Etiqueta: Desarrollo del bebé

  • Qué es el percentil del bebé y qué importancia le debes dar

    Qué es el percentil del bebé y qué importancia le debes dar

    ¿Tiene tu peque el peso y la longitud adecuados para su edad? A la hora de valorarlo, su pediatra tomará como referencia el percentil del bebé, una medida basada en estándares estadísticos, aunque siempre teniendo en cuenta que no todas las niñas ni todos los niños tienen el mismo ritmo de crecimiento.

    Vamos a mostrate cómo se representa el percentil del bebé desde el nacimiento hasta los cinco años y qué interpretación se le puede dar en cada caso.

    Unas medidas orientativas del crecimiento infantil

    El percentil del bebé y los percentiles de crecimiento infantil en general se basan en datos estadísticos a partir de estudios que se realizan sobre grupos de niños y de niñas sanos de 0 a 19 años. 

    Con los resultados de esos estudios, se establecen unas medias basadas en la correlación entre la edad y el peso, la longitud o estatura, y el perímetro cefálico (circunferencia de la cabeza). 

    Estos estándares se toman como medidas de referencia que la Organización Mundial de la Salud (OMS) representa gráficamente en lo que se conoce como “patrones de crecimiento infantil” o “curvas de crecimiento”.

    Por tanto, al tratarse de unos valores orientativos, los pediatras no se basan exclusivamente en el percentil del bebé para evaluar su desarrollo, sino que consideran otros factores, como la genética o la alimentación.

    El percentil del bebé en las tablas de la OMS

    Las tablas o gráficas en las que la OMS representa los patrones de crecimiento infantil se dividen en diferentes grupos de edad.

    En este caso, vamos a poner como ejemplo los percentiles correspondientes a niños y a niñas de 0 a 5 años.

    Percentil peso en bebés según su edad

    Percentiles peso según edad para niñas de 0 a 5 años

    Percentiles peso según edad para niños de 0 a 5 años

    Como puedes observar en estas gráficas de peso para niñas y niños de 0 a 5 años, en el eje horizontal de cada gráfica, se refleja la edad en meses y años cumplidos, mientras que el peso en kilogramos se encuentra escalado en vertical a ambos lados de la cuadrícula.

    La evolución del peso con respecto a la edad, viene representado a través de unas curvas. La curva de color verde es la que se corresponde con el promedio, es decir, con los valores de peso estándar para cada edad

    Las curvas amarillas, en cambio, nos indican un peso algo por encima o por debajo de la media pero en el rango normal, mientras que las curvas rojas establecen el límite máximo o mínimo de peso adecuado para una edad determinada.

    Así, por ejemplo, si quieres saber si el peso de un bebé de 2 meses está dentro del percentil estándar, tanto si se trata de un niño como de una niña, primero has de localizar su edad en la base de la tabla. Una vez te sitúas en ese punto, has de seguir la línea vertical hacia arriba hasta que se cruce la línea horizontal del peso que tenga ese bebé. Suponiendo que fuera un niño y que pesara 5 kg, el cruce del peso y la edad coincidiría con curva amarilla inferior, por lo que se consideraría un peso algo bajo, aunque dentro del rango normal

    Percentil longitud en bebés según su edad

    Percentiles longitud según edad para niñas de 0 a 2 años

    Percentiles longitud según edad para niños de 0 a 2 años

    Con estas gráficas puedes ver si la longitud de tu bebé es la adecuada para su edad, siguiendo la misma dinámica que en las gráficas del peso.

    Si tu peque tiene más de dos años, ya no hablamos de longitud, sino de estatura, por lo que habrá que remitirse a los percentiles correspondientes al grupo de edad de 2 a 5 años.

    Percentiles estatura según edad para niñas de 2 a 5 años

    Percentiles estatura según edad para niños de 2 a 5 años

    Percentil peso en bebés según su longitud/altura

    Otra correlación que se tiene en cuenta en los patrones de crecimiento infantil es la del peso y la longitud (hasta los 2 años) o estatura (a partir de los 2 años).

