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  • Qué es el reflujo en bebés y cómo aliviarlo

    Qué es el reflujo en bebés y cómo aliviarlo

    La regurgitación o el reflujo en los bebés es algo de lo más normal, sobre todo, de los 0 a los 6 meses de edad.

    De hecho, casi la mitad de los bebés regurgita de una a tres veces al día. Cuando esto ocurre, el lactante devuelve espontáneamente la leche que acaba de tomar, poniendo perdido aquello que tenga por delante (en muchas ocasiones, su mami o su papi).

    El problema es si este episodio se repite más veces de lo normal a lo largo del día o cuando el bebé sigue regurgitando más allá de los 12 ó 14 meses de edad. Entonces, podríamos estar hablando de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico o ERGE.

    Pero veamos exactamente qué es el reflujo en bebés, qué lo provoca y cómo se puede aliviar.

    En qué consiste el reflujo en los bebés

    A diferencia de los adultos,  el reflujo gastroesofágico en los bebés es generalmente un fenómeno fisiológico.

    Al no estar  totalmente desarrollado el músculo de su esfínter esofágico inferior, esa especie de anillo que une el esófago y el estómago, no llega a cerrar lo suficiente cuando el bebé traga y la comida pasa hacia abajo, de forma que, a veces, ese contenido vuelve hacia atrás y regresa de nuevo a la boca.

    Reflujo gastroesofágico en bebés

    Diferencia entre reflujo y vómito

    Después de explicar qué es el reflujo en los bebés, hay que aclarar que no es lo mismo reflujo que vómito, aunque el desenlace sea muy similar: la expulsión de la comida por la boca.

    La principal diferencia entre el reflujo y el vómito es que, así como con el reflujo, el bebé no tiene arcadas previas y, como mucho, arquea la espalda por sentirse un poco molesto, el vómito sí va acompañado de dolor, sudoración, palidez y mala cara. Esto se debe a que lo que se está produciendo al vomitar es una contracción fuerte de las paredes del estómago para intentar expulsar el contenido de su interior, porque le está haciendo daño, por ejemplo, a causa de una alergia alimentaria.

    Además, el reflujo ácido no siempre provoca el arrojo de una gran cantidad de leche. A veces, los bebés con reflujo prácticamente no expulsan nada.

    ¿Hasta qué edad suelen tener reflujo los bebés?

    Como hemos comentado en la introducción, hasta los 12 meses aproximadamente, el reflujo en los bebés se considera algo normal.

    A medida que el bebé va creciendo y se completa el desarrollo del esfínter esofágico inferior, el reflujo tiende a desaparecer y es raro que se produzcan nuevos episodios una vez cumplido el año y, menos aún, pasados los dos años.

    Muchas veces, la situación ya empieza a mejorar hacia los 6 meses de edad, cuando empieza a introducirse la alimentación complementaria en la dieta del bebé y este pasa más tiempo en posición vertical.

    Si tu bebé sigue regurgitando con más de un año o lo hace muchas veces al día, tendrías que consultarlo con el médico, porque podría tratarse de ERGE (Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico).

    Afortunadamente, esta enfermedad tiene una baja incidencia entre los niños y solo la padece en torno a un 2% de la población pediátrica.

    Síntomas que indican que tu bebé puede padecer ERGE

    Un bebé con Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico (ERGE), además de regurgitar, puede presentar uno o varios de los siguientes síntomas:

    • Se muestra muy irritable y llora más de lo habitual.
    • Vomita bastante cantidad de leche y con mucha fuerza (vómito en proyectil).
    • Pierde peso o este aumenta menos de lo que debería ser a su edad.
    • Le cuesta tragar.
    • Respira con dificultad.
    • El vómito y/o las heces contienen sangre.
    • El pañal permanece seco durante 3 horas o más.

    Ojo, porque presentar estos síntomas no significa necesariamente tener ERGE. Hay afecciones distintas a esta enfermedad que pueden causar síntomas muy parecidos.

    Por tanto, tendrá que ser el médico el que examine al bebé y, después de una serie de pruebas, determine el diagnóstico definitivo.

    Es muy probable que el pediatra sugiera algunos cambios en la alimentación para comprobar que no se trata de una alergia alimentaria.

