Una de las cosas más importantes que has de cuidar cuando tienes hijos es su alimentación, especialmente durante el primer año de vida. 

Una adecuada alimentación de tu bebé determinará su desarrollo y, por eso, es fundamental saber qué tipo de comida has de darle en cada etapa para que crezca fuerte y sano. 

Veamos qué es lo mejor que puede comer tu bebé dependiendo de su edad.

1. La alimentación del recién nacido: solo leche materna

Desde que nace y hasta los seis meses de edad, el único alimento del bebé ha de ser la leche materna. Ni siquiera será preciso darle agua o cualquier otro líquido. 

La leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para el desarrollo temprano de tu bebé y es lo mejor que le puedes dar. Además, reforzará su sistema inmune al aportarle una gran cantidad de anticuerpos, que reducirán el riesgo de posibles enfermedades infecciosas.

La alimentación de la madre para tener una leche de calidad

Para que la calidad de la leche materna sea óptima, la madre lactante debe cuidar también su alimentación. Ha de intentar que esta sea energética y equilibrada, con gran cantidad de frutas, verduras y cereales integrales. Exceptuaríamos aquí aquellos vegetales que pueden cambiar el sabor natural de la leche, como la col, el pepino, el pimiento, los espárragos o las alcachofas.

Además, teniendo en cuenta el desgaste de energía que conlleva dar el pecho, la dieta de la madre debería ser algo más calórica de lo habitual. Así pues, la lactancia no es un buen momento para ponerse a régimen.

Por otro lado, es recomendable que la madre lactante evite el alcohol y el tabaco, y tome algún suplemento de vitamina D si el médico lo considera oportuno.

¿Cuántas tomas de leche materna al día son las indicadas?

En este tema, no conviene ser rígidos. Lo mejor es que el bebé mame a demanda y de forma frecuente (cada dos o tres horas) durante los primeros días. A medida que pasen las semanas, la demanda de leche se irá reduciendo y las tomas serán más espaciadas.

Si no le puedes dar el pecho al bebé en todas las tomas- por la reincorporación al trabajo o por cualquier otra razón -, una herramienta muy útil es el extractor de leche. Puede ser un extractor de leche manual o un extractor de leche eléctrico, y  te permitirá extraer leche de los pechos y tenerla almacenada en biberones o bolsas de almacenamiento de leche materna, que son aptas para congelar.

Como usar extractor de leche materna manual
Extractor manual de leche materna Lansinoh

¿Y si no es posible la leche materna?

A veces, no es posible que una madre dé a su bebé leche materna, debido a una enfermedad, a una medicación que contamina la leche, a una mastitis o a otras causas. 

La alternativa en estos casos sería la leche de fórmula, pero teniendo en cuenta que entonces el bebé no necesitará comer tan a menudo, porque tardará algo más en hacer la digestión.

2. La alimentación del bebé a los 6 meses: empiezan las papillas

A partir de los 6 meses, el bebé ya necesita un mayor aporte de energía y de nutrientes, por lo que habrá que ir incorporando otros alimentos a su dieta, que complementen la leche materna.

Los alimentos complementarios que el bebé puede tomar ya a los 6 meses, en forma de papillas y purés, son:

  • Frutas. Prácticamente, se pueden preparar purés con todas las frutas que estén de temporada. Incluso podrías incluir las variedades con más potencial alergénico (melocotón, fresas, etc), siempre observando al principio si se produce alguna reacción alérgica. Al fin y al cabo, esto puede pasar con cualquier otro alimento que tu bebé tome por primera vez.
  • Verduras y hortalizas. Son aptas todas en general, pero algunas como la remolacha, el nabo, las espinacas y las acelgas, es mejor evitarlas o dárselas en poca cantidad hasta que el bebé cumpla el año, debido a la acumulación de nitratos en estas variedades. 
  • Cereales. Por ejemplo, arroz, cebada o trigo. No importa si los cereales contienen gluten, a no ser que se el bebé presente alguna intolerancia o alergia.
  • Carne. Los expertos en nutrición infantil recomiendan empezar con las carnes blancas, es decir, pollo, conejo y pavo, porque son menos grasos que las carnes rojas y, por tanto, más fáciles de digerir. 
  • Huevo. En la alimentación del bebé a los 6 meses, ya se puede incluir el huevo, siempre y cuando esté bien cocido para evitar el riesgo de salmonelosis. Si sospechas que tu bebé puede tener alergia, mejor quita la clara, porque es más alergénica. 
  • Pescado. Habría que evitar las especies con mayor contenido en mercurio, como el atún, el emperador o la tintorera. Tampoco es aconsejable el marisco, ya que contiene cadmio. En su lugar, puedes incorporar en los purés de tu bebé pescado blanco (merluza, lenguado, etc). ¡Pero ojo con las espinas!
  • Frutos secos. Se los puedes dar molidos, para evitar atragantamientos. Es recomendable que, al principio, los pruebe de forma aislada (no mezclados con ningún otro alimento) para comprobar si se produce alguna reacción alérgica.

