Quizás estés pasando por ese momento en que, incluso semanas después de haber dado a luz, tu barriga está abombada y flácida, y se ve un hueco por el centro cuando te levantas . Es lo que se conoce como “diástasis abdominal” y la sufre un 66% de las embarazadas a partir del tercer trimestre de gestación y cerca del 80% tras el parto.
Vamos a ver por qué se produce esta distensión abdominal y cuál es la mejor forma de tratarla.
Causas y síntomas de la diástasis abdominal
Para entender mejor por qué se produce la diástasis abdominal, tienes que visualizar el músculo recto que todos tenemos en el abdomen y que se extiende desde la línea media del pubis hasta el borde inferior de la caja torácica:
Es un músculo par y aplanado, que, además de ayudarnos a tener la espalda recta y a flexionar el tronco, mantiene nuestras vísceras en su sitio, a modo de muro de contención.
¿Qué pasa con los músculos rectos cuando estás embarazada?
Pues que, por el crecimiento y la dilatación del útero, estos músculos se van apartando hacia los lados y dejan en el centro una separación que puede tener de 2 a 10 cm.
Cuando esto sucede, una de las primeras consecuencias es que la mujer que lo padece ve cómo se produce un abombamiento en el centro de su barriga, debido a que sus órganos internos se desplazan hacia delante por no contar ya con esa contención de los rectos, sino solo con un tejido conectivo que se ha quedado laxo.
Un consejo que te damos para palpar la separación de los músculos abdominales es que te tumbes de espalda y eleves la cabeza. La separación se encuentra a la altura del ombligo.
Aparte de esa flacidez y del abombamiento de la barriga, que es más una cuestión estética, otros síntomas de la diástasis abdominal son:
Dolor abdominal, lumbar o pélvico durante el esfuerzo físico.
Problemas digestivos: gases, estreñimiento, malas digestiones…
Trastornos del suelo pélvico, como incontinencia urinaria o prolapso.
Molestias en las relaciones sexuales.
Diástasis: ¿qué se puede hacer para tratarla?
Aunque hayas oído decir que la diástasis desaparece por sí sola a los pocos meses del parto, lo cierto es que, normalmente, se necesita algo de ayuda.
Para empezar, las mujeres jóvenes pueden minimizar los efectos de la diástasis abdominal si, cuando estén planificando quedarse embarazadas, refuerzan el tono muscular de su abdomen con ejercicios específicos.
Como esto no siempre es posible, una vez se produce la diástasis, es aconsejable tratarla para no sufrir las secuelas que hemos mencionado anteriormente.
Ejercicios para la diástasis abdominal postparto
Para empezar a hacer ejercicios de fortalecimiento abdominal tras el parto, es importante que primero tu médico lo valore, puesto que puede ser contraproducente justo durante las primeras semanas después de dar a luz. Incluso, los músculos rectos llegarían a separarse más.
De hecho, esas primeras semanas, debes evitar levantarte de la cama incorporándote hacia delante. Es mejor que lo hagas apoyándote de un lado primero.
Una vez el médico considera que puedes hacer deporte, lo más recomendado para la diástasis abdominal no son los abdominales clásicos ni nada que implique presión en la zona del abdomen. En su lugar, los abdominales hipopresivos son los más indicados, ya que te ayudarán a reducir la presión en las cavidades torácica, abdominal y pélvica.
Este tipo de abdominales se realizan adoptando determinadas posturas, a la vez que se ejecuta una apnea durante unos segundos.
Lo mejor es que te guíe un fisioterapetuta o un entrenador personal, pero puedes ir también aprendiendo la técnica con tutoriales como el del siguiente vídeo:
Tratamiento con fisioterapia
Si tu diástasis abdominal posparto es más bien leve, te pueden ayudar unas sesiones de fisioterapia, en las que combinarás el uso de una faja con ejercicios asistidos, basados en contracciones isotónicas e isométricas de los músculos transversos y oblicuos, los cuales forman nuestra faja abdominal natural.
Por otro lado, también se usa la tecnología Indiba para reparar el tejido dañado y, a través de la producción de colágeno y elastina, regenerar la línea alba abdominal.
Cirugía para diástasis grave
Por último, solo cuando los daños producidos por la diástasis abdominal son más severos – mucha piel sobrante en el abdomen, mucha separación de los rectos, hernias, etc-, se recurre a la cirugía.
En estos casos, tanto antes como después de la intervención, el tratamiento se complementa con la fisioterapia.
Por tanto, la diástasis abdominal, aunque es antiestética y molesta, no siempre reviste la misma gravedad y, la mayoría de las veces, tiene fácil solución.
¿Has hecho ya los preparativos para la llegada de tu bebé?
Cuando empiezas a prepararlo todo y no tienes experiencia previa, te abruma un poco ver la cantidad de cosas que necesitas para un recién nacido.
¿ Pero es todo imprescindible? Seguramente, no. Lo que te va a hacer falta dependerá de tu caso particular: si tu parto se desarrolla con normalidad, si vas a dar o no el pecho a tu bebé, si vas a tener que estar muchas horas al día fuera de casa, si a tu bebé le cuesta conciliar el sueño o duerme como un lirón, etc.
A modo de sugerencia, hemos preparado una lista de cosas que puede necesitar tu bebé, junto a otras que te pueden venir muy bien a ti en el embarazo y en el posparto o cuarentena. ¡Toma nota!
