Etiqueta: Salud y bienestar del bebé

  • Guía del colecho: cómo elegir la cuna y dormir cerca de tu bebé sin miedo

    Guía del colecho: cómo elegir la cuna y dormir cerca de tu bebé sin miedo

    Estás a punto de conocer a tu bebé y hay una imagen que se repite en tu cabeza: son las 3 de la mañana, el bebé se remueve, y en vez de levantarte helada y a oscuras… solo estiras el brazo. Lo acaricias, le das el pecho medio dormida y los dos volvéis a dormir sin apenas despertaros del todo.

    Eso es lo que de verdad estás buscando cuando escribes “cuna colecho”. No un mueble: noches en las que atender a tu bebé no signifique perder tu descanso, y la tranquilidad de tenerlo pegadito a ti sabiendo que está seguro.

    En esta guía vamos a resolver, una a una, las dudas que nos han planteado cientos de familias antes de dar el paso: si es seguro, si podrás adaptar la cuna a tu cama, qué tipo te conviene y cómo montarla. Vamos.

    Lo que el colecho le regala a tu familia (más allá de “dormir juntos”)

    Olvídate un momento de camas y kits. Esto es lo que cambia en tu día a día:

    Recuperas tus noches. Cuando el bebé reclama, lo calmas en segundos sin levantarte. Menos tiempo despierta significa que mamá y papá descansan mejor, y un adulto descansado lo lleva todo mejor: el postparto, la lactancia y hasta el humor a las 8 de la mañana.

    Das el pecho sin dramas. Tener a tu bebé a tu altura convierte la toma nocturna en un gesto casi automático. Eso sostiene la lactancia a demanda justo cuando más frágil es, en las primeras semanas, y evita ese llanto que crece mientras tú intentas espabilarte.

    Calmas antes de que el llanto vaya a más. Muchas veces el bebé no tiene hambre: solo necesita comprobar que no está solo. Una mano encima y se relaja. Tú te ahorras la escalada de llanto y él aprende que su mundo es un lugar seguro.

    Duermes tranquila porque lo tienes controlado. Sentir su respiración, su temperatura, notar si algo va mal… La cercanía te deja atenderlo al instante. Es paz mental, no solo comodidad.

    Refuerzas el vínculo sin esfuerzo. El contacto ayuda a regular su temperatura, su ritmo cardíaco y su respiración, y a ti te llena de esa sensación de “estamos juntos en esto”. No es algo que se compre; es algo que ocurre solo cuando dormís cerca.

    Y hay un beneficio que muchas familias no conocen y que lo cambia todo: dormir cerca protege a tu bebé. La Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan que el bebé duerma en la misma habitación que sus padres durante, al menos, los primeros 6 meses, porque reduce hasta en un 50% el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). La cuna colecho —esa que va pegada a tu cama pero con su propio colchón— es precisamente la forma de conseguir toda esa cercanía protectora sin los riesgos de meter al bebé dentro de tu cama.

    Practicar colecho para dormir junto al bebe

    “Colecho” no siempre es lo que crees: el punto medio seguro

    Aquí hay una confusión muy habitual que conviene aclarar antes de decidir nada.

    En español usamos “colecho” para dos cosas distintas. En inglés se diferencian y ayuda mucho:

    • Bed-sharing (compartir cama): el bebé duerme dentro de tu cama, sobre tu colchón. Tiene beneficios, pero exige cumplir muchas condiciones y a muchos padres les da miedo (aplastarlo, el hueco contra la pared, las mantas…).
    • Co-sleeping (dormir en proximidad): el bebé duerme cerca de ti, en su propia superficie. Aquí es donde entra la cuna colecho o cuna sidecar.

    La cuna colecho es justo ese punto intermedio que la mayoría busca sin saber ponerle nombre: toda la cercanía, sin la barrera física, pero con el bebé en su propio colchón firme y seguro. Los organismos de pediatría la señalan como la opción que ofrece casi todas las ventajas del colecho sin dar lugar a situaciones de riesgo. Si dudabas entre “meterlo en la cama” o “dejarlo lejos en una cuna”, esta es la respuesta que probablemente no sabías que existía.

    Cuna Aloha Mandarina

    Cuna colecho

    Necesitarás una cuna que esté preparada para ser usada como colecho. En nuestra sección de cunas colecho, podrás encontrar nuestra selección.

    Kit colecho

    El kit colecho Cool-Dreams sirve para fijar la cuna colecho a la cama de matrimonio. Más adelante te explicaremos como unir la cuna con la cama.

    ¿Es seguro el colecho? Sí, si cumples estas reglas

    Esta es la pregunta que te quita el sueño (literalmente), así que vamos de frente: el colecho es seguro cuando se hace bien. La cuna sidecar reduce muchísimo el riesgo por sí sola, porque el bebé tiene su espacio. Aun así, hay unas normas básicas que respaldan todos los pediatras. Léelas como tu checklist de tranquilidad:

    Siempre:

    • El bebé duerme boca arriba, nunca boca abajo ni de lado (hasta que se gire solo).
    • Sobre un colchón firme y plano, con sábana bien ajustada. Nada de colchones blandos ni de agua.
    • La cuna, bien fijada a tu cama y a la misma altura del colchón, sin huecos entre ambos donde el bebé pueda deslizarse o quedar atrapado.
    • Habitación a una temperatura agradable (en torno a 18-20 ºC). Mejor un saco de dormir con el TOG adecuado que mantas que puedan cubrirle la cara.

    Nunca:

    • Nada de almohadas, cojines, peluches, chichoneras acolchadas ni mantas gruesas cerca del bebé.
    • No cubras nunca su cabeza ni lo abrigues en exceso.
    • No practiques colecho si tú o tu pareja fumáis (aunque no sea dentro de la habitación), ni si habéis tomado alcohol, somníferos, drogas o medicación que reduzca vuestra capacidad de reacción, ni si estáis con fiebre o agotamiento extremo.
    • Jamás en un sofá o sillón: ahí sí hay riesgo real de asfixia. El colecho es en la cama.
    • Sin mascotas ni hermanos mayores compartiendo la superficie del bebé.

    Estas recomendaciones son las que recogen la AEP, la AAP y UNICEF. Ninguna guía sustituye a tu pediatra: si tu bebé es prematuro, tuvo bajo peso, ha tenido algún episodio de apnea o tienes cualquier duda médica, coméntalo con él antes de empezar.

    Tranquilidad extra: una buena cuna colecho está diseñada precisamente para que cumplir estas reglas sea fácil. Su lateral abatible, sus alturas regulables y su sistema de fijación existen para eliminar el hueco y mantener al bebé a tu altura. No es un lujo estético: es lo que convierte “dormir cerca” en “dormir cerca y seguro”.

    ¿Podré adaptar la cuna colecho a MI cama? Descúbrelo en 5 minutos

    Este es el miedo práctico que hace dudar a mucha gente: “¿y si compro la cuna y luego no encaja con mi cama?”. Buenas noticias: hasta ahora todas nuestras clientas han conseguido instalar el kit colecho en su cama. Coge un metro y compruébalo tú misma. Solo hay tres cosas que mirar.

    1) La altura desde el suelo hasta tu somier

    Mide la distancia del suelo a la parte superior de tu somier (da igual si tienes canapé o tapiflex). ¿Ronda los 32 cm? Perfecto. Ese número es el que tiene que coincidir, más o menos, con una de las alturas regulables de la cuna.