    Por tanto, no se puede determinar que un bebé ha ganado demasiado peso o, al contrario, que está por debajo del peso esperado, sin considerar cuánto ha “estirado” en el periodo de tiempo que se esté evaluando. Para ello, tomaríamos como referencia los percentiles de las siguientes gráficas:

    Percentiles peso para longitud en niñas de 0 a 2 años

    Percentiles peso para estatura en niñas de 2 a 5 años

     

    Percentiles peso para longitud en niños de 0 a 2 años

    Percentiles peso para estatura en niños de 2 a 5 años

    Percentil perímetro craneal según la edad del bebé

    Aparte de la estatura y el peso, otro parámetro importante del crecimiento infantil es el perímetro craneal o cefálico. ¿Por qué?

    Midiendo la parte más grande de la cabeza del bebé – por encima de las orejas-, el pediatra puede determinar si está produciendo un crecimiento cerebral y un desarrollo neuronal adecuados para su edad.

    Percentiles perímetro craneal para niñas de 0 a 5 años

    Percentiles perímetro craneal para niños de 0 a 5 años

    Cómo interpretar el percentil del bebé

    Después de haber visto gráficamente todas estas correlaciones de peso, talla y perímetro craneal en las curvas de crecimiento de la OMS, quizás estés pensando: “Bueno sí, pero ¿qué significa entonces que un bebé tiene percentil 3, 10 ó 25?”

    Esa cifra que el pediatra apunta en cada revisión para hacer el seguimiento del desarrollo de tu bebé es un valor porcentual con respecto a la media de niños y niñas de la misma edad y sexo. En este sentido, se considera normal cualquier medida que se sitúe entre el percentil más bajo (3) y el percentil más alto (97).

    Así, por ejemplo, si tu bebé es un niño de 12 meses con un percentil de peso 90, significa que el 90% de los niños sanos de esa edad y de ese sexo pesan lo mismo o menos que el tuyo, mientras que solo un 10% pesa más . Es decir, tu bebé, en este supuesto, estaría por encima de la media, pero dentro del rango considerado normal.

    Y es que hay bebés más delgados y bebés más gorditos, lo cual no tiene por qué implicar un problema de salud o de desarrollo. Hay que tener en cuenta que en el crecimiento físico de un bebé sano influyen varios factores, pero sobre todo, dos:

    • La genética: si los padres o los abuelos del bebé son grandes, probablemente el percentil de ese bebé será alto. Es un dato que te conviene tener en cuenta, por ejemplo, a la hora de elegir una maxicuna en vez de una cuna.
    • La alimentación del bebé: especialmente en el primer año de vida, cualquier déficit nutricional influye mucho en el crecimiento físico del lactante.

    Dicho esto, según los expertos, lo importante no es tanto que el percentil del bebé sea alto, sino que se mantenga en torno a un mismo percentil, sin variaciones bruscas en su curva de crecimiento.

  • El color de los ojos del bebé

    El color de los ojos del bebé

    Por muy definidas que sean las imágenes de las ecografías actuales, el color de los ojos del bebé es algo que no se puede ver hasta que nace. E incluso ese color de iris que presenta el recién nacido cuando abre los ojos por primera vez, es muy posible que cambie en poco tiempo.

    ¿Qué probabilidad hay de que sus ojos sean azules, verdes o marrones?¿Cuándo se acaba de definir el color de ojos del bebé? 

    El factor genético en el color de ojos del bebé

    Si recuerdas aquellos experimentos con guisantes que nos explicaban en el colegio cuando hablaban de las famosas “leyes de Mendel”, existen genes “dominantes” que se imponen sobre los genes “recesivos” a la hora de transmitir determinados rasgos de padres a hijos.

    Aplicado al color de ojos, es decir, al color del iris que rodea la pupila, los genes dominantes son los oscuros, mientras que los recesivos son los claros.

    Por tanto, si uno de los padres tiene los ojos marrones, es muy probable que el bebé tenga también ojos marrones. De hecho, es este color de ojos el más abundante entre los seres humanos, seguido del azul y el gris.

    Probabilidad de color de ojos del bebé
    Probabilidad de que el futuro bebé tenga un color de ojos concreto, según el color de ojos de sus padres.

    Pero esta regla de los genes dominantes es solo es orientativa, ya que puede suceder, por ejemplo, que una muy determinada combinación de los cromosomas en la ascendencia del bebé dé lugar a que se impongan rasgos recesivos, es decir, los más débiles. Con frecuencia los abuelos transmiten su color de ojos a sus nietos, así que son muchas las opciones.