Cosas que necesitarás tú
Durante el embarazo
Los preparativos para la llegada de tu bebé empiezan en el embarazo. Son muchos los cambios que experimenta tu cuerpo y, para adaptarte a ellos, necesitarás tres cosas principalmente:
Ropa de maternidad: a partir del primer trimestre, cuando la barriga se empieza a notar más y las caderas se hayan ensanchado, es recomendable que uses prendas más holgadas, puesto que las tuyas de siempre te apretarán. Esto no quiere decir que tengas que renunciar a unos vaqueros o unos leggins, puesto que puedes encontrar en el mercado modelos premamá que no te oprimen el abdomen, así como vestidos largos, sueltos y con el corte por debajo del pecho con los que irás cómoda y, a la vez, lucirás preciosa.
Braguitas premamá: este tipo de braguitas de talle alto están diseñadas para adaptarse al crecimiento natural del abdomen sin comprimirlo, gracias a un algodón elástico muy suave. Aunque, al principio, te pueda resultar raro llevar unas bragas tan grandes, enseguida comprobarás lo que te reconforta tener la barriga y las lumbares recogidas durante el embarazo. Las hay lisas de estilo clásico, pero también con colores y estampados divertidos.
Crema antiestrías: al aumentar tu cuerpo de volumen- sobre todo, en el vientre, la cadera y los senos- tu piel necesita ganar elasticidad, por lo que es muy recomendable que te apliques a diario una crema específica que evite la aparición de estrías.
Parto y posparto
Cuando ya das a luz, te enfrentas a situaciones nuevas, no solo por la crianza y el cuidado de tu bebé, sino también por tu propia recuperación durante el puerperio o cuarentena. Estas son las cosas que consideramos imprescindibles durante esta etapa:
Braguitas desechables: las primeras cuatro o seis semanas después de dar a luz, lo normal es que expulses cierta cantidad de fluidos, como restos de sangre o moco cervical. A estos fluidos se les llama “loquios”. Las braguitas desechables te vendrán muy bien para no manchar las tuyas, ya que no vas a tener demasiado tiempo para andar lavando bragas cada dos por tres.
Compresas: las compresas tocológicas, hechas en un 90% con algodón, facilitan la transpiración y, por tanto, la cura de la inflamación o la herida que se haya producido en el parto.
Sujetadores de lactancia: si tienes decidido que vas a darle el pecho a tu bebé, lo mejor es usar sujetadores de lactancia, ya que tienen un sistema de apertura en las copas que te facilitan la preparación de cada toma. Como en el embarazo vas a tener que usar sujetadores más grandes y cómodos que los tuyos habituales, te compensa comprar y ponerte los sujetadores de lactancia ya en esa etapa.
Discos de lactancia: este tipo de discos absorbentes evitarán las manchas o la humedad producidas en la ropa a causa de las pérdidas de leche entre toma y toma, o cuando un simple llanto de bebé estimule la producción de leche que no va a ser extraída de inmediato. Además, los discos protegerán a tus pezones de la humedad que quedaría en la ropa si no los usaras. Los puedes comprar desechables o lavables.
Extractor de leche manual o eléctrico: aparte de estimular la producción de leche, usar extractor de leche durante la lactancia, te ayudará a evitar mastitis, esas inflamaciones en los pechos que sufren muchas madres. Además, este aparato puede ser útil también durante el destete.
Cosas que necesitará tu bebé
Ahora empieza la lista más larga. Mira todo lo que puede necesitar tu bebé en su primer año de vida.
Baño e higiene
Pañales desechables o de tela: normalmente, un bebé recién nacido necesita una media de siete pañales al día, lo que supone un total de 200 pañales al mes. Así que tendrás que hacer buen acopio de ellos. Optar por pañales desechables o pañales de tela dependerá de tu tiempo, de tu economía y de la importancia que le des al ecologismo. El pañal desechable es más barato, de un solo uso y va a parar a la basura, mientras que el pañal de tela es más caro, reutilizable y hay que lavarlo. Tú decides.
Bañera bebé: una bañera para bebés es el sitio más seguro donde puedes darle un baño a tu peque, puesto que es de tamaño reducido y material blando pero firme, suele ser antideslizante y la puedes colocar donde mejor te convenga.
Reductor bañera: aunque la bañera de tu bebé sea pequeña, un reductor de bañera hará que se sienta más seguro y se mueva menos cuando lo bañes.
Termómetro para el agua.¿Sabes cuál debe ser la temperatura del agua para el baño del bebé?. Lo ideal es que el agua esté entre los 35º y los 37º, y la forma más exacta de comprobarlo es con un termómetro para el agua.
Gel y champú para bebé: no te harán falta las primeras semanas, en las que bastará con que laves a tu recién nacido con agua. Pero cuando empieces a usar el gel y el champú, asegúrate de que estén indicados para la piel de los bebés.
Toalla: es muy importante que seques por completo la piel de tu bebé después de cada baño. Para ello, en vez de una toalla simple, te vendrá muy bien una capa de baño de bebé con capucha, ya que impedirá que cubrirá al peque completamente e impedirá que se enfríe después del baño.
Cepillo y peine para bebés: cepillar o peinar la cabecita de los bebés, además de ser agradable para ellos, estimula el crecimiento de su pelo.
Toallitas húmedas: de las cosas que necesitas para un recién nacido, las toallitas húmedas se podrían calificar de “imprescindibles”, sobre todo cuando sales de casa. En principio, son para limpiar el culito del bebé cuando lo cambias, pero acabas usándolas como “limpiatodo”. 😅
Gasas esterilizadas: es conveniente que las uses para limpiar los ojitos de tu recién nacido empanadas en suero o en agua templada.
Cortauñas: aunque hasta las tres o cuatro semanas después de nacer, no debes cortarle las uñas al bebé – las del recién nacido están muy adheridas a la piel-, cuando lo hagas, necesitarás un cortauñas o unas tijeras adecuadas para sus pequeños deditos.