    Por ejemplo, una cuna colecho convertible como la Koala 3×1 es regulable en altura: tiene varias posiciones de somier que cubren el rango habitual de camas, así que casi siempre hay una que cuadra con la tuya. Un truco para acertar rápido: resta a la altura total de tu cama el grosor del colchón de la cuna y busca el nivel más cercano (no te obsesiones con el milímetro exacto). Ese es el sentido de que sea regulable: que se adapte a ti, y no al revés. Y si tu medida es rara, se soluciona hablando con nosotros antes de comprar.

    2) El kit debe apoyarse sobre tu somier

    Por seguridad, el kit colecho se instala sobre la base del somier de tu cama de matrimonio. Por eso la medida clave es siempre la distancia del suelo al somier: es la que te dice qué altura de la cuna elegir para que todo quede firme y sin holguras.

    3) El grosor de tu colchón (y el famoso “escalón”)

    Si tu colchón es muy alto, quedará un pequeño escalón entre tu cama y la del bebé. Es normal, y de hecho por seguridad se recomienda que el colchón del bebé quede ligeramente por debajo del tuyo, nunca por encima.

    Para saber si tu escalón será asumible, mide el grosor de tu colchón y usa esta fórmula sencilla:

    Escalón = altura de tu colchón − altura del colchón del bebé − 4 cm de estructura del somier

    Si el escalón te sale muy grande, no te agobies ni descartes el colecho: escríbenos y buscamos una alternativa para tu instalación concreta.

    Cómo se fija la cuna colecho a tu cama (más fácil de lo que parece)

    No necesitas ser manitas. El montaje del kit colecho son básicamente tres pasos:

    1. Apoyas la tabla (tablex) del kit sobre tu somier. Es la base sobre la que descansará todo.
    2. Pasas las cintas tensoras por debajo de tu colchón. Serán las que unan la cuna con tu cama.
    3. Tensas las cuerdas hasta que la cuna quede firme y pegada, sin huecos. Y listo.

    Si eres de las que prefieren verlo antes de hacerlo, tenemos un vídeo paso a paso del montaje para que lo tengas todo claro.

    Un apunte útil: muchas familias se plantean mover la cuna al salón de día y a la habitación de noche. Se puede, pero merece una reflexión: comprueba que la puerta sea lo bastante ancha (el cabezal suele medir 64-66 cm, más unos 4 cm del kit) y ten en cuenta que la cuna está pensada para máxima seguridad, no para montarse y desmontarse a diario. La configuración que mejor funciona suele ser una cuna colecho fija en la habitación y una minicuna (no necesariamente colecho) en el salón.

    Elige la altura óptima junto a tu cama

    Elige la altura que junto al colchón vaya a dejar la cuna lo más igualada posible.

    Instala el tablex de unión del kit colecho

    Para cubrir el espacio del lateral que se quita al hacer colecho, se debe instalar el tablex de colecho.

    Pasar cintas por debajo del colchón

    Las cintas servirán para tensar el kit colecho

    Tensar las cintas del kit colecho

    Este paso es el más importante. Para saber exactamente cómo tensar las cintas, mira esta sección del video de montaje

    ¿Minicuna colecho, cuna colecho o convertible? La que mejor cuida tu bolsillo

    Aquí la pregunta de fondo no es “cuál es más bonita”, sino “¿en qué inversión no voy a tener que volver a gastar dentro de unos meses?”. Porque el colecho no dura cuatro días: en España se suele practicar hasta los 2 o 3 años (¡en Japón hasta los 7!). Te lo ponemos claro:

    • Minicuna colecho → dura unos 6 meses. Es cómoda, ligera y monísima para el recién nacido. Pero si tu idea es seguir colechando, en medio año tendrás que comprar otra cosa. Doble gasto.
    • Cuna colecho → dura unos 3 años. Más robusta, con más elementos de seguridad, acompaña todo el periodo real de colecho. Es lo que la mayoría acaba necesitando.
    • Cuna colecho convertible (3 en 1) → desde el nacimiento hasta los 4-5 años. Primero colecho, luego cuna independiente y después camita. Se transforma contigo y estira al máximo cada euro invertido.

    En una frase: si empiezas con minicuna y quieres seguir colechando, acabarás comprando la cuna colecho de todas formas… así que muchas familias van directas a ella (o a la convertible) y se ahorran el segundo desembolso.

    ¿Y cuándo tiene sentido la minicuna? Como segunda cama para el salón, para las siestas de día, mientras la cuna colecho se queda fija en vuestra habitación. Cada familia es un mundo, y estaremos encantados de ayudarte a decidir según tu espacio y tu presupuesto.

    Cuna Aloha Mandarina
    Las diferentes alturas de somier sirven para que ajustes la cuna según tus necesidades y las de tu bebé.

    ¿Hasta cuándo se usa la cuna colecho?

    No hay una edad exacta: depende de tu bebé, no del calendario. Pero hay señales claras de que es momento de pasar a una cuna con barrotes más altos o a su propia camita:

    • Empieza a sentarse, girarse o intentar ponerse de pie solo.
    • Alcanza el peso o la altura máxima que indica el fabricante.
    • Se le queda pequeña y se le nota incómodo o apretado.

    La transición, hecha con calma, no tiene por qué ser un drama. Si quieres que te acompañemos también en esa etapa, tenemos una guía dedicada a cuándo dejar el colecho y cómo hacer la transición del bebé a su cama paso a paso.


    Preguntas frecuentes sobre el colecho y las cunas colecho

    ¿Y si me aplasto al bebé mientras dormimos? Ese miedo es justo la razón de ser de la cuna colecho. Al tener el bebé su propio colchón adosado al tuyo, tú duermes en tu superficie y él en la suya: la cercanía es total, pero el riesgo de aplastamiento desaparece. Es el gran motivo por el que los pediatras recomiendan la cuna sidecar frente a meter al bebé en la cama.

    ¿Es peligroso el hueco entre la cama y la cuna? Solo si lo dejas. Una cuna bien instalada queda al ras de tu colchón y sin holguras. Revisa siempre que no quede espacio entre las dos superficies ni contra la pared o el cabecero: es la comprobación de seguridad más importante que harás cada noche.

    ¿Sirve cualquier colchón para la cuna colecho? No. Debe ser firme, plano y de la medida exacta de la cuna, sin espacios en los bordes. Un colchón blando o que no ajuste bien es un riesgo. Nunca añadas colchones extra, protectores acolchados ni cojines. Un protector de colchón transpirable te ayuda a mantenerlo limpio e higiénico sin comprometer la firmeza.

    Mi bebé tiene reflujo o mocos, ¿puedo inclinar la cuna? Muchas cunas colecho permiten una ligera inclinación para esos momentos puntuales de congestión o reflujo. Úsala solo si tu cuna lo contempla y, mejor, coméntalo antes con tu pediatra.

    ¿Puede dormir el papá también al lado? Sí, pero la recomendación es que el bebé quede junto a la madre, no en medio de dos adultos. Con cuna colecho, el bebé está en su espacio, así que papá puede dormir en la cama con total normalidad. Eso sí, las normas de “no fumar, no alcohol, no sedantes” valen para los dos.

    ¿A qué temperatura debe estar la habitación? En torno a 18-20 ºC. Es preferible un saco de dormir con el grosor (TOG) adecuado a la época del año antes que mantas sueltas, que pueden desplazarse y cubrirle la cara.

    ¿El colecho crea malos hábitos o “malacostumbra”? No hay evidencia de que dormir cerca genere dependencia problemática. Al contrario: un bebé que se siente seguro tiende a regularse mejor. La transición a su propio espacio llega de forma natural cuando toca.

    ¿Merece la pena gastar en una cuna colecho o es tirar el dinero? Merece la pena si vas a colechar más de unos pocos meses, que es lo habitual. La clave está en elegir bien el tipo (cuna colecho o convertible frente a minicuna) para no comprar dos veces. Lo que compras no es un mueble: es descanso, tranquilidad y seguridad durante los años en que más lo vais a necesitar.