    Cómo se puede aliviar el reflujo en los bebés

    Si el reflujo de tu bebé es fisiológico y no se debe a algo más grave, puedes seguir algunas pautas para aliviarlo:

    • Evita alimentarle en exceso. Es mejor que le des cantidades pequeñas de comida con mayor frecuencia a que espacies más las tomas, pero dándole mayor cantidad cada vez.
    • Haz que tu bebé eructe con frecuencia, tanto durante la comida como después de comer, para impedir que los gases se acumulen en su estómago.
    • Después de cada comida, intenta mantener a tu bebé erguido, al menos, durante 30 minutos.
    • Usa una cuña anti-reflujo cuando acuestes a tu bebé. Le ayudará a tener una posición semierguida y, por tanto, a que el alimento que ha ingerido no vuelva al esófago.

    cuña anti-reflujo para evitar el reflujo en bebés

    • Evita que juegue o esté muy activo justo después de comer. Tampoco lo pongas en una mecedora hasta que no pase un buen rato.

    Ahora que ya conoces bien qué es el reflujo en bebés, aparte de seguir los consejos que te hemos dado, quizás sería recomendable que te hicieras con una buena colección de baberos. 😄

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  • Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Los gases en el bebé durante los tres primeros meses de vida son muy frecuentes y, en muchas ocasiones, desencadenan ataques repentinos de gritos continuos. 

    El aire y otros gases pueden llegar al estómago de tu bebé cuando este llora, bebe o simplemente respira. Incluso aunque haya bebido poca leche, las flatulencias pueden generarle una incómoda sensación de pesadez que haga que se encuentre mal.

    Muchos padres conocen esta situación como «cólico de los tres meses» o «cólico del lactante». ¿Es tu caso?

    Para empezar, te diremos que algunos expertos atribuyen esta fuerte tendencia a los gases a que el aparato digestivo del bebé aún no está del todo desarrollado.

    Cómo detectar si tu bebé tiene gases

    A algunos bebés les cuesta mucho eliminar el aire de la barriga y necesitan un eructo después de cada comida. Otros, en cambio, apenas tienen problemas.

    Observa si tu peque para repentinamente de mamar o de beber del biberón, tuerce el gesto y empiece a llorar. Lo más probable es que tenga gases.

    También puede suceder que, aunque no arranque a llorar, tu bebé proteste retorciéndose y haciendo muecas cuando lo quieres acostar después de darle el pecho. En este caso, la razón pueden ser los gases o simplemente que tenga pipí. 

    Beber del biberón suele dar más gases

    El bebé que toma biberón tiene más gases

    Según las comadronas, los bebés que maman tienen menos problemas de gases los que llevan pocos días bebiendo del biberón. Esto se debe principalmente a que los niños que maman pueden controlar el flujo de leche del pecho hasta cierto punto, por lo que, en succionan más despacio y tragan menos aire que si toman el biberón.

    Además, cuando se coloca al bebé correctamente junto al pecho durante la lactancia materna, la anatomía de su boquita se adapta perfectamente a la areola, por lo que no puede entrar aire o entra muy poco.

    En cambio, el diseño de la tetina de los biberones hace que el bebé trague bastante más aire. Por eso, los padres deberían tener en cuenta las siguientes recomendaciones cuando dan el biberón:

    • La inclinación del biberón es óptima cuando la leche reemplaza todo el aire de la tetina.
    • El bebé no debe comer tumbado, sino medio erguido.
    • Después de cada comida hay que darle unos golpecitos para que eructe.

    No obstante, hay modelos de tetinas que se inspiran en el pezón de la mujer, por lo que la boca del bebé se adapta mejor a su forma.

    Dicho todo esto, hay que recordar que los bebés que maman también necesitan eructar, sobre todo cuando la madre presenta mucho reflejo de eyección de la leche – subida de leche abundante- y el niño bebe rápido.

    Cómo puedes ayudar a tu bebé a expulsar los gases

    Existen tres posturas para ayudar al bebé a expulsar los gases:

    Sobre el hombro

    Con el culito bien asentado sobre el pliegue del codo, el bebé apoya la cabecita sobre tu hombro mientras lo acaricias o golpeas suavemente en la espalda con la mano libre.

    La postura del avión

    El bebé se coloca boca abajo sobre tu antebrazo  y tú le sujetas la cabecita con una mano y con la otra puedes frotar su espalda. Puedes probar la misma postura pero colocando al bebé sobre tus piernas en vez de sobre tu brazo.

    Sentado erguido

    El bebé se sienta sobre tu regazo, con la espalda contra tu estómago. Tienes que sujetar al niño por debajo de tus brazos, con tu mano bajo su barbilla, e inclinarle el tronco ligeramente hacia delante. Con la mano libre, le puedes acariciar o golpear suavemente la espalda.