Muselinas: a estos fulares de gasa para bebés, hechos de algodón o bambú, les vas a sacar muchísimo partido, ya que les puedes dar múltiples usos: arrullo, mantita de verano, babero, sabanita o mosquitera para el carro, toalla, parasol para la ventana del coche, reposacuellos, etc. Además, como hay muselinas con diseños muy bonitos, cuando tu peque deje de usarlas, las puedes aprovechar tú como pañuelo.
De paseo
Capazo/cochecito: hasta los seis meses de edad aproximadamente, los bebés tienen que ir en un capazo o cochecito para pasear, puesto que antes no suelen conseguir mantener la cabeza firme ni sentarse.
Bolso para silla paseo y cambiador: salir a pasear con tu bebé implica tener en cuenta muchas necesidades que pueden surgir: que te pille la hora de comer, que se manche comiendo, que se haga caca, que empiece a hacer frío…Por tanto, deberás llevar unas cuantas cosas que puedas necesitar, como biberones, pañales, toallitas, etc. En un bolso para silla de paseo, todo esto va ordenado para encontrar cada cosa con rapidez. Por otro lado, el cambiador también te puede hacer falta cuando sales de casa, así que ¡no te olvides de meter en el bolso un cambiador de bebé portátil!
Funda para capazo: aparte de proteger del frío y el viento, la funda para capazo puede hacer de escudo ante cualquier objeto que caiga accidentalmente sobre la cuna.
Manta para capazo/cochecito: siempre te vendrá bien llevar una mantita en el cochecito por si refresca, especialmente en los meses de primavera y de otoño, donde las temperaturas varían más a lo largo del día.
Silla paseo: la necesitarás cuando veas que tu bebé tenga unos seis meses aproximadamente y sea capaz de mantener erguido su cuello, así como sentarse. Si compras un modelo duo, que incluye capazo y silla, solo tendrás que cambiar una cosa por otra en el chasis.
Burbuja de lluvia: suena a algo mágico, pero simplemente es un plástico que se acopla a la silla para proteger al bebé del agua cuando llueve.
Mochila ergonómica portabebé o fular: el porteo de bebés tiene múltiples beneficios, pero, si te decides a llevar a tu hijo/a en un porteador, procura hacerlo en una mochila ergonómica que se adapten a su crecimiento para evitar la displasia de cadera o, si no, en un fular colocado de la forma adecuada.
Silla de coche con contramarcha: hasta que tu bebé pese entre 10 y 13 kg, tendrá que viajar en una silla de coche del grupo 0/0+, que permite la contramarcha. Este es un detalle crucial, porque, en caso de accidente, reduce cinco veces la probabilidad de que el bebé sufra lesiones graves, al minimizar los movimientos de la cabeza en relación al frágil cuello del niño.
Reductor de silla contra marcha: como complemento de lo anterior, el reductor de silla de coche, permitirá que la puedas usar la silla a contramarcha con tu recién narciso.
A dormir
Moisés: el capazo de mimbre o palma de toda la vida tiene la ventaja de que lo puedes transportar a cualquier parte. En él, tu recién nacido se sentirá resguardado y confortable hasta los cuatro meses de esas aproximadamente.
Cuna tradicional o convertible: piensa muy bien qué cuna te conviene antes de comprarla. Hoy en día, la tendencia por la que apostamos las marcas especializadas como Cool-Dreams es la cuna convertible o cuna evolutiva, ya que, al convertirse en cama, alargas su vida útil hasta los cuatro o cinco años. Incluso, hay algún modelo que evoluciona hasta los diez años, como la cuna convertible Ovetto.
Colchón de bebé que disipe el CO2: la transpirabilidad de un colchón de cuna es fundamental para reducir el riesgo de asfixia y de muerte súbita. Por eso, te aconsejamos que optes por un colchón que disipe el CO2 y deje fluir el aire.
2 juegos de sábanas: lo mínimo son dos juegos para poder tener un recambio siempre limpio si ensucia el que tienes puesto. Como recomendación, escoge tejidos transpirables e hipoalergénicos, como el algodón pima.
2 protectores de colchón impermeables: una cosa es que los escapes de tu bebé ensucien las sábanas, que tienen fácil lavado, y otra que calen al colchón. Por eso, los protectores de colchón impermeables te ahorrarán disgustos. Al igual que con las sábanas, fíjate en las propiedades del tejido.
Chichonera o protector cuna: los barrotes de la cuna hacen de barrera anticaídas para el bebé. Pero, al mismo tiempo, las manitas o la cabecita del peque pueden quedar atrapadas en los huecos si le da por asomarse o se desplaza a los bordes mientras duerme. Este riesgo se elimina con una chichonera o protector de cuna, aunque lo ideal es que sea transpirable.
Cambiador: a la hora de cambiar a tu bebé, necesitas una base de apoyo cómoda para él/ella y que tú puedas colocar a la altura adecuada para ti.
Cuna de viaje: este tipo de cuna puede ser muy útil si viajas con frecuencia y lo haces en coche. Si no, como alternativa más ligera y ocasional, puedes optar por un cojín nido, donde tu bebé puede dormir recogido confortable.
Lamparita: la luz tenue de la lamparita creará un ambiente relajante para tu bebé poco antes de dormir. Además, siempre será mejor encender la lamparita que la luz del techo si te tienes que levantar durante la noche.
Chupete: lo recomendable es que sea de silicona, ya que este material no se contamina con olores ni se deforma con el uso.
A comer
Esterilizador eléctrico/para microondas: para eliminar completamente los gérmenes que pueda haber en los biberones, después de lavarlos, hay que esterilizarlos. Esto lo puedes hacer con un esterilizador eléctrico o con uno para microondas.