    En resumen

    Una cuna colecho no va de barrotes ni de centímetros. Va de estirar el brazo a las 3 de la mañana en vez de levantarte, de dar el pecho medio dormida, de calmar a tu bebé antes de que llore de verdad y de dormir tranquila sabiendo que está seguro, a tu lado, en su propio espacio.

    Si te queda cualquier duda —sobre tu cama, sobre qué modelo encaja contigo o sobre la instalación— escríbenos y lo resolvemos juntos. Estamos para acompañarte en todo el proceso, no solo en la compra. 😊

    Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de tu pediatra o matrona. Para el sueño seguro, sigue siempre las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

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  • Bronquiolitis en bebés: identifica los síntomas leves y graves

    Bronquiolitis en bebés: identifica los síntomas leves y graves

    Cada año, sobre todo en la estación otoñal, las consultas pediátricas se llenan de casos de bronquiolitis en bebés, aunque 2020 y 2021 fueron una excepción por las circunstancias especiales que trajo la pandemia del Covid19.Según un informe de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (2017), la bronquiolitis “es la infección respiratoria aguda de vías respiratorias inferiores más frecuente en niños menores de un año y supone el 18% de todas las hospitalizaciones pediátricas”. Pero entonces, ¿la bronquiolitis en bebés es grave?En general, no. Afortunadamente, la mayoría de los niños la pasan como un resfriado común, aunque hay que tener especial cuidado con los pequeños que tengan antecedentes de riesgo.Veamos en qué consiste esta infección respiratoria que tanto asusta a los padres primerizos y cuál es su tratamiento habitual.

    ¿Qué es la bronquiolitis?

    La bronquiolitis es una infección viral aguda de las vías respiratorias inferiores que afecta principalmente a niños menores de un año, sobre todo los que tienen entre dos y tres meses.La mayoría de las bronquiolitis en bebés están causadas por el virus respiratorio sincitial, aunque también pueden provocarla otros virus como rinovirus, bocavirus (HBoV), adenovirus, metapneumovirus (hMPV), y con menos frecuencia, parainfluenza y virus de la gripe.Por tanto, lo normal es que los niños pequeños con bronquiolitis se hayan contagiado de otros niños en la guardería.

    ¿Cuál es la diferencia entre bronquiolitis y bronquitis?

    La bronquiolitis y la bronquitis se diferencian en varios aspectos:

    • Vías afectadas: la bronquitis afecta a la parte más grande del árbol bronquial (los “bronquios”), mientras que la bronquiolitis alcanza a la parte más pequeña y alejada (los “bronquiolos”).
    • Población afectada: la bronquiolitis es típica de los lactantes. La bronquitis puede afectar a niños y a adultos.
    • Causas: la causa más frecuente de la bronquitis es el tabaquismo, aunque también la pueden producir los virus de la gripe, la contaminación, el polvo, o los gases tóxicos. En cambio, la bronquiolitis es de carácter vírico.

    Síntomas de la bronquiolitis en bebés

    Desde que el bebé se contagia, el periodo de incubación de la bronquiolitis suele ser de entre 4 y 6 días después, pero los síntomas duran unos 12 días y, a veces, más. Empieza como un catarro, con fiebre y mocos. A los dos o tres días, remite la fiebre, pero el virus llega a los bronquiolos y el bebé comienza a toser y a emitir sibilancias (pequeños pitidos) al respirar. Es una respiración agitada parecida a la que provoca el asma.Los niños menores de un mes, pueden sufrir apnea en esta fase, es decir, tienen pausas de unos segundos en la respiración.Generalmente, las sibilancias mejoran entre 3 y 7 días después de iniciarse, pero la obstrucción nasal y la tos pueden persistir más.Otros síntomas que se observan en los bebés con bronquiolitis son:

    • Falta de apetito. Los lactantes también pueden tener dificultad para mamar o tomar el biberón, a causa de la congestión.
    • Alteración del sueño y despertares frecuentes.

    Tratamiento de la bronquiolitis aguda

    Tratamiento de la blonquiolitis aguda

    Dado que, como hemos dicho anteriormente, la bronquiolitis en bebés tiene carácter vírico, en principio, los antibióticos no están indicados para tratar la bronquiolitis aguda. Es posible que su pediatra le recete paracetamol en gotas si tiene fiebre alta o le administre broncodilatadores en clínica.Normalmente, a no ser que tu bebé presente los síntomas graves o los factores de riesgo que veremos más adelante y necesite atención médica, lo que recomiendan los pediatras es seguir en casa las siguientes medidas de soporte:

    • No llevarlo a la guardería hasta que pasen los síntomas.
    • Si tiene muchos mocos, desobstruir suavemente su nariz cada 2 ó 3 horas mediante aspiración, tras lavársela con suero fisiológico. La aspiración es mejor hacerla antes de las tomas.
    • Si el clima es muy seco, ayudar a reblandecer las secreciones con un vaporizador o humidificador en la habitación donde duerme.
    • Cuando esté en la cuna, ponerlo semiincorporado (con unos 30º de inclinación) para que respire mejor. Puedes ayudarte de una cuña anti-reflujo o, si tu bebé duerme en una minicuna con altura ajustable, elevarla solo de la parte donde apoya la cabeza.
    Inclinación minicuna para aliviar bronquiolitis en bebés
    • Darle líquido con frecuencia y en pequeñas cantidades.
    • Controlar su temperatura varias veces al día.
    • Intentar que la temperatura ambiental no supere los 20º. En este sentido, tanto si tu peque tiene bronquiolitis como si está sano, siempre es aconsejable evitar la acumulación de calor en la habitación y dentro de la cuna, usando un colchón de bebé transpirable y sustituyendo cojines o protectores de cuna gruesos por una malla transpirable para cubrir los barrotes de la cuna.
    • Ponerle ropa cómoda y amplia. Evitar sobreabrigarle.
    • Procurar un ambiente tranquilo y no moverle bruscamente.

    ¿Cuándo se considera que la bronquiolitis en bebés es grave y hay que acudir al médico?

    Aunque, en la mayoría de los casos, los bebés pasan la bronquiolitis como un catarro, hay que estar más alerta si se trata de niños con factores de riesgo, como los siguientes:

    • Edad: Tener menos de 6 meses.
    • Poco peso al nacer: Haber nacido prematuro o con bajo peso (menos de 2500 gramos).
    • Patologías de base: Padecer alguna cardiopatía congénita, una enfermedad pulmonar crónica o alguna clase de inmunodeficiencia.
    • Alimentación: no estar alimentándose con leche materna.  
    • Tabaquismo: vivir en un entorno donde se fume.
    Síntomas de la bronquiolitis grave

    Por otro lado, tendrás que acudir a la consulta pediátrica cuando observes estos síntomas de empeoramiento de la bronquiolitis:

    • Rechaza el alimento de forma repetida.
    • La fiebre del bebé supera los 39º.
    • La tos y la mucosidad son abundantes y no remiten.
    • Está irritable.
    • Se tira de las orejas, como indicando que le duelen.

    ¿Cuándo se debe ir a urgencias? 

    No suele ser necesario, pero conviene identificar estos síntomas graves que te indicarán  que tu bebé con bronquiolitis necesita atención médica de forma inmediata:

    • Cada vez le cuesta más respirar.
    • Cuando respira, se hunde la piel entre las costillas.
    • Se queda aletargado y no puedes mantenerle despierto.
    • Tiene los labios azulados o morados.

    Por tanto, la gravedad de la bronquiolitis en bebés es poco frecuente y lo más habitual es no necesitar atención médica urgente. Lo importante es saber distinguir los síntomas leves de los graves para saber cómo actuar en cada caso.