    A veces, en modelos genéticos muy simplificados, se asigna una probabilidad de 0% para ojos verdes si ambos progenitores tienen ojos marrones. Sin embargo, la genética del color de ojos es más compleja y depende de varios genes. Esto implica que unos padres con ojos marrones pueden portar alelos recesivos que, en casos poco frecuentes, den lugar a ojos claros (verdes o azules). Es decir, el 0% nunca es absoluto.

    El caso es que la ciencia todavía no ha conseguido explicar claramente cuáles son los factores genéticos responsables del color de los ojos del bebé. Además, se pueden producir mezclas de los distintos colores de ojos, por lo que es muy normal que haya sorpresas.

    El color de ojos de los recién nacidos

    El color de ojos de los recién nacidos tiene que ver con la melanina, el pigmento oscuro generado por unas células llamadas melanocitos y que produce la coloración de la piel, el pelo y los ojos.

    En el caso de los recién nacidos con la piel clara, los ojos suelen ser azules porque los melanocitos son todavía inmaduros y no realizan bien su función.

    De las dos capas que componen el iris humano, la inferior está enriquecida con pigmentos de melanina. Si entra luz en el ojo, los pigmentos la absorben y lo protegen así de un exceso de luz. Como en los recién nacidos todavía falta la capa de pigmentos, no se puede producir la absorción, por lo que la luz vuelve a salir del iris y parece azul. Este también es el motivo por el que los recién nacidos son extremadamente sensibles a la luz.

    Cuándo se define el color de ojos del bebé

    Según pasa el tiempo, el ojo va desarrollando los pigmentos y, por eso el color de ojos del bebé se va transformando a lo largo del primer año de vida.

    Conforme pasa el tiempo, si los melanocitos segregan poca melanina, el bebé tendrá ojos azules. Si segrega algo más, sus ojos serán verdes, y si se produce una pigmentación densa, los ojos se verán ámbar, marrones, avellana o negros. Es decir, cuanta más pigmentación produzcan los melanocitos, más oscuro será el color de color de ojos del bebé cuando crezca.

    Aunque rara vez ocurre, también hay niños que acumulan más pigmento en un ojo que en otro, de forma que llegan a tener cada ojo de un color distinto (normalmente azul y verde).

    Cuando el bebé tiene 6 meses, ya se puede intuir el color de ojos que va a mantener. Pero es a partir de los 18 meses cuando los padres pueden dar por seguro que el color de ojos de su hijo/a ya se ha formado definitivamente

    Sin embargo, no debes confiarte del todo, porque se han dado casos de niños a los que les vuelve a cambiar el color de ojos durante la pubertad.

    La influencia del sol en el color de los ojos

    Los investigadores coinciden en que, en la historia de la evolución, el color de ojos de los seres humanos está estrechamente relacionado con la radiación solar

    Por eso, la mayoría de las personas del Polo Norte tienen ojos azules o gris pizarra, porque allí el sol brilla menos que en el resto del planeta.

    Esta vinculación entre melanina, pigmentación y radiación solar explica también por qué los bebés de piel morena suelen nacer en lugares del planeta más soleados y por qué la mayoría de ellos tienen los ojos oscuros desde el principio. Durante el embarazo, se genera por precaución una cantidad de melanina más elevada para proteger los ojos del bebé de la luz solar desde su primer día de vida.

    No obstante, el color de los ojos de estos niños que nacen ya con pigmentación oscura también se va transformando a lo largo del primer año, y se pueden oscurecer aún más e incluso llegar a ser de color negro intenso.

    Así que ya ves que no puedes predecir el color de los ojos del bebé antes del día del parto ni tampoco saber si el color de su iris de recién nacido será el que tenga el resto de su vida. Aunque, al fin y al cabo, tampoco es muy importante, ¿no?

  • Dientes en bebés: ¿qué pasa cuando empiezan a salir?

    Dientes en bebés: ¿qué pasa cuando empiezan a salir?

    Cuando menos te lo esperas, tu bebé empieza a babear más de lo normal y a mordisquear todo lo que tiene a mano.

    Sí, lo más seguro es que le esté empezando la dentición, que es la salida y el desarrollo de los dientes en los bebés.

    Vamos a ver cómo afecta a los niños este proceso natural y necesario para la vida.

    ¿A qué edad salen los dientes en los bebés?

    La edad en la que salen los primeros dientes varía de un bebé a otro.