Baberos: durante los seis primeros meses, los bebés ensucian muchos baberos. Necesitarás unos ocho al día.
Bolsas/recipientes para almacenar leche materna: la forma más adecuada de guardar la leche es en estas bolsas que están esterilizadas y tienen cierre hermético. Suelen incorporar una etiqueta para apuntar la fecha de almacenaje en la nevera o en el congelador.
Trona: este tipo de silla adaptada para bebés les permite adoptar una postura y una sujeción correctas para alimentarse. Existen modelos de trona convertible, cuya altura se ajusta a la edad de tu peque.
A jugar
Hamaca: es un buen recurso de entretenimiento para el recién nacido, ya que se puede mecer en ella y distraerse con los colgadores que suele incorporar. Algunas, incluso, incluyen música. Pero ¡ojo!, no debes usar la hamaca para que el bebé duerma en ella, porque, al dormirse, la cabeza le quedaría inclinada hacia delante y eso le podría provocar la asfixia.
Manta de actividades: no es un entorno de juego seguro, sino que sus diferentes texturas, colores y sonidos estimulan el desarrollo cognitivo del bebé.
Juguetes de aprendizaje: los hay de muchos tipos y lo que tienen en común es que estimulan el aprendizaje de los más pequeños, bien sea por su diversidad de formas, colores y texturas, o bien por las posibilidades de interacción y juego que ofrecen a los niños, dependiendo de su edad. Algunos ejemplos son los rompecabezas, la pelota Montessori, la Tabla de equilibrio Montessori, los bloques de construcción o los bloques sensoriales.
Seguridad
Parasol en la ventana de coche: como hemos comentado antes, puedes usar una muselina para tapar la ventanilla del coche y proteger a tu bebé del sol, pero un parasol tiene la ventaja de poderlo dejar fijo en el cristal.
Tapa enchufes: habrás oído alguna vez la tendencia que tienen los niños pequeños a meter los dedos en los agujeros de los enchufes, con el riesgo de electrocución que ello implica. Esto no te debe preocupar mucho hasta que tu bebé empiece a gatear, pero no está de más que vayas cubriendo los enchufes con las piezas protectoras de plástico que venden para tal fin.
Espejo retrovisor: aunque todos los coches tienen espejo retrovisor para visualizar la parte trasera, este no te servirá para ver a tu bebé cuando viaje en su sillita a contramarcha. Con un espejo retrovisor colocado en el asiento trasero, verás a tu peque perfectamente y sabrás si va dormido o no.
Cerraduras de seguridad para niños: como en el caso de los enchufes, cuando los bebés empiezan a gatear, su afán por explorar todos los rincones de la casa, les lleva muchas veces a abrir cajones o armarios y a coger cosas peligrosas para ellos (tijeras, productos de limpieza, etc). Si no quieres sustos, no te quedará otra que colocar cerraduras de seguridad para niños en esos lugares “prohibidos”.
Luz nocturna: el miedo a la oscuridad es muy habitual en los niños y afecta a su sueño. Un piloto o una luz quitamiedos tranquilizará a tu peque por las noches sin alterar su producción de melatonina para conciliar el sueño.
Protector de esquinas: los hay muy simples y transparentes, pero, si prefieres un toque divertido, puedes optar por protectores de esquinas con formas de animales. No solo evitarán que tu hijo/a se dañe seriamente si se golpea contra la esquina de un mueble o estante bajo, sino que vendrán bien para proteger a toda la familia de esos dichosos “picos” que se clavan donde más duele.
¿Cómo te has quedado después de leer esta lista de cosas necesarias para un recién nacido? 😅
Como ya hemos comentado al principio, es solo una sugerencia y puede que tú, particularmente, no necesites algunas de estas cosas o, al contrario, tengas que añadir alguna más.
Por último, y para tu tranquilidad , ten en cuenta que no todo lo vas a usar desde el principio, así que puedes ir distribuyendo el gasto a lo largo del tiempo.
Lo deseable para una mujer embarazada es que el parto se produzca de forma espontánea y natural en la fecha prevista. Pero hay veces que la inducción del parto puede ser beneficiosa tanto para la madre como para el niño, cuando no, necesaria.
¿En qué casos está indicada la inducción al parto?
Razones médicas para inducir un parto
Salir de cuentas
La razón más frecuente para que un médico vea indicada la inducción al parto es que la embarazada haya salido de cuentas.
Un embarazo tiene una duración media de 40 semanas, pero como en momento exacto de la concepción no se conoce generalmente, saber la fecha de parto con precisión es difícil. Por tanto, lo normal es que se espere hasta la semana 42 para inducir al parto, ya que solo entre el 4 y el 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha prevista.
Entretanto, los médicos vigilarán a la madre y al niño con especial atención durante las semanas 41 y 42 del embarazo, y llevarán a cabo revisiones a intervalos diarios.
En la segunda mitad de la semana 42, a más tardar, se inducirá el parto, ya que existe el riesgo de que la placenta deje de cumplir sus funciones por completo y el bebé pueda sufrir una falta de oxígeno, otras deficiencias en su alimentación o problemas circulatorios.
Inducción al parto por rotura de bolsa sin contracciones
En la mayoría de los casos, las contracciones y el proceso del parto comienzan dentro de las 24 horas después de haber roto aguas.
Si no se producen contracciones después de romperse el saco amniótico, el riesgo de infección aumenta, de manera que se le ofrece a la madre la posibilidad de inducir el parto. Y si ella prefiere esperar un poco más y no se inicia el parto después de 48 horas, por lo general, es inevitable la inducción.
Diabetes gestacional
Las mujeres embarazadas que son diagnosticadas con diabetes gestacional presentan un mayor riesgo de sufrir un parto prematuro con rotura de saco amniótico antes de la semana 38 de la gestación.