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  • Cosas que necesitas para un recién nacido y para ti

    Cosas que necesitas para un recién nacido y para ti

    ¿Has hecho ya los preparativos para la llegada de tu bebé? 

    Cuando empiezas a prepararlo todo y no tienes experiencia previa, te abruma un poco ver la cantidad de cosas que necesitas para un recién nacido. 

    ¿ Pero es todo imprescindible? Seguramente, no. Lo que te va a hacer falta dependerá de tu caso particular: si tu parto se desarrolla con normalidad, si vas a dar o no el pecho a tu bebé, si vas a tener que estar muchas horas al día fuera de casa, si a tu bebé le cuesta conciliar el sueño o duerme como un lirón, etc.

    A modo de sugerencia, hemos preparado una lista de cosas que puede necesitar tu bebé, junto a otras que te pueden venir muy bien a ti en el embarazo y en el posparto o cuarentena. ¡Toma nota!

    Cosas que necesitarás tú

    Durante el embarazo

    Ropa premamá y cosas que necesitas

    Los preparativos para la llegada de tu bebé empiezan en el embarazo. Son muchos los cambios que experimenta tu cuerpo y, para adaptarte a ellos, necesitarás tres cosas principalmente:

    • Ropa de maternidad: a partir del primer trimestre, cuando la barriga se empieza a notar más y las caderas se hayan ensanchado, es recomendable que uses prendas más holgadas, puesto que las tuyas de siempre te apretarán. Esto no quiere decir que tengas que renunciar a unos vaqueros o unos leggins, puesto que puedes encontrar en el mercado modelos premamá que no te oprimen el abdomen, así como vestidos largos, sueltos y con el corte por debajo del pecho con los que irás cómoda y, a la vez, lucirás preciosa.
    • Braguitas premamá: este tipo de braguitas de talle alto están diseñadas para adaptarse al crecimiento natural del abdomen sin comprimirlo, gracias a un algodón elástico muy suave. Aunque, al principio, te pueda resultar raro llevar unas bragas tan grandes, enseguida comprobarás lo que te reconforta tener la barriga y las lumbares recogidas durante el embarazo. Las hay lisas de estilo clásico, pero también con colores y estampados divertidos.
    • Crema antiestrías: al aumentar tu cuerpo de volumen- sobre todo, en el vientre, la cadera y los senos- tu piel necesita ganar elasticidad, por lo que es muy recomendable que te apliques a diario una crema específica que evite la aparición de estrías. 

    Parto y posparto

    Extractor leche materna y cosas que necesitas para tu bebé

    Cuando ya das a luz, te enfrentas a situaciones nuevas, no solo por la crianza y el cuidado de tu bebé, sino también por tu propia recuperación durante el puerperio o cuarentena. Estas son las cosas que consideramos imprescindibles durante esta etapa:

    • Braguitas desechables: las primeras cuatro o seis semanas después de dar a luz, lo normal es que expulses cierta cantidad de fluidos, como restos de sangre o moco cervical. A estos fluidos se les llama “loquios”. Las braguitas desechables te vendrán muy bien para no manchar las tuyas, ya que no vas a tener demasiado tiempo para andar lavando bragas cada dos por tres.
    • Compresas: las compresas tocológicas, hechas en un 90% con algodón, facilitan la transpiración y, por tanto, la cura de la inflamación o la herida que se haya producido en el parto.
    • Sujetadores de lactancia: si tienes decidido que vas a darle el pecho a tu bebé, lo mejor es usar sujetadores de lactancia, ya que tienen un sistema de apertura en las copas que te facilitan la preparación de cada toma. Como en el embarazo vas a tener que usar sujetadores más grandes y cómodos que los tuyos habituales, te compensa comprar y ponerte los sujetadores de lactancia ya en esa etapa.
    • Discos de lactancia: este tipo de discos absorbentes evitarán las manchas o la humedad producidas en la ropa a causa de las pérdidas de leche entre toma y toma, o cuando un simple llanto de bebé estimule la producción de leche que no va a ser extraída de inmediato. Además, los discos protegerán a tus pezones de la humedad que quedaría en la ropa si no los usaras. Los puedes comprar desechables o lavables.
    • Extractor de leche manual o eléctrico: aparte de estimular la producción de leche, usar extractor de leche durante la lactancia, te ayudará a evitar mastitis, esas inflamaciones en los pechos que sufren muchas madres. Además, este aparato puede ser útil también durante el destete. 

    Cosas que necesitará tu bebé

    Ahora empieza la lista más larga. Mira todo lo que puede necesitar tu bebé en su primer año de vida.

    Baño e higiene

    El baño del bebé y lo que necesitas

    • Pañales desechables o de tela: normalmente, un bebé recién nacido necesita una media de siete pañales al día, lo que supone un total de 200 pañales al mes. Así que tendrás que hacer buen acopio de ellos. Optar por pañales desechables o pañales de tela dependerá de tu tiempo, de tu economía y de la importancia que le des al ecologismo. El pañal desechable es más barato, de un solo uso y va a parar a la basura, mientras que el pañal de tela es más caro, reutilizable y hay que lavarlo. Tú decides.
    • Bañera bebé: una bañera para bebés es el sitio más seguro donde puedes darle un baño a tu peque, puesto que es de tamaño reducido y material blando pero firme, suele ser antideslizante y la puedes colocar donde mejor te convenga.
    • Reductor bañera: aunque la bañera de tu bebé sea pequeña, un reductor de bañera hará que se sienta más seguro y se mueva menos cuando lo bañes.
    • Termómetro para el agua.¿Sabes cuál debe ser la temperatura del agua para el baño del bebé?. Lo ideal es que el agua esté entre los 35º y los 37º, y la forma más exacta de comprobarlo es con un termómetro para el agua. 
    • Gel y champú para bebé: no te harán falta las primeras semanas, en las que bastará con que laves a tu recién nacido con agua. Pero cuando empieces a usar el gel y el champú, asegúrate de que estén indicados para la piel de los bebés.
    • Toalla: es muy importante que seques por completo la piel de tu bebé después de cada baño. Para ello, en vez de una toalla simple, te vendrá muy bien una capa de baño de bebé con capucha, ya que impedirá que cubrirá al peque completamente e impedirá que se enfríe después del baño.
    • Cepillo y peine para bebés: cepillar o peinar la cabecita de los bebés, además de ser agradable para ellos, estimula el crecimiento de su pelo. 
    • Toallitas húmedas: de las cosas que necesitas para un recién nacido, las toallitas húmedas se podrían calificar de “imprescindibles”, sobre todo cuando sales de casa. En principio, son para limpiar el culito del bebé cuando lo cambias, pero acabas usándolas como “limpiatodo”. 😅
    • Gasas esterilizadas: es conveniente que las uses para limpiar los ojitos de tu recién nacido empanadas en suero o en agua templada.
    • Cortauñas: aunque hasta las tres o cuatro semanas después de nacer, no debes cortarle las uñas al bebé – las del recién nacido están muy adheridas a la piel-, cuando lo hagas, necesitarás un cortauñas o unas tijeras adecuadas para sus pequeños deditos.
    • Muselinas: a estos fulares de gasa para bebés, hechos de algodón o bambú, les vas a sacar muchísimo partido, ya que les puedes dar múltiples usos: arrullo, mantita de verano, babero, sabanita o mosquitera para el carro, toalla, parasol para la ventana del coche, reposacuellos, etc. Además, como hay muselinas con diseños muy bonitos, cuando tu peque deje de usarlas, las puedes aprovechar tú como pañuelo.