    Normalmente, la dentición se produce entre los 6 y los 12 meses, pero es posible que a los 3 meses ya empieces a ver a tu peque salivar y meterse la mano en la boca. Esto es porque, en realidad, los dientes ya están colocados en los huesos maxilares desde antes de nacer, así que es normal que los bebés no tarden en notar que algo “se mueve” por ahí dentro y reaccionen en consecuencia.

    Primero salen dos dientes abajo

    Lo más habitual es que primero asomen los dos dientes incisivos centrales inferiores. Después, salen los incisivos centrales superiores; a continuación, los incisivos laterales y, por último, los premolares, los colmillos y los molares. Son 20 dientes de leche en total.

    Orden de salida de los dientes en los bebés

    Síntomas de la dentición

    Los adultos no recordamos lo molesta que es la dentición hasta que vemos a nuestros hijos pasarlo mal cuando les salen los dientes.

    Es una etapa en la que las encías están especialmente sensibles por la presión que ejercen los dientes sobre ellas, de forma que acaban inflamándose y enrojeciéndose, además de producir en el bebé algunos de estos síntomas típicos:

    • Tendencia a morder objetos y sus propias manos.
    • Babeo intenso: como consecuencia de lo anterior, se produce mucha salivación. Hay que tener cuidado, porque el exceso de saliva le puede generar heridas alrededor de la boca, además de resfriarse si le cala mucho en la ropita.
    • Inflamación y enrojecimiento de las encías.
    • Irritabilidad: al sentirse molesto, el bebé llora con facilidad y duerme peor.
    • Rechazo de la comida, puesto que la inflamación de las encías y la presión de los dientes hacen que comer les resulte doloroso.

    ¿No produce fiebre y diarrea la salida de los dientes en los bebés?

    No se ha demostrado que haya una relación directa entre la dentición y un aumento significativo de la temperatura corporal del bebé.

    Lo que ocurre es que la edad en la que empiezan a salir los dientes en los bebés suele coincidir con infecciones, en parte como consecuencia de una bajada de defensas. Por tanto, son esas infecciones las que provocan la fiebre realmente y no la dentición en sí misma.

    Otro síntoma que se suele asociar con la dentición es la diarrea, aunque los expertos en pediatría apuntan como causas de la misma, por un lado, la coincidencia con el cambio de alimentación del bebé – de la leche a la comida sólida- y, por otro, un reblandecimiento de las heces producido por el exceso de saliva que el bebé acaba tragando.

    No obstante, lo aconsejable es que si ves a tu bebé con fiebre alta y diarreas frecuentes cuando le están saliendo los dientes, le lleves al pediatra para descartar otras posibles causas.

    Cómo aliviar las molestias de la salida de los dientes en los bebés

    Cómo aliviar las molestias de la salida de los dientes en los bebés

    Como ya te hemos explicado antes, los dientes en los bebés van saliendo por fases. Por tanto, habrá días más tranquilos y otros en los que tu peque se muestre más inquieto.

    Para aliviar las molestias de la dentición en esos días peores, puedes seguir los siguientes consejos:

    • Aplícale frío en las encías: el frío desinflama y produce un efecto analgésico. Puedes aplicarlo en las encías de tu bebé de varias formas, por ejemplo, pasándole una cucharilla que hayas enfriado previamente en la nevera o un paño limpio y húmedo.
    • Masajéale las encías con suavidad: si lo haces con el dedo directamente y no con un guante de silicona nuevo, recuerda lavarte muy bien las manos antes de dar el masaje. Observa por sus reacciones si le alivia o no, ya que hay que masajear con cuidado en esa zona que está sensible.
    • Dale un mordedor infantil: los puedes encontrar de varios tipos (de caucho, refrigerantes, didácticos…). Pregunta en tu farmacia cuál es el más adecuado según la etapa de la dentición en que se encuentre el bebé.
    • Ponle un babero y sécale la boca con frecuencia: el babero evitará que se le enfríe el pecho por el exceso de baba y, secándole el contorno de la boca con una gasa, prevendrás posibles irritaciones en esa zona.
    • Aplícale crema para bebés en la piel irritada.
    • Prueba con algún remedio natural como la Calcárea Carbónica, consultándolo antes con tu pediatra.

    Después de darte estos consejos, terminamos con un dato: la dentición completa dura entre 20 y 30 meses. Sí, es un periodo largo, pero ¡imagínate el sufrimiento del bebé si le salieran todos los dientes en menos tiempo! Cuando dicen que la Naturaleza es sabia, es por algo…

    ¡Paciencia y amor! ❤️

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