Los bebés de madres diabéticas suelen ganar más peso de lo normal durante la gestación. Así que cuando no se produce el parto prematuro espontáneo y se comprueba que el bebé supera los cuatro kilos, se recomienda la inducción del parto por diabetes gestacional después de la semana 38 del embarazo, a fin de evitar que haya complicaciones en el nacimiento.
Enfermedades crónicas o agudas
La inducción al parto también está indicada en caso de enfermedades crónicas o agudas, como la preeclampsia (gestosis hipertensiva), enfermedades renales o hepáticas que podrían dañar el bienestar de la madre y del bebé o llevar a complicaciones en el parto.
Fuerte estrés físico y psicológico de la madre
El estrés de la madre puede afectar al desarrollo del bebé y también llevar a complicaciones en el parto, a un parto prematuro o incluso a un aborto espontáneo.
Por esta razón, en caso de que la madre esté sufriendo un fuerte estrés físico y psicológico, el médico puede recomendar la inducción al parto después de la semana 37 del embarazo, si el bebé es lo suficientemente maduro.
Déficit de abastecimiento del feto
Si el bebé no tiene suficiente líquido amniótico, no le llegan los nutrientes necesarios para desarrollarse con normalidad y, por tanto, deja de crecer. Ante tal situación, el médico puede aconsejar inducir el parto.
Razones personales de inducción al parto
Además de las razones médicas que acabamos de mencionar, hay casos en los que la programación de un parto inducido la acuerdan los padres junto con el médico por alguna razón personal, como un viaje inevitable antes de la fecha prevista del parto natural.
No obstante, lo más aconsejable siempre es no inducir el parto si no es por razones médicas.
¿Cuáles son los procedimientos para inducir el parto?
En principio, cuando después de la semana 40 del embarazo, el bebé no hace amago de querer nacer, las comadronas aconsejan a la madre ciertos métodos naturales para provocar el parto: practicar sexo, ya que, al liberar prostaglandinas, se fomentan las contracciones; estimular los pezones para liberar oxitocinas, hacer ejercicio, caminar, bailar, reír, etc.
Pero cuando el parto se debe inducir por razones diferentes a haber salido de cuentas, los profesionales sanitarios recurren a otros procedimientos más especializados.
Procedimientos médicos para inducir el parto:
Abertura del saco amniótico. En este caso, el parto debería tener lugar en un plazo máximo de 24 a 48 horas, ya que, de lo contrario, aumentaría el riesgo de infección y de prolapso del cordón umbilical, que suele ser una indicación de parto por cesárea. Por eso, este método ya se utiliza muy poco.
Extracción a mano del saco amniótico. Se hace en el caso de desprendimiento de las membranas. Aquí se liberan las prostaglandinas y, en aproximadamente el 50 por ciento de todos los casos, el nacimiento comienza durante las 48 horas siguientes. El procedimiento puede ser doloroso, pero ofrece la posibilidad de que no sea necesario adoptar medidas adicionales para provocar las contracciones o inducir el parto. Esto no aumenta el riesgo de complicaciones del parto o una cesárea.
Administración de prostaglandinas vía supositorios, comprimidos o geles vaginales, que a menudo provocan contracciones severas en un corto periodo de tiempo.
Administración del suero para provocar contracciones: una infusión con Syntocinon, una variante sintética de la oxitocina, hormona de la subida de la leche y de la sexualidad. Esto también resulta en contracciones muy severas en un corto período de tiempo y a menudo una llamada “tormenta de contracciones”. Junto con este suero, también se ofrece anestesia epidural (anestesia local) a la mujer durante el parto para mitigar el dolor.
Ventajas de una inducción del parto
El número de inducciones de parto que se practican en la actualidad va en aumento, lo cual provoca controversia y rechazo entre los defensores del parto natural.
Sin embargo, como hemos visto, en ocasiones, la decisión de inducir el parto puede ser necesaria e implicar también ventajas para la madre y el bebé.
Tras evaluar numerosos estudios sobre la inducción del parto, investigadores de la Universidad estadounidense de Stanford llegaron a la conclusión de que, en el caso de los bebés “salidos de cuentas” que esperan demasiado tiempo para nacer, los inconvenientes de la espera a menudo superan a los inconvenientes de la inducción. Por ejemplo, cuando el meconio (los primeros excrementos del bebé) penetra en el líquido amniótico puede ser perjudicial para el bebé.
Por otro lado, ya en la semana 41 del embarazo, muchos niños mostraron arrugas en la piel y otros signos de que su embarazo ya estaba durando demasiado. Además, los científicos señalaron que, al inducir el parto a partir de la semana 41, se reduce la probabilidad de una cesárea (alternativa).
Ahora bien, más allá de una gestación excesivamente prolongada, en el caso de otras indicaciones médicas, ocurre al contrario: un nacimiento natural estaría asociado a riesgos demasiado grandes, por lo que no se plantea la cuestión de los pros y contras de la inducción al parto.
Inconvenientes de una inducción del parto
Los detractores de la inducción del parto critican muchas veces el hecho de que sólo sirve para facilitar la programación de las clínicas o que las mujeres embarazadas expresan su deseo de hacerlo por razones “egoístas”. Pero esta es una opinión subjetiva.
Desde el punto de vista científico, está probado que, comparado con las mujeres que esperan para dar a luz de forma espontánea, las que lo hacen por parto inducido se enfrentan a los siguientes inconvenientes:
La anestesia tiene que administrarse casi el doble de veces después de intervenciones para inducir el parto, debido a contracciones intensas y fuerte dolor.