    De paseo

    Cosas que necesitas para un recién nacido en el paseo

    • Capazo/cochecito: hasta los seis meses de edad aproximadamente, los bebés tienen que ir en un capazo o cochecito para pasear, puesto que antes no suelen conseguir mantener la cabeza firme ni sentarse.
    • Bolso para silla paseo y cambiador: salir a pasear con tu bebé implica tener en cuenta muchas necesidades que pueden surgir: que te pille la hora de comer, que se manche comiendo, que se haga caca, que empiece a hacer frío…Por tanto, deberás llevar unas cuantas cosas que puedas necesitar, como biberones, pañales, toallitas, etc. En un bolso para silla de paseo, todo esto va ordenado para encontrar cada cosa con rapidez. Por otro lado, el cambiador también te puede hacer falta cuando sales de casa, así que ¡no te olvides de meter en el bolso un cambiador de bebé portátil!
    • Funda para capazo: aparte de proteger del frío y el viento, la funda para capazo puede hacer de escudo ante cualquier objeto que caiga accidentalmente sobre la cuna.
    • Manta para capazo/cochecito: siempre te vendrá bien llevar una mantita en el cochecito por si refresca, especialmente en los meses de primavera y de otoño, donde las temperaturas varían más a lo largo del día.
    • Silla paseo: la necesitarás cuando veas que tu bebé tenga unos seis meses aproximadamente y sea capaz de mantener erguido su cuello, así como sentarse. Si compras un modelo duo, que incluye capazo y silla, solo tendrás que cambiar una cosa por otra en el chasis.
    • Burbuja de lluvia: suena a algo mágico, pero simplemente es un plástico que se acopla a la silla para proteger al bebé del agua cuando llueve.
    • Mochila ergonómica portabebé o fular: el porteo de bebés tiene múltiples beneficios, pero, si te decides a llevar a tu hijo/a en un porteador, procura hacerlo en una mochila ergonómica que se adapten a su crecimiento para evitar la displasia de cadera o, si no, en un fular colocado de la forma adecuada.
    • Silla de coche con contramarcha: hasta que tu bebé pese entre 10 y 13 kg, tendrá que viajar en una silla de coche del grupo 0/0+, que permite la contramarcha. Este es un detalle crucial, porque, en caso de accidente, reduce cinco veces la probabilidad de que el bebé sufra lesiones graves, al minimizar los movimientos de la cabeza en relación al frágil cuello del niño.
    • Reductor de silla contra marcha: como complemento de lo anterior, el reductor de silla de coche, permitirá que la puedas usar la silla a contramarcha con tu recién narciso.

    A dormir

    Cosas que necesita un recién nacido para dormir

    • Moisés: el capazo de mimbre o palma de toda la vida tiene la ventaja de que lo puedes transportar a cualquier parte. En él, tu recién nacido se sentirá resguardado y confortable hasta los cuatro meses de esas aproximadamente.
    • Cuna tradicional o convertible: piensa muy bien qué cuna te conviene antes de comprarla. Hoy en día, la tendencia por la que apostamos las marcas especializadas como Cool-Dreams es la cuna convertible o cuna evolutiva, ya que, al convertirse en cama, alargas su vida útil hasta los cuatro o cinco años. Incluso, hay algún modelo que evoluciona hasta los diez años, como la cuna convertible Ovetto.
    • Colchón de bebé que disipe el CO2: la transpirabilidad de un colchón de cuna es fundamental para reducir el riesgo de asfixia y de muerte súbita. Por eso, te aconsejamos que optes por un colchón que disipe el CO2 y deje fluir el aire.
    • 2 juegos de sábanas: lo mínimo son dos juegos para poder tener un recambio siempre limpio si ensucia el que tienes puesto. Como recomendación, escoge tejidos transpirables e hipoalergénicos, como el algodón pima. 
    • 2 protectores de colchón impermeables: una cosa es que los escapes de tu bebé ensucien las sábanas, que tienen fácil lavado, y otra que calen al colchón. Por eso, los protectores de colchón impermeables te ahorrarán disgustos. Al igual que con las sábanas, fíjate en las propiedades del tejido.
    • Chichonera o protector cuna: los barrotes de la cuna hacen de barrera anticaídas para el bebé. Pero, al mismo tiempo, las manitas o la cabecita del peque pueden quedar atrapadas en los huecos si le da por asomarse o se desplaza a los bordes mientras duerme. Este riesgo se elimina con una chichonera o protector de cuna, aunque lo ideal es que sea transpirable.
    • Cambiador: a la hora de cambiar a tu bebé, necesitas una base de apoyo cómoda para él/ella y que tú puedas colocar a la altura adecuada para ti. 
    • Cuna de viaje: este tipo de cuna puede ser muy útil si viajas con frecuencia y lo haces en coche. Si no, como alternativa más ligera y ocasional, puedes optar por un cojín nido, donde tu bebé puede dormir recogido confortable.
    • Lamparita: la luz tenue de la lamparita creará un ambiente relajante para tu bebé poco antes de dormir. Además, siempre será mejor encender la lamparita que la luz del techo si te tienes que levantar durante la noche.
    • Chupete: lo recomendable es que sea de silicona, ya que este material no se contamina con olores ni se deforma con el uso.

    A comer

    Cosas que necesita un recién nacido para comer

    • Esterilizador eléctrico/para microondas: para eliminar completamente los gérmenes que pueda haber en los biberones, después de lavarlos, hay que esterilizarlos. Esto lo puedes hacer con un esterilizador eléctrico o con uno para microondas.
    • Baberos: durante los seis primeros meses, los bebés ensucian muchos baberos. Necesitarás unos ocho al día.
    • Bolsas/recipientes para almacenar leche materna: la forma más adecuada de guardar la leche es en estas bolsas que están esterilizadas y tienen cierre hermético. Suelen incorporar una etiqueta para apuntar la fecha de almacenaje en la nevera o en el congelador.
    • Trona: este tipo de silla adaptada para bebés les permite adoptar una postura y una sujeción correctas para alimentarse. Existen modelos de trona convertible, cuya altura se ajusta a la edad de tu peque.

    A jugar

    Cosas que necesita un recién nacido para jugar

    • Hamaca: es un buen recurso de entretenimiento para el recién nacido, ya que se puede mecer en ella y distraerse con los colgadores que suele incorporar. Algunas, incluso, incluyen música. Pero ¡ojo!, no debes usar la hamaca para que el bebé duerma en ella, porque, al dormirse, la cabeza le quedaría inclinada hacia delante y eso le podría provocar la asfixia.
    • Manta de actividades: no es un entorno de juego seguro, sino que sus diferentes texturas, colores y sonidos estimulan el desarrollo cognitivo del bebé.
    • Juguetes de aprendizaje: los hay de muchos tipos y lo que tienen en común es que estimulan el aprendizaje de los más pequeños, bien sea por su diversidad de formas, colores y texturas, o bien por las posibilidades de interacción y juego que ofrecen a los niños, dependiendo de su edad. Algunos ejemplos son los rompecabezas, la pelota Montessori, la Tabla de equilibrio Montessori, los bloques de construcción o los bloques sensoriales.