    Pies hacia nariz

    Esta maniobra se realiza con el bebé tumbado boca arriba. Sencillamente, coge sus piececitos y ve acercándolos con cuidado hacia su nariz.

    Masaje en el abdomen

    Otra forma de ayudar a tu bebé a expulsar los gases y a aliviarle el dolor es dándoles un masaje en el abdomen. Más adelante, te explicaremos cómo.

    Lo mejor es que pruebes todas las posturas para ver cuál es más cómoda tanto para ti como para el bebé. Si el eructo o el pedo tarda mucho en producirse, puedes ir cambiando de postura.

     

    Cuándo ir al médico por los gases del bebé

    La mayoría de bebés superan la etapa de los gases sin problemas. En cuanto se vuelven más ágiles y pueden moverse solos, desaparecen  las flatulencias causadas por un exceso de aire en la barriguita.

    Sin embargo, debes llevar al pediatra a tu bebé si sufre fuertes flatulencias o manifiesta dolencias llamativas de un día para otro. Alguno de los siguientes síntomas pueden darte la señal de alarma:

    • Flatulencias con ataques de gritos tras cada comida.
    • Excrementos líquidos, espumosos o que salpican.
    • Excrementos extremadamente sólidos.
    • Rechazo a beber.
    • No ganar peso.

    En estos casos, detrás de las flatulencias combinadas con los demás síntomas podría esconderse una enfermedad grave que el pediatra deberá aclarar y, en caso necesario, tratar.

    Cuanto menos tiempo tenga el bebé, menos debes tardar en consultar al pediatra si se presenta este cuadro de síntomas y gases.

    Por otro lado, para los padres que están sometidos a mucha tensión a causa de estos problemas que generan los gases del bebé, también puede ser recomendable ir al médico y recibir asesoramiento y ayuda profesional. 

    Consejos de prevención y tratamiento

    • Empecemos por aclarar que no se ha demostrado científicamente que los alimentos flatulentos que coma la madre provoquen gases en el lactante. 
    • Cuando le des el biberón a tu bebé, procura que no quede espuma después de haberlo agitado.
    • Merece la pena que pruebes diferentes tamaños de agujero de la tetina para que entre la mínima cantidad de aire posible.
    • También puedes relajar el estómago del bebé haciéndole masajes suaves circulares en la barriguita, en el sentido de las agujas del reloj (si es necesario, con aceite de comino). Un pedo sonoro te  indicará que la flatulencia se ha disuelto literalmente.

    En el siguiente vídeo, puedes ver la mejor forma de hacerle un masaje a tu bebé para aliviar los gases:

     

    • Contra las flatulencias frecuentes, las comadronas también recomiendan remedios naturales, como la manzanilla o los supositorios de comino.
    • Si el pediatra detecta intolerancia a algún alimento, recomendará una dieta especial. Llegados a este punto, quedará descartado cualquier tipo de experimento y el pediatra deberá supervisar cualquier cambio de alimentación al respecto.

    Así que ya sabes, los gases en los bebés son un problema muy común, que desaparece normalmente cuando el bebé empieza a moverse por sí mismo.

    Mientras tanto, no olvides provocarle el eructo después de cada comida y visitar al pediatra si observas dolencias poco claras o especialmente agudas.

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  • Beneficios de la lactancia materna: guía práctica para dar el pecho con confianza

    Beneficios de la lactancia materna: guía práctica para dar el pecho con confianza

    Dar el pecho es mucho más que alimentar: es darle a tu bebé el mejor comienzo posible y, a la vez, cuidarte a ti. La leche materna es el alimento más completo que le puedes ofrecer, como confirman numerosos estudios, y por eso la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y mantenerla, como complemento, hasta los dos años.

    Pero sabemos que la teoría es una cosa y las primeras semanas, otra. Por eso esta guía no se queda en los beneficios: te acompaña con lo práctico, cómo saber si tu bebé come suficiente, el agarre, las posiciones, la vuelta al trabajo y las dudas que más quitan el sueño, para que amamantes con confianza y sin agobios.

    Lo que gana tu bebé (y tú) con la lactancia

    Más que una lista de propiedades, esto es lo que la lactancia aporta de verdad al día a día de tu familia.