La necesidad de medidas adicionales para provocar contracciones se incrementa en un 60 por ciento en el caso de un parto inducido.
Se requiere un 60 por ciento más de métodos de monitorización invasivos (CBT/cardiotocografía interna para monitorizar los tonos cardíacos, extracción de sangre fetal).
La probabilidad de parto por métodos invasivos vaginales (fórceps, ventosas) aumenta en un 30 por ciento y la probabilidad de una cesárea, en un 50 por ciento.
En este sentido, el principal criterio para determinar la efectividad de una inducción del parto y qué otras intervenciones médicas puede implicar es elgrado de madurez del cuello uterino. Las comadronas evalúan esto y, por lo tanto, cómo avanza el proceso de parto en una escala de 1 a 10 según el llamado método de puntuación Bishop.
Según este método de evaluación, un valor de 8 o más significa que el cuello uterino está listo para el parto. La inducción del parto ha logrado así su objetivo, con una probabilidad cada vez menor de tener que emplear medidas adicionales para avanzar en el proceso de parto.
¿Puede una inducción del parto generar efectos a posteriori?
No se conocen, de momento, estudios científicos sobre los efectos tardíos de la inducción del parto.
Desde luego, lo ideal es un parto natural y lo más rápido posible, por su importancia en términos emocionales para el vínculo entre las madres y sus bebés, tal y como explicó en su obra el famoso ginecólogo francés Frederick Leboyer.
Pero esto no significa que las mujeres que dan a luz a sus bebés mediante una inducción al parto o una cesárea tengan que temer por que su relación emocional con sus hijos se vea afectada como consecuencia de ese parto no espontáneo.
Uno de los síntomas del embarazo más habituales son los dolores abdominales. Todas las mujeres embarazadas los padecen con mayor o menor intensidad.
Mientras que, en algunos casos, solo notan una especie de tirón, en otros, las molestias se parecen más a los calambres fuertes.
Causas comunes del dolor abdominal durante el embarazo
Cuando una mujer sospecha que puede estar embarazada, el dolor abdominal suave se interpreta como una señal, junto con otros síntomas o cambios físicos y psicológicos.
Una vez confirmado el embarazo y cuando ya está más avanzada la gestación, las causas más comunes de los dolores abdominales son las siguientes:
Crecimiento del útero y del bebé: hace que aumente la tensión en músculos, ligamentos y órganos internos.
Tensión en los ligamentos uterinos: producen dolores que pueden convertirse en calambres. Los ligamentos uterinos son filamentos de músculos lisos y tejido conjuntivo que recorren los laterales del útero hasta la pared pélvica y desde allí hasta la vulva. Su misión es mantener el útero en una posición estable y erguida. La progresión del embarazo hace que esos ligamentos se sobreextiendan y se estresen a medida que el útero crece, lo que causa dolor a ambos lados del abdomen y en la parte baja o ingles, así como dolor de espalda. El dolor abdominal es similar a los dolores menstruales o a las agujetas. Puede llegar a ser un dolor severo en una etapa temprana del embarazo, sobre todo cuando ese dolor se localiza los ligamentos redondos y provoca como un pinchazo.
Desplazamiento del útero: este movimiento evolutivo deriva en el cuadro de tensión de los ligamentos que hemos descrito antes. Muchas mujeres experimentan más dolor abdominal en el lado derecho, ya que, durante el embarazo, el útero tiende a desplazarse ligeramente hacia ese lado..
Factores hormonales: las hormonas del embarazo provocan el aflojamiento de los tejidos corporales.
Gas y Estreñimiento: al aumentar los niveles de progesterona, se producen gases, ya que la liberación de esta hormona hace que el tracto digestivo se retrase y que, con ello, los alimentos se desplacen más lentamente. Esta alteración también suele derivar en estreñimiento. Bebiendo mucha agua, comiendo alimentos ricos en fibra, haciendo ejercicio suave, y, si es preciso, usando ablandadores de heces, combatirás el exceso de gases y el estreñimiento.
Relaciones sexuales durante el embarazo: también pueden causar dolor abdominal y leve dolor lumbar. Normalmente, las mujeres sienten el orgasmo como una agradable ondulación en la vagina y el útero, pero ahora también puede ir acompañado de una sensación de dolor similar al de las contracciones leves, especialmente en la recta final del embarazo. Esto no supone ningún peligro para el bebé ni para el embarazo, a no ser que haya contraindicaciones médicas para tu caso concreto.
Contracciones: como veremos más adelante, pueden producirse prematuramente porque el útero se “entrena para el parto” – contracciones de Braxton Hicks-, por estar sometida a excesos físicos o estrés, o porque el parto ya está cerca.
Señales de alarma según la fase del embarazo
El dolor abdominal y los calambres también pueden ser síntomas de complicaciones durante el embarazo, con características y repercusiones diferentes según la fase de la gestación:
Al principio del embarazo, por ejemplo, los dolores abdominales pueden deberse a un aborto espontáneo precoz o a un embarazo extrauterino. Si se tratara de un aborto espontáneo precoz (hasta la semana 12 del embarazo), los dolores serían similares a calambres en la parte inferior del abdomen y se acompañarían de sangrado; médicamente, suele ser imparable. En caso de embarazo extrauterino inadvertido, generalmente entre la octava y décima semana de embarazo, además del sangrado, se produce un dolor intenso que comienza en el lado en el que se encuentra el embrión y después afecta a todo el abdomen. En ambos casos, se requiere asistencia médica urgente.
En el segundo trimestre del embarazo, el dolor abdominal severo similar al de los calambres puede indicar un aborto espontáneo tardío (de la semana 13 a la 23 del embarazo), aunque es algo poco común y afecta aproximadamente a uno de cada 100 embarazos. En caso de dolor abdominal y sangrado o flujo leve, es preciso consultar de inmediato al médico o la comadrona para saber cómo proceder. Un sangrado agudo es una emergencia y requiere tratamiento hospitalario urgente.