    Seguridad

    Protectores enchufes para niños y cosas que necesitar para la seguridad del bebé

    • Parasol en la ventana de coche: como hemos comentado antes, puedes usar una muselina para tapar la ventanilla del coche y proteger a tu bebé del sol, pero un parasol tiene la ventaja de poderlo dejar fijo en el cristal.
    • Tapa enchufes: habrás oído alguna vez la tendencia que tienen los niños pequeños a meter los dedos en los agujeros de los enchufes, con el riesgo de electrocución que ello implica. Esto no te debe preocupar mucho hasta que tu bebé empiece a gatear, pero no está de más que vayas cubriendo los enchufes con las piezas protectoras de plástico que venden para tal fin.
    • Espejo retrovisor: aunque todos los coches tienen espejo retrovisor para visualizar la parte trasera, este no te servirá para ver a tu bebé cuando viaje en su sillita a contramarcha. Con un espejo retrovisor colocado en el asiento trasero, verás a tu peque perfectamente y sabrás si va dormido o no.
    • Cerraduras de seguridad para niños: como en el caso de los enchufes, cuando los bebés empiezan a gatear, su afán por explorar todos los rincones de la casa, les lleva muchas veces a abrir cajones o armarios y a coger cosas peligrosas para ellos (tijeras, productos de limpieza, etc). Si no quieres sustos, no te quedará otra que colocar cerraduras de seguridad para niños en esos lugares “prohibidos”. 
    • Luz nocturna: el miedo a la oscuridad es muy habitual en los niños y afecta a su sueño. Un piloto o una luz quitamiedos tranquilizará a tu peque por las noches sin alterar su producción de melatonina para conciliar el sueño.
    • Protector de esquinas: los hay muy simples y transparentes, pero, si prefieres un toque divertido, puedes optar por protectores de esquinas con formas de animales. No solo evitarán que tu hijo/a se dañe seriamente si se golpea contra la esquina de un mueble o estante bajo, sino que vendrán bien para proteger a toda la familia de esos dichosos “picos” que se clavan donde más duele.

    ¿Cómo te has quedado después de leer esta lista de cosas necesarias para un recién nacido? 😅

    Como ya hemos comentado al principio, es solo una sugerencia y puede que tú, particularmente, no necesites algunas de estas cosas o, al contrario, tengas que añadir alguna más.

    Por último, y para tu tranquilidad , ten en cuenta que no todo lo vas a usar desde el principio, así que puedes ir distribuyendo el gasto a lo largo del tiempo.

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  • Ecografía a las 20 semanas: ¿por qué es tan importante?

    Ecografía a las 20 semanas: ¿por qué es tan importante?

    La ecografía a las 20 semanas de embarazo, llamada técnicamente “ecografía morfológica de las 20 semanas”, es la más esperada y, a la vez, la más temida por las mujeres embarazadas.

    Y es que, cuando la gestación llega al segundo trimestre, el bebé ya se encuentra en un estado de desarrollo bastante avanzado, lo que permite ver más claramente si hay alguna posible anomalía o malformación en el feto.

    Veamos en qué consiste esta prueba y qué se valora exactamente en ella.

    Cómo es el feto a las 20 semanas de embarazo

    Feto eco 20 semanas Cool Dreams blog

     

    Recordemos primero, que en la semana 20 del embarazo, la gestación ha llegado a su ecuador y el feto ya mide unos 20 centímetros y pesa casi un cuarto de kilo. Es cuando empiezan a notarse los movimientos del bebé en el vientre. Estas “pataditas” ayudan al pequeño a entrenar su musculatura, que se está desarrollando.

    La piel del feto en esta etapa, cubierta por una grasa protectora llamada “vérnix caseoso”, ya tiene todas sus capas, y las uñas y el pelo continúan su crecimiento. Ya se le pueden ver las cejitas y las pestañas.

    Además, el corazón, los riñones, el hígado, la columna, los genitales y el intestino están prácticamente formados y comienza su maduración final.

    Un dato interesante es que, en la semana 20 de embarazo, el feto alcanza el punto álgido de desarrollo neuronal: cada minuto produce nada más y nada menos que 100.000 neuronas nuevas. No obstante, estas neuronas están vacías. Poco a poco,  se irán llenando de contenido y conectándose entre sí para producir pensamientos. 

    En qué consiste la ecografía a las 20 semanas

    La ecografía morfológica de las 20 semanas es una prueba indolora, que no implica radiación ni exposición y en la que se valora toda la anatomía del feto.

    Esta prueba, que dura una media hora, se realiza poniendo una sonda de ultrasonidos sobre el abdomen de la madre o por vía endovaginal, para que esos ultrasonidos sean transformados en imágenes. Es el mismo procedimiento que se utiliza normalmente en la ecografía de las 12 semanas y en la ecografía de las 8 semanas. 

    La particularidad de la eco de las 20 semanas es que no solo se toman las medidas del feto, sino que se examina órgano por órgano, con el objetivo de diagnosticar posibles anomalías y/o malformaciones, en cuyo caso se ampliará el estudio con pruebas más exhaustivas, como una amiocentesis o una resonancia magnética.

    Entre las anomalías que se pueden detectar gracias a la ecografía morfológica, figuran la espina bífida y la hidrocefalia. También es posible calcular el riesgo de preeclampsia (hipertensión del embarazo), de parto prematuro y de pérdida gestacional.

    Qué se evalúa exactamente en la ecografía morfológica

    Como hemos explicado, la ecografía morfológica es muy minuciosa, ya que analiza muchas variantes del estado de desarrollo del feto. En este sentido, se distinguen varios tipos de evaluaciones:

    Feto eco 20 semanas Cool Dreams blog

    Evaluación anatómica

    Se centra en las distintas partes del cuerpo del feto. En la parte alta, se examina el cráneo y el cerebro del feto. También se explora toda la cara, incluyendo ojos, nariz, labios y perfil.

    Del diafragma, se estudian el corazón y los pulmones, mientras que, a nivel abdominal, se miran el estómago, los riñones, la vejiga, el hígado y el intestino.

    Por último, se valoran también la columna vertebral, la pared abdominal y las extremidades.

    Líquido amniótico en eco 20 semanas CoolDreams blog

    Evaluación del líquido amniótico

    Tanto si se observa un aumento del líquido amniótico  como una disminución del mismo, es posible que haya alguna anomalía fetal, ya que este líquido ayuda al feto a moverse en el útero y le permite desarrollarse de forma apropiada.

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    Doppler de arterias uterinas

    Midiendo el flujo que pasa a través de las arterias uterinas mediante ecografía Doppler, se puede interpretar cómo está funcionando la placenta y valorar el riesgo de algunas complicaciones del embarazo, como la ya mencionada preeclampsia o el retraso de crecimiento intrauterino (crecimiento del bebé).

    Asimismo, se observa mediante Doppler si la forma en que la placenta está implantada tapa parcial o totalmente el cuello del útero, lo que puede condicionar que el parto sea natural o por cesárea.

    cuello uterino eco semana 20 Cool Dreams blog

    Evaluación del cuello uterino

    La longitud del cuello uterino o cérvix de la madre  ayuda a predecir un posible parto prematuro. Se entiende que mientras más corto sea el cuello del útero, mayor riesgo habrá de que se adelante el parto, aunque no hay un consenso científico sobre ello.

    Esta medida se realiza con más precisión mediante una ecografía endovaginal, pero también hay quien opta por la ecografía abdominal.

    Curva crecimiento fetal eco 20 semanas Cool Dreams

    Evaluación del crecimiento fetal

    Durante la ecografía morfológica, se realizan mediciones de los distintos segmentos corporales del feto y se comparan con unas tablas estandarizadas de crecimiento intrauterino para determinar si el feto está creciendo de forma proporcionada.

    En vista de todo lo que implica la ecografía a las 20 semanas de embarazo, es normal que, si están a punto de hacértela, sientas algo de temor. Pero piensa que, en muchos casos, un diagnóstico precoz permite decidir, por ejemplo, si es necesaria una mayor vigilancia médica de tu embarazo, el inicio de algún tratamiento o la programación de una cesárea que evite un parto traumático.