Planifica el menú semanal y guarda en la nevera las raciones

Una buena manera de que la dieta del bebé a partir de los 6 meses resulte completa y equilibrada, es hacer una planificación semanal del menú. Así, te puedes dedicar un día a preparar los purés para toda la semana y meter las raciones individuales en tarros de vidrio para potito con cierre hermético, tal y como muestra el siguiente vídeo:

 ¿Se debe añadir sal en la comida del bebé?

La respuesta es que no, ya que en el primer año de vida del bebé, el sistema renal es aún inmaduro y le cuesta procesar grandes cantidades de sodio.

Además, si utilizas alimentos frescos y, sobre todo, ecológicos, serán los suficientemente sabrosos como para que no necesiten nada más. Por no hablar de la ventaja que supone para la salud del bebé que los alimentos estén libres de químicos nocivos.

3. La alimentación del bebé a los 8 meses: trozos pequeños

Cuando tu bebé llega a los 8 meses, puedes ir probando a darle alimentos cocidos (zanahoria, patata, tortilla,…) y en trozos pequeños para evitar los atragantamientos. Obsérvale y asegúrate de que los mastica bien antes de tragárselos.

¿Has oído hablar del Baby Lead Weaning?

El Baby-lead Weaning (BLW) es método de destete defendido por algunos pediatras, que son partidarios de adelantar la introducción de alimentos troceados en la dieta de los bebés a los 6 meses, en vez de esperar a los 8 meses.

Por tanto, se suprimiría la fase de las papillas y los purés para complementar la leche materna directamente con alimentos sólidos en trozos pequeños. La idea es que se los demos para que ellos mismos se los lleven a la boca y vayan probando distintas texturas y sabores, además de experimentar la masticación.

Los defensores del Baby-led weaning creen que con este método, los niños se acostumbran antes a las nuevas texturas, sabores y colores. Otro beneficio es que adoptan hábitos de alimentación saludable, aparte de estimular el desarrollo neurológico, cognitivo, del tracto digestivo y del sistema neuromuscular.

Los padres pueden practicar el BWL cuando ellos mismos están comiendo. Se trataría de sentar al bebé en la misma mesa y dejar que se sintiera parte de ese momento familiar, de forma que eso favoreciera también la interrelación entre unos y otros.

Para practicar el BWL, también son útiles los tarros de vidrio de cierre hermético. Fíjate:

4. La alimentación a partir del primer año

A los doce meses, es cuando se suele llevar a cabo el destete del bebé, aunque la OMS recomienda prolongar la lactancia hasta los dos años.

En cualquier caso, la leche seguiría estando presente en la alimentación del bebé, ya fuera leche materna o leche entera pasteurizada. ¿Por qué? Porque los bebés de un año necesitan de 500cc a 700cc de leche al día para cubrir sus necesidades de vitamina D. Parte de esa leche puede ser sustituida también por otro tipo de lácteos, como el yogur o el queso, que ya son adecuados a esta edad.

En este sentido, es el momento de ir dejando el biberón y empezar a beber en un vaso.

Por lo demás, el bebé de un año ha de seguir manteniendo una dieta equilibrada, con todas las variedades de alimentos que ya comía antes, solo que ahora puede probar los vegetales crudos (excepto los más duros, como la zanahoria), por ejemplo, en una ensalada. Por supuesto,  deberás asegurarte de que los mastica muy bien.

No olvides tampoco evitar los alimentos o preparaciones muy saladas, azucaradas o picantes.

Para finalizar este artículo y a modo de resumen de todo lo que hemos explicado sobre la alimentación del bebé, te dejamos la siguiente tabla de incorporación de alimentos para bebés

Verás que está dividida en tramos de edad y en tipo de alimentos. La intensidad de cada color hace referencia a la mayor o menor cantidad de cada tipo de alimento que puedes dar a tu peque según los meses que tenga. Seguro que así te resulta muchísimo más fácil organizarte. 😉 

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