Entre la semana 24 y 37 del embarazo, el dolor abdominal, pélvico y de espalda, posiblemente acompañado de diarrea, puede ser una señal de que podría producirse un parto prematuro. Por tanto, es preciso acudir urgentemente al hospital. Si no has roto aguas, se puede retrasar o parar el inicio del parto.
En la segunda mitad del embarazo, el dolor abdominal intenso también puede ser un síntoma de otras complicaciones del embarazo. Por ejemplo, el síndrome HELLP, una complicación grave del embarazo, se caracteriza por dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen.
¿Dolor abdominal o contracciones reales?
Muchas mujeres embarazadas temen tener contracciones prematuras. Por tanto, es importante distinguir entre el dolor abdominal relacionado con el embarazo y las contracciones reales.
Para ello, hay que saber lo que son las llamadas contracciones de entrenamiento o contracciones de Braxton Hicks, que se dan desde el comienzo de la segunda mitad del embarazo. Consisten en una leve contracción de los músculos uterinos y un endurecimiento del abdomen y, generalmente, comienzan entre la semana 28 y 30 del embarazo, pero también hay casos en que las han notado ya en la semana 20.
A través de estas contracciones, todo el útero se ve sometido a un “entrenamiento para el parto”.
Las contracciones de Braxton Hicks no suelen ser dolorosas, se suceden a intervalos irregulares y desaparecen después de un minuto como máximo, sobre todo si haces reposo.
En cambio, las contracciones reales o de parto se producen a intervalos regulares que se van acortando y el dolor aumenta gradualmente. Si antes de la semana 36 empiezas a tener contracciones más de tres veces cada hora, son dolorosas y persistentes, especialmente en la zona lumbar, y van asociadas a flujo acuoso o sanguinolento, es preciso acudir a un médico.
Por último, ten en cuenta que las contracciones prematuras pueden indicar también que te has excedido física o psíquicamente y necesitas urgentemente descanso y relajación.
Cómo aliviar el dolor abdominal durante el embarazo
Calor
El calor, la tranquilidad y la relajación ayudan a aliviar los dolores agudos. Por ejemplo, un cojín térmico, un cojín caliente de semillas, una bolsa térmica o un baño caliente ayudan a aliviar el dolor en el útero.
Masajes
Los masajes abdominales con aceites suaves de masaje proporcionan relajación. Además, los aceites para mujeres embarazadas mejoran la elasticidad de la piel y ayudan a prevenir las estrías.
Asimismo, las compresas de aceite en la zona inguinal impiden que el dolor aumente.
Bandas para el vientre y fajas
Cuando el embarazo ya está avanzado, las bandas para el vientre o fajas pueden aliviar durante el día la tensión de los tejidos.
Paseos o ejercicio suave
Las mujeres embarazadas no deben dejar de hacer regularmente ejercicio. Pero has de evitar los movimientos rápidos y repetitivos.
Los paseos o algún tipo de deporte de equilibrio suave, como el yoga adaptado, te servirá tanto para mantener el tono físico y activar la circulación como para que, con el movimiento, se relajen los músculos del cuerpo, incluyendo los del útero. De esta manera, también puedes prevenir el dolor intenso.
Cambiar de postura si estás tumbada
Para aliviar el dolor de los ligamentos redondos, si estás tumbada, prueba a estirarte suavemente y cambiar de posición.
Flexionar las caderas antes de toser o estornudar
Al toser o estornudar, aún se tensa más el abdomen. Flexionando las caderas cuando sientas que te viene un estornudo o una tos, reducirá la tensión y también el dolor.
Cuándo debes acudir al médico
En el caso de dolor abdominal persistente, intenso o agudo, es esencial que un médico te examine. Estos dolores no sólo pueden ocultar complicaciones en el embarazo, sino también otras enfermedades como apendicitis, cistitis, cálculos renales o cálculos biliares.
Sobre todo, has de consultar a tu médico si, además del dolor abdominal, tienes los siguientes síntomas:
Fiebre, escalofríos.
Sangrado.
Náuseas, vómitos, diarrea.
Sangrado y flujo llamativo.
Escozor o dolor al orinar.
Como ves, los dolores abdominales en el embarazo son uno de los factores negativos de la apasionante experiencia que supone la maternidad. La parte positiva es que olvidas pronto esos malos momentos en cuanto le ves la cara a tu bebé. 😉
Acabas de dar a luz y, entre tomas, pañales y pocas horas de sueño, tu cuerpo te manda señales nuevas cada día: sangrado, contracciones, sudores, cambios de ánimo… Es normal preguntarse si todo eso es lo esperable o si algo va mal.
Esta guía te lo pone fácil: qué es el puerperio (la famosa cuarentena), cuánto dura, qué cambios son normales y, sobre todo, qué señales merecen una consulta. Saberlo te quita miedo, te ayuda a recuperarte mejor y te permite disfrutar de tu bebé con más tranquilidad.
Lo que ganas entendiendo tu posparto
Menos preocupación: cuando sabes que un síntoma es normal, dejas de vivirlo con angustia.
Una recuperación mejor: entender qué necesita tu cuerpo te ayuda a darte el descanso y los cuidados que mereces.
Seguridad para pedir ayuda a tiempo: reconocer las señales de alarma te permite actuar rápido si algo no va bien.
Qué es el puerperio y cuánto dura
El puerperio, posparto o cuarentena es la etapa que empieza justo después del parto y durante la cual tu cuerpo va volviendo, poco a poco, a su estado previo al embarazo. Suele durar entre 6 y 8 semanas (unos 40-45 días), aunque la recuperación completa, física y emocional, puede llevar bastante más, y eso también es normal.