    Además, como en la semana 20 el feto está muy formado, se le saca mucho partido a las ecografías 3D y 4D, con las que vas a disfrutar contemplando en directo la carita y los movimientos de tu bebé. 😍

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  • Qué es el reflujo en bebés y cómo aliviarlo

    Qué es el reflujo en bebés y cómo aliviarlo

    La regurgitación o el reflujo en los bebés es algo de lo más normal, sobre todo, de los 0 a los 6 meses de edad.

    De hecho, casi la mitad de los bebés regurgita de una a tres veces al día. Cuando esto ocurre, el lactante devuelve espontáneamente la leche que acaba de tomar, poniendo perdido aquello que tenga por delante (en muchas ocasiones, su mami o su papi).

    El problema es si este episodio se repite más veces de lo normal a lo largo del día o cuando el bebé sigue regurgitando más allá de los 12 ó 14 meses de edad. Entonces, podríamos estar hablando de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico o ERGE.

    Pero veamos exactamente qué es el reflujo en bebés, qué lo provoca y cómo se puede aliviar.

    En qué consiste el reflujo en los bebés

    A diferencia de los adultos,  el reflujo gastroesofágico en los bebés es generalmente un fenómeno fisiológico.

    Al no estar  totalmente desarrollado el músculo de su esfínter esofágico inferior, esa especie de anillo que une el esófago y el estómago, no llega a cerrar lo suficiente cuando el bebé traga y la comida pasa hacia abajo, de forma que, a veces, ese contenido vuelve hacia atrás y regresa de nuevo a la boca.

    Reflujo gastroesofágico en bebés

    Diferencia entre reflujo y vómito

    Después de explicar qué es el reflujo en los bebés, hay que aclarar que no es lo mismo reflujo que vómito, aunque el desenlace sea muy similar: la expulsión de la comida por la boca.

    La principal diferencia entre el reflujo y el vómito es que, así como con el reflujo, el bebé no tiene arcadas previas y, como mucho, arquea la espalda por sentirse un poco molesto, el vómito sí va acompañado de dolor, sudoración, palidez y mala cara. Esto se debe a que lo que se está produciendo al vomitar es una contracción fuerte de las paredes del estómago para intentar expulsar el contenido de su interior, porque le está haciendo daño, por ejemplo, a causa de una alergia alimentaria.

    Además, el reflujo ácido no siempre provoca el arrojo de una gran cantidad de leche. A veces, los bebés con reflujo prácticamente no expulsan nada.

    ¿Hasta qué edad suelen tener reflujo los bebés?

    Como hemos comentado en la introducción, hasta los 12 meses aproximadamente, el reflujo en los bebés se considera algo normal.

    A medida que el bebé va creciendo y se completa el desarrollo del esfínter esofágico inferior, el reflujo tiende a desaparecer y es raro que se produzcan nuevos episodios una vez cumplido el año y, menos aún, pasados los dos años.

    Muchas veces, la situación ya empieza a mejorar hacia los 6 meses de edad, cuando empieza a introducirse la alimentación complementaria en la dieta del bebé y este pasa más tiempo en posición vertical.

    Si tu bebé sigue regurgitando con más de un año o lo hace muchas veces al día, tendrías que consultarlo con el médico, porque podría tratarse de ERGE (Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico).

    Afortunadamente, esta enfermedad tiene una baja incidencia entre los niños y solo la padece en torno a un 2% de la población pediátrica.

    Síntomas que indican que tu bebé puede padecer ERGE

    Un bebé con Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico (ERGE), además de regurgitar, puede presentar uno o varios de los siguientes síntomas:

    • Se muestra muy irritable y llora más de lo habitual.
    • Vomita bastante cantidad de leche y con mucha fuerza (vómito en proyectil).
    • Pierde peso o este aumenta menos de lo que debería ser a su edad.
    • Le cuesta tragar.
    • Respira con dificultad.
    • El vómito y/o las heces contienen sangre.
    • El pañal permanece seco durante 3 horas o más.

    Ojo, porque presentar estos síntomas no significa necesariamente tener ERGE. Hay afecciones distintas a esta enfermedad que pueden causar síntomas muy parecidos.

    Por tanto, tendrá que ser el médico el que examine al bebé y, después de una serie de pruebas, determine el diagnóstico definitivo.

    Es muy probable que el pediatra sugiera algunos cambios en la alimentación para comprobar que no se trata de una alergia alimentaria.

    Cómo se puede aliviar el reflujo en los bebés

    Si el reflujo de tu bebé es fisiológico y no se debe a algo más grave, puedes seguir algunas pautas para aliviarlo:

    • Evita alimentarle en exceso. Es mejor que le des cantidades pequeñas de comida con mayor frecuencia a que espacies más las tomas, pero dándole mayor cantidad cada vez.
    • Haz que tu bebé eructe con frecuencia, tanto durante la comida como después de comer, para impedir que los gases se acumulen en su estómago.
    • Después de cada comida, intenta mantener a tu bebé erguido, al menos, durante 30 minutos.
    • Usa una cuña anti-reflujo cuando acuestes a tu bebé. Le ayudará a tener una posición semierguida y, por tanto, a que el alimento que ha ingerido no vuelva al esófago.

    cuña anti-reflujo para evitar el reflujo en bebés

    • Evita que juegue o esté muy activo justo después de comer. Tampoco lo pongas en una mecedora hasta que no pase un buen rato.

    Ahora que ya conoces bien qué es el reflujo en bebés, aparte de seguir los consejos que te hemos dado, quizás sería recomendable que te hicieras con una buena colección de baberos. 😄

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  • Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Los gases en el bebé durante los tres primeros meses de vida son muy frecuentes y, en muchas ocasiones, desencadenan ataques repentinos de gritos continuos. 

    El aire y otros gases pueden llegar al estómago de tu bebé cuando este llora, bebe o simplemente respira. Incluso aunque haya bebido poca leche, las flatulencias pueden generarle una incómoda sensación de pesadez que haga que se encuentre mal.

    Muchos padres conocen esta situación como «cólico de los tres meses» o «cólico del lactante». ¿Es tu caso?

    Para empezar, te diremos que algunos expertos atribuyen esta fuerte tendencia a los gases a que el aparato digestivo del bebé aún no está del todo desarrollado.

    Cómo detectar si tu bebé tiene gases

    A algunos bebés les cuesta mucho eliminar el aire de la barriga y necesitan un eructo después de cada comida. Otros, en cambio, apenas tienen problemas.

    Observa si tu peque para repentinamente de mamar o de beber del biberón, tuerce el gesto y empiece a llorar. Lo más probable es que tenga gases.

    También puede suceder que, aunque no arranque a llorar, tu bebé proteste retorciéndose y haciendo muecas cuando lo quieres acostar después de darle el pecho. En este caso, la razón pueden ser los gases o simplemente que tenga pipí. 

    Beber del biberón suele dar más gases

    El bebé que toma biberón tiene más gases

    Según las comadronas, los bebés que maman tienen menos problemas de gases los que llevan pocos días bebiendo del biberón. Esto se debe principalmente a que los niños que maman pueden controlar el flujo de leche del pecho hasta cierto punto, por lo que, en succionan más despacio y tragan menos aire que si toman el biberón.

    Además, cuando se coloca al bebé correctamente junto al pecho durante la lactancia materna, la anatomía de su boquita se adapta perfectamente a la areola, por lo que no puede entrar aire o entra muy poco.

    En cambio, el diseño de la tetina de los biberones hace que el bebé trague bastante más aire. Por eso, los padres deberían tener en cuenta las siguientes recomendaciones cuando dan el biberón:

    • La inclinación del biberón es óptima cuando la leche reemplaza todo el aire de la tetina.
    • El bebé no debe comer tumbado, sino medio erguido.
    • Después de cada comida hay que darle unos golpecitos para que eructe.

