¿Cuál crees que es la mejor forma de que tu bebé crezca sano y feliz?

Tal vez, lo primero en lo que pienses tenga que ver con estar muy pendiente de él, darle una buena alimentación, enseñarle cómo es el mundo y cómo se hacen las cosas, así como procurar que no se dañe y que no enferme.

No está mal todo esto y seguramente es la idea que a la mayoría nos han inculcado sobre lo que es criar y educar bien. Es un esquema clásico, donde el adulto controla e interviene en todo momento, mientras que el/la niño/a básicamente le obedece, le imita o se deja guiar como una marioneta.

Pero, desde hace años, están cobrando mucha fuerza otros tipos de pedagogía, que rompen con ese esquema y apuestan más por la autonomía de los niños a la hora de explorar el mundo y de descubrir sus propias capacidades

No son pedagogías nuevas, aunque es ahora cuando quizás se les está dando más valor. Una de ellas cuenta ya con muchos adeptos y se la conoce como “Movimiento libre”.

De María Montessori a Emmi Pikler

La pedagogía del Movimiento libre fue desarrollada por la pediatra húngara Emmi Pikler a mediados del siglo pasado, después de aceptar la dirección del Instituto Loczy, un orfanato de Budapest que acogía a niños de hasta 3 años de edad.

Emmi Pikler, creadora de la pedagogía del Movimiento Libre
Emmi Pikler, creadora de la pedagogía del Movimiento libre

Preocupada por las secuelas que dejaba en aquellos niños la falta de contacto con sus padres -tristeza, desarrollo deficiente, etc-, la doctora Pikler inició una serie de investigaciones y configuró una pedagogía que partía de una doble necesidad por parte de los niños: la necesidad de apego y la necesidad de autonomía.

En este sentido, Emmi Pikler proponía un modo de crianza en el que la relación del adulto con el/la niño/a se basaba en los cuidados cotidianos, la confianza y la comunicación efectiva

Se trataba de que el adulto, en el marco de un espacio adecuado y una relación afectiva estable, acompañara al bebé en su desarrollo motor. Por su parte, el bebé, al sentir ese vínculo seguro con el adulto, se lanzaría sin miedo a explorar libremente ese espacio y a descubrir sus propias capacidades poco a poco.

Unas décadas antes de que Pikler desarrollara su pedagogía, la médica y educadora italiana María Montessori proponía una novedosa metodología educativa, que hoy se practica en muchas escuelas del mundo y que se basa en el triángulo ambiente, amor y relación niño-ambiente.

La pedagogía Montessori y la de Pikler están muy relacionadas y convergen en un punto fundamental: la curiosidad natural de los niños y sus propias capacidades de desarrollo.

Principios básicos de la pedagogía Pikler

Estos son los fundamentos que caracterizan la teoría del Movimiento libre:

  • El movimiento es una parte fundamental del desarrollo de los niños, así como de su forma de ser y de su manera de relacionarse con ellos mismos y con el mundo.
  • Los niños no son marionetas en manos del adulto. Por tanto, el movimiento del infante ha de ser espontáneo y autónomo.
  • Las necesidades básicas y las afectivas del bebé han de estar cubiertas para garantizar un óptimo desarrollo físico, psíquico y emocional.
  • El tiempo del movimiento libre y la actividad autónoma se complementa con el tiempo de cuidados (baño, cambio de pañal, alimentación, etc) , en el que el bebé nota la cercanía del adulto y se siente atendido. Se generan así vínculos afectivos estables que le ofrecen seguridad a la hora de explorar el mundo.
  • En la actividad autónoma, el adulto acompaña al/la niño/a, pero no interviene (a no ser que le reclame). Simplemente, le da la oportunidad de hacer las cosas por sí mismo/a y que averigüe cómo hacerlas con seguridad. No hay que adelantar posturas ni posiciones.
  • Debemos dejar que los niños decidan qué paso evolutivo deben dar (gatear, sentarse, etc), sin forzarles ni meterles prisa. De lo contrario, los pequeños pueden frustrarse por no ser capaces de hacer aquello que se les exige.
  • En el Movimiento libre, la relación del adulto con los niños ha de estar basada en el respeto a ellos y en la confianza sobre sus capacidades. Así, por ejemplo, Pikler propone que, en los momentos de cuidado, adelantemos al pequeño todo lo que vamos a hacer: “Voy a quitarte el pañal”, “ahora voy a pasarte la esponja mojada por el culete”, etc.
  • El juego es importante, pero es el/la niño/a quien decide cómo, cuándo y con qué jugar (entre los materiales que pongamos a su alcance).

 Beneficios del Movimiento libre

La aplicación de la pedagogía Pikler tanto en los hogares particulares como en jardines de infancia, escuelas e instituciones ha demostrado tener numerosos beneficios en los niños. Entre ellos, destacamos los siguientes:

  • Un adecuado desarrollo psicomotriz y cognitivo (autoconocimiento del propio cuerpo, mejores posturas, más equilibrio y coordinación de movimientos).
  • Fortaleza física.
  • Fomento de la autonomía y la autoconfianza.
  • Adquisición de habilidades comunicativas y de una mayor creatividad.

Qué se necesita para practicar el Movimiento libre

Según Emmi Pikler, para que los niños desarrollen todo su potencial, solo necesita espacio, libertad de movimiento y ropa cómoda. Pero, concretando algo más, podríamos mencionar estos elementos:

  • Un espacio despejado y seguro, libre de cosas que puedan dañarles en su proceso de exploración.
  • Un suelo cálido o, en su defecto, cubierto con algún tipo de tapiz (por ejemplo, una alfombra puzzle), siempre que quede una superficie firme.
  • Evitar todo lo que limite el movimiento libre de los niños: andadores, tronas, hamacas, etc.
  • Ropa ligera y holgada, que no tenga capuchas, cinturones ni adornos. Mejor prescindir de los zapatos. También es recomendable no usar ropa si no hace frío.
  • Estructuras adaptadas que inciten a los pequeños a trepar, agacharse, levantarse, deslizarse, explorar y practicar el movimiento de diferentes maneras. Con un poco de imaginación, puedes crear estas estructuras en casa, aunque existen diversos artilugios Pikler diseñados para sacarle todo el partido al Movimiento libre, como el Triángulo, el Laberinto, la Rampa o la Tarima.
  • Un lugar idóneo para el cuidado, que facilite el acceso del adulto al bebé y su comunicación con él, pero que, al mismo tiempo, permita al/la niño/a moverse con soltura y colaborar. Con este objetivo, se concibió el Cambiador Pikler, que puedes utilizar durante los primeros años de tu hijo/a.

Definitivamente, el Movimiento libre de Emmi Pikler plantea un cambio de perspectiva más armónico con la naturaleza de los niños. Hay mucha literatura sobre el tema, pero aquí hemos querido ofrecerte unas pinceladas que pueden servirte para empezar. 😉 

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