    Para tu bebé

    • Un escudo de defensas desde el primer día. El calostro (esa primera leche amarillenta) está cargado de anticuerpos que protegen sus mucosas frente a virus, bacterias e infecciones justo cuando es más vulnerable.
    • Menos enfermedades. Los bebés amamantados en exclusiva los primeros 6 meses tienen menos infecciones respiratorias, de oído y digestivas, y menor riesgo de alergias y obesidad.
    • El alimento perfecto que se adapta a él. La leche cambia de composición según crece, dándole la proporción exacta de grasas, proteínas y vitaminas que necesita en cada momento.
    • Mejor desarrollo (y hasta mejor comer el día de mañana). Succionar favorece el desarrollo de su mandíbula y el habla, y los distintos sabores de tu dieta le preparan para aceptar nuevos alimentos.
    • Un vínculo que le da seguridad. La cercanía y el contacto refuerzan su confianza y vuestra conexión.

    Para ti

    • Una recuperación más rápida tras el parto. La succión libera oxitocina, que contrae el útero y reduce el riesgo de hemorragia y de anemia.
    • Mejor ánimo. Esa misma oxitocina, la “hormona del amor”, ayuda a prevenir la depresión posparto, baja el estrés y mejora la tensión arterial.
    • Salud a largo plazo. Amamantar reduce tu riesgo de diabetes tipo 2, infartos, ictus y de cáncer de mama, ovario y útero.
    • Comodidad y ahorro. Siempre lista, a la temperatura perfecta y sin preparar nada.

    ¿Cómo saber si mi bebé toma suficiente leche?

    Es la duda número uno, y tiene fácil respuesta: no te fíes de cuánto rato mama ni de si llora, fíjate en lo que entra y lo que sale. A partir de los primeros días, son buena señal:

    • Pañales: 6 o más pañales bien mojados al día, con orina casi transparente.
    • Deposiciones: al menos 3-4 al día las primeras semanas, blandas y amarillentas.
    • Tomas: entre 8 y 12 en 24 horas, a demanda.
    • Actitud: se queda tranquilo y satisfecho tras mamar, y va ganando peso.

    Consulta con tu pediatra o matrona si moja menos de 6 pañales al día (pasada la primera semana), hace pocas deposiciones, mama menos de 8 veces al día, no gana peso o no parece saciarse. Casi siempre se soluciona ajustando el agarre y la frecuencia.

    El agarre correcto: la clave para que no duela (y coma bien)

    Un buen agarre lo cambia todo: tu bebé extrae la leche que necesita y tú amamantas sin dolor. Para lograrlo, su boquita debe abarcar gran parte de la areola (no solo el pezón), con la nariz y la barbilla pegadas a tu pecho, formando la típica “boquita de pez”. Si notas dolor, casi siempre es señal de que hay que corregir el agarre; puedes leer más en nuestra guía sobre cómo curar las grietas del pezón.

    Agarre correcto del bebé en la lactancia materna

    Posiciones para dar el pecho

    No existe una postura ideal: la mejor es aquella en la que los dos estáis cómodos y el agarre es bueno. Prueba varias hasta dar con la tuya.

    Posiciones para la lactancia materna
    • Posición biológica: la más instintiva. Tú recostada boca arriba y el bebé sobre ti; él solito busca el pecho. Ideal para las primeras tomas.
    • De lado (acostada): los dos tumbados frente a frente. Perfecta para descansar y si practicas colecho.
    • De cuna: sentada, con la cabeza del bebé sobre tu antebrazo. Un cojín de lactancia ayuda mucho a no cargar la espalda.
    • De cuna cruzada: sujetas al bebé con el brazo contrario, controlando mejor su cabeza. Muy útil con recién nacidos o si le cuesta agarrarse.
    • De rugby: el bebé a un costado, con los pies hacia tu espalda. Recomendada tras una cesárea, con gemelos, prematuros o pechos grandes.
    • De caballito: el bebé sentado a horcajadas sobre tu muslo. Cómoda cuando ya se sostiene y para bebés con reflujo.

    Existe también la postura “a cuatro patas”, poco frecuente pero útil si tienes una obstrucción en la parte superior del pecho, porque facilita el drenaje.

    Posición de lactancia a cuatro patas

    El peso del bebé durante la lactancia

    Cada bebé lleva su ritmo, pero como orientación, durante las primeras seis semanas la ganancia ronda los 20 gramos al día, y luego se va reduciendo. Ten en cuenta que en los primeros días es normal que pierda entre un 7% y un 10% del peso del nacimiento.

    Tabla de peso de los bebés en lactancia materna

    No te obsesiones con los percentiles: son solo una referencia. Quien debe valorar tu caso es siempre tu pediatra.

