Aunque, en principio, pueda parecer un tema baladí, la cuestión de cuándo se sienta un bebé se la plantean muchos padres, ya que representa un punto de inflexión en su desarrollo.

Teniendo en cuenta que sentarse no es un movimiento involuntario ni espontáneo del cuerpo humano, el momento en que un bebé empieza a hacerlo solo es un gran logro, puesto que comienza a ejercer control sobre su equilibrio y, a partir de ahí, no tardará en gatear, ponerse de pie y dar sus primeros pasos.

Con cuántos meses se sientan los bebés

La mayoría de los niños empiezan a sentarse solos entre los seis y los nueve meses, cuando descubren que esta posición les da seguridad para hacer cosas como jugar.

Realmente, para un bebé de menos de un año, sentarse por sí solo representa una verdadera prueba de equilibrio, considerando el tamaño y el peso de su cabeza, que ocupa aproximadamente, el veinticinco por ciento de su cuerpo.

La evolución hasta que un bebé se sienta sin apoyo

Antes de conseguir sentarse sin apoyo, un bebé pasa por un aprendizaje paralelo a su desarrollo.

Evolución del bebé hasta sentarse

 

Mini flexión a los 4 meses

Un momento esencial que sienta las bases para alcanzar la posición sedente es cuando, a los cuatro meses, el bebé intenta salir de la posición decúbito prono (boca abajo) y hace una mini flexión. Así, entrena la musculatura de la espalda y la nuca, de manera que esté suficientemente reforzada para cuando se siente.

Sentarse sin equilibrio a los 6 meses

Más tarde, a partir de los seis meses, el bebé podrá sentarse sin ayuda brevemente, tras lo cual se tambaleará y caerá hacia un lado. Para evitar caídas dolorosas con los primeros intentos, es recomendable que se encuentre sobre una superficie firme pero blanda y que tú te quedes a su lado o que lo rodees de cojines para amortiguar la caída. 

Un error que suelen cometer los padres es sentar al niño una y otra vez para que aprenda a estar en esa posición. Pero los pediatras y ortopedas aconsejan esperar a que el bebé se siente por sí mismo para favorecer un desarrollo saludable de la espalda, lo cual, a su vez, es muy importante para que el niño logre sentarse, gatear y andar. 

De hecho, muchos bebés empiezan a gatear en cuanto ya se pueden sentar solos. Lo hacen dejándose caer hacia delante con las manos y colocando las rodillas en el suelo. Primero, se mueven hacia delante lentamente para guardar el equilibrio y la coordinación, y, después, lo hacen cada vez más rápido. Sin embargo, a algunos niños les cuesta mucho llegar a sentarse desde la posición vertical.

Comer y sentarse: ¿están relacionados?

El momento en que un bebé puede comer su primer alimento sólido es una etapa más de su desarrollo, pero no está relacionada con el logro de sentarse.

Lo que sí ocurre es que cuando se sienta un bebé sin apoyo, los padres pueden aprovechar la ocasión para empezar a darle alimentos sólidos y que coma junto a ellos.

Es justo lo que recomiendan las comadronas y los pediatras esperar hasta que el bebé se pueda sentar por sí solo en una trona para  cambiar de los potitos y las papillas a la comida sólida.

Cómo puedes ayudar a tu bebé a que aprenda a sentarse

Ayudar a un bebé a que aprenda a sentarse

Como ya hemos explicado anteriormente, para los bebés, sentarse es una de las acciones más complejas que pueden hacer con su cuerpo, aún pequeño y frágil. 

Por tanto, una de las claves a la hora de ayudar a tu peque a que aprenda a sentarse de forma autónoma, es procurar que fortalezca la musculatura de su cuello, su torso y sus caderas.

Para ello, puedes usar varios recursos:

  • Acuéstalo sin almohada.
  • Llévalo en el portabebés con la espalda en la posición correcta, es decir, permitiendo la curvatura natural de la espalda y apoyando bien la cabeza durante los primeros seis meses. El portabebés favorece desde el nacimiento el desarrollo saludable de la espalda y la postura de la ranita, que es importante para el crecimiento de las caderas. La postura correcta también es esencial para las acciones posteriores de sentarse, gatear y caminar.
  • Ponlo boca abajo y motívale con juegos para que levante ligeramente la cabeza y, así, refuerce la musculatura. Con un sonajero bonito también puedes intentar hacer que el niño se mueva hacia una posición sentada determinada.

¿Y si con nueve meses aún no se sienta solo?

Si tu bebé no forma parte del noventa por ciento de los niños que ya con ocho meses se sientan con seguridad para jugar y comer, no debes alarmarte. 

Cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo y quizás el tuyo necesite más tiempo o esté aprovechando esa etapa para aprender otras cosas.

En todo caso, si ves que con nueve meses aún no ha logrado sentarse sin apoyo, puedes mencionárselo al pediatra en la próxima visita. Quizás te aconseje ayudarle a desarrollar los  movimientos con métodos fisioterapéuticos especiales o gimnasia terapéutica.

Por tanto, más allá de cuándo se sienta un bebé, es importante ir observándolo, intentar que fortalezca su musculatura, estimular sus movimientos autónomos y consultar al especialista en caso de no ver avances después del medio año.

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