Se divide en varias fases:
Puerperio inmediato (primeras 24 horas): el cuerpo empieza a adaptarse tras el esfuerzo del parto. Lo prioritario es el descanso y vigilar que no haya hemorragia.
Puerperio precoz (días 2 a 10): el útero se contrae y reduce su tamaño (los “entuertos”), comienzan los loquios y se produce la subida de la leche.
Puerperio tardío (hasta los 40-45 días): el cuerpo sigue recuperándose y, si no das el pecho, suele volver la menstruación.
Si das el pecho, algunos cambios hormonales se prolongan (por ejemplo, la regla puede tardar meses en volver). No es un problema: es la lactancia haciendo su trabajo.
Cambios normales en tu cuerpo durante la cuarentena
Loquios (sangrado): una secreción de sangre, moco y restos de la placenta que va cambiando de color. Te lo explicamos en detalle más abajo.
Entuertos: contracciones del útero para volver a su tamaño. Pueden molestar, sobre todo al dar el pecho, pero ayudan a reducir el sangrado.
Sudores y más ganas de orinar: tu cuerpo elimina los líquidos acumulados durante el embarazo.
Estreñimiento: es habitual los primeros días. Una dieta rica en fibra, beber agua y moverte un poco ayudan.
Pequeñas pérdidas de orina: el suelo pélvico se ha estirado y necesita recuperarse.
Pérdida de peso progresiva: tras el parto pierdes varios kilos de golpe y el resto se va ajustando poco a poco, sin prisas.
Caída del pelo: suele aparecer a los 2-4 meses por el cambio hormonal. Es temporal.
Pechos hinchados: con la subida de la leche, entre el segundo y el cuarto día.
El sangrado en el puerperio: qué es normal
Los loquios aparecen tanto tras un parto vaginal como tras una cesárea, porque proceden de la herida que deja la placenta en el útero. Su evolución normal es:
Primeros días: rojo intenso, a veces con pequeños coágulos.
A partir de la primera semana: rosado o marrón y cada vez menos abundante.
Últimas semanas: amarillento o blanquecino, hasta desaparecer (suelen durar de 4 a 6 semanas).
Consulta si el sangrado vuelve a ser rojo intenso y abundante tras haber disminuido, si empapas una compresa en una hora o menos, si expulsas coágulos grandes o si los loquios huelen mal.
Tu suelo pélvico y tu recuperación física
El embarazo y el parto ponen a prueba el suelo pélvico. Cuidarlo ahora te ahorra problemas (pérdidas de orina, pesadez) en el futuro:
Descansa y evita cargar peso las primeras semanas, más aún si has tenido cesárea.
Vuelve al ejercicio de forma progresiva: empieza por caminar y deja los abdominales clásicos y los impactos para más adelante.
Pide una valoración de suelo pélvico a tu matrona o a un fisioterapeuta especializado, sobre todo si notas pérdidas o pesadez.
Tus emociones también cuentan: tristeza posparto o depresión
En los primeros días, muchas madres sienten llanto fácil, irritabilidad o tristeza. Es la llamada tristeza posparto o “baby blues”: se debe a los cambios hormonales y el cansancio, y suele pasar sola en unas dos semanas.
Pero si esa tristeza dura más, es muy intensa, te impide disfrutar de nada o cuidar de ti y de tu bebé, podría tratarse de una depresión posparto, que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 madres. No es culpa tuya ni significa que seas mala madre: tiene tratamiento, y pedir ayuda a tu médico o matrona es el primer paso.
Señales de alarma: cuándo consultar sin esperar
Fiebre de 38 ºC o más.
Sangrado muy abundante (empapar una compresa en una hora) o coágulos grandes.
Loquios con mal olor o dolor intenso en el bajo vientre.
Dolor, calor o hinchazón en una pierna.
Dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o hinchazón brusca de cara y manos.
Dolor en el pecho o dificultad para respirar.
Zona roja, dura y dolorosa en el pecho con fiebre (posible mastitis).
Tristeza profunda que no mejora, o pensamientos de hacerte daño a ti o a tu bebé: en ese caso, busca ayuda de inmediato.
Sexo y anticoncepción en la cuarentena
No hay una fecha obligatoria para retomar las relaciones: lo importante es que el sangrado haya cesado, que los puntos (si los hubo) estén bien cicatrizados y que tú te sientas preparada, sin prisas. Al principio es normal notar sequedad o molestias; un lubricante y mucha calma ayudan.
Recuerda que puedes quedarte embarazada antes de que vuelva la regla, incluso dando el pecho, así que conviene hablar de anticoncepción con tu matrona. Si te interesa entender mejor tu ciclo, te lo contamos en nuestro artículo sobre los días más fértiles.
Preguntas frecuentes sobre el posparto
¿Cuándo vuelve la regla tras el parto?
Si no das el pecho, suele volver entre las 6 y 8 semanas. Si amamantas, puede tardar meses, incluso hasta el final de la lactancia.
¿Es normal seguir sangrando a las 5 semanas?
Sí, los loquios pueden durar hasta unas 6 semanas, cada vez más claros y escasos. Consulta si vuelven a ser rojos y abundantes.
¿Cuándo puedo hacer ejercicio?
Caminar, desde los primeros días. Para el resto, espera a la revisión posparto y a que un profesional valore tu suelo pélvico.
El posparto no es solo una etapa de cuidar al bebé: también es tu momento de recuperarte. Descansa, acepta ayuda y no dudes en consultar. Tu bienestar es parte del bienestar de tu familia.