    Lactancia y trabajo: cómo organizarte sin renunciar a dar el pecho

    Cómo compaginar lactancia materna y trabajo

    Volver al trabajo no tiene por qué significar el final de la lactancia. El permiso de maternidad de 16 semanas cubre buena parte de los seis meses recomendados, y luego tienes el permiso de lactancia, que puedes disfrutar de tres formas:

    • Una hora al día (o dos fracciones de media hora) hasta que el bebé cumpla 9 meses.
    • Reducción de media hora al entrar o salir.
    • Lactancia acumulada: sumar esas horas en jornadas completas de permiso, si tu convenio lo permite.

    Recuerda avisar a tu empresa con 15 días de antelación (o lo que indique tu convenio). Y si el permiso no te sirve, siempre puedes recurrir a la extracción de leche materna para que quien cuide de tu bebé se la dé en tu ausencia. Como referencia de conservación: en la nevera (0-4 ºC) aguanta de 5 a 8 días, y en el congelador de un combi, de 3 a 4 meses.

    Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna

    ¿Cuánto tarda en subir la leche tras el parto?

    Entre 30 y 72 horas. En madres primerizas suele tardar un poco más. Mientras tanto, el calostro es suficiente para tu bebé.

    ¿Cuánto debe durar cada toma?

    No hay un tiempo fijo. Deja que sea el bebé quien decida: sabrás que ha terminado porque se suelta del pecho, tranquilo.

    Creo que tengo poca leche, ¿qué hago?

    La baja producción real (hipogalactia) es menos frecuente de lo que parece. Lo más habitual es una falsa sensación por un agarre o una frecuencia mejorables. Ofrece el pecho a demanda, revisa el agarre y, si sigue la duda, consulta con una matrona o asesora de lactancia.

    ¿Qué puedo comer y qué debo evitar?

    Puedes comer prácticamente de todo. Solo conviene limitar la cafeína, evitar el alcohol y los pescados con mucho mercurio (atún rojo, pez espada, lucio). No está demostrado que ningún alimento de tu dieta cause gases o cólicos al bebé.

    ¿Y si me duele o me salen grietas?

    Amamantar no debería doler. Suele ser un problema de agarre con solución. Te lo contamos en detalle en cómo curar las grietas del pezón.

    Y cuando llegue el momento, aquí tienes cómo hacerlo con calma: cuándo dejar de dar el pecho y cómo hacerlo.

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  • Alimentación del bebé por meses: qué puede comer y cómo empezar con confianza

    Alimentación del bebé por meses: qué puede comer y cómo empezar con confianza

    El primer año de tu bebé está lleno de “primeras veces”, y la comida es una de las más emocionantes… y de las que más dudas generan. ¿Cuándo empiezo? ¿Purés o trozos? ¿Qué alimentos puede tomar y cuáles no?

    En esta guía tienes qué puede comer tu bebé mes a mes, con las recomendaciones actuales, para que ofrezcas cada alimento con confianza, sin miedo y disfrutando de una etapa que marcará su relación con la comida para siempre.

    Lo que ganáis haciendo bien esta etapa

    • Un bebé que crece fuerte y sano, con los nutrientes que necesita en cada momento.
    • Una relación sana con la comida: probar sabores y texturas pronto ayuda a que sea menos “quisquilloso” más adelante.
    • Menos agobio para ti: saber qué toca en cada etapa te quita la duda de “¿lo estaré haciendo bien?”.
    • Comidas en familia: poco a poco, tu bebé podrá comer casi lo mismo que vosotros.

    De 0 a 6 meses: solo leche

    Hasta los 6 meses, la leche es todo lo que tu bebé necesita: ni agua, ni infusiones, ni zumos. La leche materna le aporta nutrientes y defensas a demanda; si no es posible, la leche de fórmula es la alternativa adecuada.

    Si vuelves al trabajo o no puedes darle el pecho en todas las tomas, un extractor de leche manual o eléctrico y unas bolsas de almacenamiento te permiten seguir ofreciéndole tu leche.

    Cómo usar un extractor de leche materna manual

    En cuanto a tu alimentación durante la lactancia: dieta variada, sin alcohol ni tabaco. No hace falta evitar alimentos por el sabor de la leche: al contrario, esos sabores le preparan para aceptar nuevos alimentos.

    A partir de los 6 meses: empieza la alimentación complementaria

    Hacia los 6 meses tu bebé necesita más energía y hierro, y suele mostrar que está listo: se mantiene sentado con poco apoyo, controla la cabeza, muestra interés por la comida y ya no empuja todo con la lengua. La leche sigue siendo su alimento principal durante el primer año; lo demás la “complementa”.

