia y un banco extranjero. ¿Cuál es la diferencia?
Un banco autorizado en España tiene las garantías que ofrece la legislación española respecto a la calidad del procesamiento y almacenamiento de la muestra.
Si se cometiera algún error, las Autoridades Sanitarias españolas asumirían una responsabilidad subsidiaria, mientras que, con un intermediario, habría que buscar responsabilidades de países extranjeros, que es más complicado.
Las muestras privadas preservadas en bancos autorizados ubicados en España están sujetas a la disponibilidad universal. Esto quiere decir que son accesibles a terceros en procedimientos de búsqueda de donantes compatibles en caso de no existir otro donante efectivo o unidades compatibles y disponibles de sangre del cordón umbilical. Por tanto, si lo que deseas es que tu muestra solo sea accesible para ti – es decir, que se considere un depósito privado no donable-, deberás optar por un banco autorizado de la Unión Europea y ubicado en un país cuya normativa no establezca la disponibilidad universal, como, por ejemplo, el Reino Unido.
Al contratar un intermediario de un banco extranjero, la sangre tendrá que ser transportada desde el hospital hasta su laboratorio fuera de España sin ser procesada. Esto tiene el inconveniente de que, durante el tiempo de transporte, todas las unidades irán sufriendo muerte celular con el paso de las horas y llegarán menos células vivas al laboratorio, por lo que la muestra será de peor calidad en caso de tener que usarla.
Como ves, todo tiene sus pros y sus contras.
¿Solo sangre o también tejido?
Otra decisión que has de tomar es qué parte del cordón umbilical quieres conservar para uso terapéutico.
La extracción de células madre del cordón umbilical se hace justo después del parto (Foto: Jimmy Conover)
Las opciones para congelar células madre del cordón umbilical son:
Solo la sangre del cordón umbilical: como hemos explicado, son células madre hematopoyéticas, generalmente mejores que las de la médula ósea. Llegado el caso, pueden ser usadas para tratar diversas enfermedades de niños o de adultos.
Sangre y tejido. El tejido de cordón contiene miles de millones de células madre. Algunas son únicas y no están en la sangre del cordón. Por tanto, si conservas sangre y tejido, dispondrás del máximo de tipo de células madre posible.
¿Es muy caro?
En casos como el que nos ocupa, es difícil hablar de caro o barato, ya que se trata de una inversión cuyos beneficios futuros no se pueden valorar de antemano. Como ocurre con los seguros, pagas por algo que no sabes si vas a llegar a utilizar. Pero ¿y si llega el caso de enfrentarte a algo tan grave como una leucemia?
Para saber el coste exacto, lo mejor es que consultes a varias empresas debidamente autorizadas para gestionar el proceso de criopreservación de células madre del cordón umbilical. Pero, a modo orientativo, podemos decirte que el precio de un banco privado oscila entre los 1.300 y 3.000 euros por extracción, a lo que hay que añadir un mantenimiento de unos 100€ al año.
No obstante, hay varias aseguradoras que tienen acuerdos con este tipo de empresas, que incluyen unas condiciones especiales para los asegurados. Es cuestión de que te informes, ya que hay seguros que cubren el parto y contemplan la cobertura de 10 años de conservación de la muestra, por ejemplo.
Respecto a la propiedad de la muestra, esta es de los padres hasta la mayoría de edad del hijo o hija, momento en el que pasa a ser suya.
Otro caso distinto sería que decidieras donar la muestra a un banco de sangre y tejidos de naturaleza pública, lo cual no tendría ningún coste, pero dicha muestra no estaría a tu disposición.
Pasos que has de seguir tras tomar la decisión
Una vez te has decidido a congelar las células madre del cordón umbilical, los pasos que has de dar para llevar a cabo el proceso son muy simples:
Contacta con la empresa que hayas elegido para resolver cualquier duda, pedir presupuesto y cerrar el contrato.
Avisa a tu ginecólogo o a tu matrona de la decisión que has tomado.
Espera a recibir de la empresa contratada la documentación y el kit de recogida de la muestra que deberás llevar al hospital el día del parto. Este tipo de dispositivos de recogida están preparados para que la muestra llegue al laboratorio en perfectas condiciones.
Cuando llegues al hospital para dar a luz, recuérdale al ginecólogo o a la matrona que quieres guardar la sangre del cordón umbilical (y el tejido, si tu caso). El personal sanitario se encargará de la extracción tras el parto.
Llama a la empresa contratada para avisar de que el parto ya ha tenido lugar y que procedan al traslado personalizado de la muestra.
Ya has visto que, realmente, es un proceso bastante simple y rápido. Lo único que te puede llevar más tiempo es seleccionar la empresa adecuada, pero se trataría de comparar los servicios que incluye y las garantías que ofrece cada una.