    Puedes empezar con purés, con trozos blandos (método BLW) o combinando ambos. Lo importante es ir avanzando en texturas: retrasar los trozos más allá de los 9-10 meses se asocia a más dificultades para aceptarlos después.

    Qué puede comer desde los 6 meses

    • Verduras y hortalizas: casi todas. Mejor evitar espinacas, acelgas y borraja antes del año (o en muy poca cantidad) por su contenido en nitratos, y limitarlas a una ración al día entre 1 y 3 años, según la AESAN.
    • Frutas: todas, bien maduras y adaptadas (aplastadas, en bastones blandos o ralladas).
    • Cereales: con o sin gluten, sin necesidad de retrasarlo. Pan, pasta, arroz, avena… Evita las bebidas de arroz y no abuses de las tortitas de arroz.
    • Carne: blanca y roja, bien cocinada. Es una fuente clave de hierro.
    • Pescado: blanco y azul, sin espinas. Evita pez espada, tiburón, atún rojo y lucio por el mercurio.
    • Huevo: bien cocido, entero (clara y yema).
    • Legumbres: en puré o aplastadas, muy nutritivas.
    • Frutos secos: siempre molidos o en crema, nunca enteros ni troceados antes de los 5 años.
    • Aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar.

    No hace falta introducir los alimentos con días de espera estrictos, aunque ofrecer los más alergénicos (huevo, pescado, frutos secos) de uno en uno te ayuda a detectar cualquier reacción.

    Lo que debe esperar

    • Sal y azúcar: nada durante el primer año (y lo mínimo después).
    • Miel: no antes de los 12 meses.
    • Leche de vaca como bebida: a partir del año (en pequeñas cantidades puede usarse cocinada antes).
    • Alimentos de riesgo de atragantamiento: frutos secos enteros, uvas enteras, salchichas en rodajas, caramelos… Te lo contamos en detalle en nuestra guía sobre atragantamientos.

    Truco práctico: planifica y congela

    Dedica un rato a la semana a preparar purés, cremas o pequeñas porciones y guárdalas en tarros de vidrio con cierre hermético. Te ahorra tiempo cada día y te asegura una dieta variada.

    De 8 a 12 meses: más texturas y más autonomía

    Poco a poco, tu bebé come trozos más grandes, mastica mejor (¡aunque no tenga dientes!) y empieza a hacer la pinza con los dedos. Es el momento de ofrecerle alimentos troceados blandos, dejar que coma con las manos y sentarle a la mesa con vosotros.

    Baby Led Weaning (BLW): dejar que coma solo

    El BLW consiste en ofrecer desde los 6 meses alimentos enteros, blandos y en tamaño fácil de agarrar (bastones del tamaño de un dedo adulto), para que el bebé los coja y se los lleve a la boca. Sus beneficios: explora texturas y sabores, practica la masticación, desarrolla la motricidad y regula mejor su apetito.

    Si te apetece probarlo, te dejamos nuestros trucos para hacer BLW en la trona con menos limpieza y 15 ideas de finger foods seguros.

    A partir de los 12 meses: a comer en familia

    Tu peque ya puede comer prácticamente lo mismo que el resto de la familia, adaptando texturas y sin sal ni azúcar añadidos. La leche sigue presente (materna, o entera de vaca unos 2-3 lácteos al día, incluyendo yogur y queso), y es buen momento para dejar el biberón y beber en vaso.

    Tabla de incorporación de alimentos por edades

    Para que te resulte más fácil organizarte, aquí tienes nuestra tabla orientativa de incorporación de alimentos por meses:

    Tabla de incorporación de alimentos en bebés por edades

    Preguntas frecuentes sobre la alimentación del bebé

    ¿Cuánto debe comer mi bebé?

    Confía en su apetito: ofrécele comida variada y deja que él decida cuánto. Al principio comerá muy poco y es normal: la leche sigue siendo la base.

    ¿Purés o trozos?

    Ambas opciones son válidas. Lo importante es avanzar en texturas y no retrasar demasiado los trozos blandos.

    ¿Tiene que beber agua?

    Desde que empieza con los sólidos, ofrécele agua en vaso con las comidas. No necesita zumos.

    Cada bebé tiene su ritmo. Con paciencia, variedad y mucha calma, conviertes cada comida en un momento de aprendizaje y disfrute en familia.

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