    No obstante, hay modelos de tetinas que se inspiran en el pezón de la mujer, por lo que la boca del bebé se adapta mejor a su forma.

    Dicho todo esto, hay que recordar que los bebés que maman también necesitan eructar, sobre todo cuando la madre presenta mucho reflejo de eyección de la leche – subida de leche abundante- y el niño bebe rápido.

    Cómo puedes ayudar a tu bebé a expulsar los gases

    Existen tres posturas para ayudar al bebé a expulsar los gases:

    Sobre el hombro

    Con el culito bien asentado sobre el pliegue del codo, el bebé apoya la cabecita sobre tu hombro mientras lo acaricias o golpeas suavemente en la espalda con la mano libre.

    La postura del avión

    El bebé se coloca boca abajo sobre tu antebrazo  y tú le sujetas la cabecita con una mano y con la otra puedes frotar su espalda. Puedes probar la misma postura pero colocando al bebé sobre tus piernas en vez de sobre tu brazo.

    Sentado erguido

    El bebé se sienta sobre tu regazo, con la espalda contra tu estómago. Tienes que sujetar al niño por debajo de tus brazos, con tu mano bajo su barbilla, e inclinarle el tronco ligeramente hacia delante. Con la mano libre, le puedes acariciar o golpear suavemente la espalda.

    Pies hacia nariz

    Esta maniobra se realiza con el bebé tumbado boca arriba. Sencillamente, coge sus piececitos y ve acercándolos con cuidado hacia su nariz.

    Masaje en el abdomen

    Otra forma de ayudar a tu bebé a expulsar los gases y a aliviarle el dolor es dándoles un masaje en el abdomen. Más adelante, te explicaremos cómo.

    Lo mejor es que pruebes todas las posturas para ver cuál es más cómoda tanto para ti como para el bebé. Si el eructo o el pedo tarda mucho en producirse, puedes ir cambiando de postura.

     

    Cuándo ir al médico por los gases del bebé

    La mayoría de bebés superan la etapa de los gases sin problemas. En cuanto se vuelven más ágiles y pueden moverse solos, desaparecen  las flatulencias causadas por un exceso de aire en la barriguita.

    Sin embargo, debes llevar al pediatra a tu bebé si sufre fuertes flatulencias o manifiesta dolencias llamativas de un día para otro. Alguno de los siguientes síntomas pueden darte la señal de alarma:

    • Flatulencias con ataques de gritos tras cada comida.
    • Excrementos líquidos, espumosos o que salpican.
    • Excrementos extremadamente sólidos.
    • Rechazo a beber.
    • No ganar peso.

    En estos casos, detrás de las flatulencias combinadas con los demás síntomas podría esconderse una enfermedad grave que el pediatra deberá aclarar y, en caso necesario, tratar.

    Cuanto menos tiempo tenga el bebé, menos debes tardar en consultar al pediatra si se presenta este cuadro de síntomas y gases.

    Por otro lado, para los padres que están sometidos a mucha tensión a causa de estos problemas que generan los gases del bebé, también puede ser recomendable ir al médico y recibir asesoramiento y ayuda profesional. 

    Consejos de prevención y tratamiento

    • Empecemos por aclarar que no se ha demostrado científicamente que los alimentos flatulentos que coma la madre provoquen gases en el lactante. 
    • Cuando le des el biberón a tu bebé, procura que no quede espuma después de haberlo agitado.
    • Merece la pena que pruebes diferentes tamaños de agujero de la tetina para que entre la mínima cantidad de aire posible.
    • También puedes relajar el estómago del bebé haciéndole masajes suaves circulares en la barriguita, en el sentido de las agujas del reloj (si es necesario, con aceite de comino). Un pedo sonoro te  indicará que la flatulencia se ha disuelto literalmente.

    En el siguiente vídeo, puedes ver la mejor forma de hacerle un masaje a tu bebé para aliviar los gases:

     

    • Contra las flatulencias frecuentes, las comadronas también recomiendan remedios naturales, como la manzanilla o los supositorios de comino.
    • Si el pediatra detecta intolerancia a algún alimento, recomendará una dieta especial. Llegados a este punto, quedará descartado cualquier tipo de experimento y el pediatra deberá supervisar cualquier cambio de alimentación al respecto.

    Así que ya sabes, los gases en los bebés son un problema muy común, que desaparece normalmente cuando el bebé empieza a moverse por sí mismo.

    Mientras tanto, no olvides provocarle el eructo después de cada comida y visitar al pediatra si observas dolencias poco claras o especialmente agudas.

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  • Acné del lactante: una afección común con causas poco claras

    Acné del lactante: una afección común con causas poco claras

    ¿Qué pensarías si a tu bebé le salieran granitos en la piel?

    Seguramente, te vendría antes a la cabeza el sarampión o la varicela que la posibilidad de que se tratase de acné.

    ¿Acné en un bebé? 😲

    Pues sí. Se llama “acné del lactante” y afecta a un 20% de los niños en esta etapa de la vida.

    Afortunadamente, no es algo grave y verás que es sencillo de tratar.

    A qué nos referimos con “acné del lactante”

    El acné del lactante es una afección de la piel bastante común y con características similares al acné adolescente.

    Se produce con la aparición de granitos rojos en la frente, la barbilla y las mejillas, aunque también puede aparecer en el cuero cabelludo.

    La ventaja respecto al acné en la adolescencia es que el acné del lactante no se enquista y tampoco presenta puntos negros ni deja cicatrices. Pero, mientras permanece  en la piel del bebé, esta se ve irritada y no tan tersa como se esperaría.

    No hay que confundir los granitos del acné del lactante con otros también comunes en los niños, como la sudamina -granitos rojos y contenido acuoso que se localizan en las zonas de más sudor-, o la Milia, caracterizada por la aparición de unos granitos blancos de grasa  en la cara.

    No es lo mismo acné del lactante que acné neonatal

    Aunque los síntomas son los mismos, el momento en que se manifiesta marca la diferencia entre uno y otro.

    Con “acné neonatal” nos referimos al que puede padecer el bebé a las 2 ó 3 semanas después del nacimiento, al parecer, provocado por la estimulación de las glándulas sebáceas a través  de las hormonas maternas o por el hongo Malassezia. Generalmente, desaparece al cabo de poco tiempo de forma espontánea.

    En cambio, el acné del lactante se presenta normalmente entre los 3 y los 6 meses de vida, y puede persistir hasta el año y medio de edad. Es más frecuente en los niños que en las niñas.

    Causas del acné del lactante

    Esta es una cuestión que aún no está del todo clara y todavía se sigue estudiando por qué se produce el acné del lactante.

    Estas son las teorías que han cobrado más peso hasta ahora: 

    • Predisposición genética: al igual que ocurre con el acné adolescente, el acné en bebés puede estar relacionado con los antecedentes de esta afección dermatológica dentro de la familia, lo que les genera mayor predisposición a padecerla.
    • Consumo de ciertos medicamentos por parte de la madre durante la etapa de la lactancia: en concreto, aquellos que contengan yodo, corticoides, bromo, litio o hidantoína.
    • Aplicación de cremas, aceites o jabones no aptos para la piel del bebé.

    Cuidados y tratamiento para el bebé con acné

    Aunque no se trate de una afección grave, lo más recomendable si tu bebé padece de acné es que lo lleves al/la pediatra tanto para que confirme el diagnóstico como para que te prescriba un tratamiento farmacéutico si fuera necesario. A veces, en los casos más severos, recetan una crema antibiótica.

    Lo más normal es que el acné del bebé remita entre los 6 y los 12 meses de vida. Mientras tanto, puedes aplicar ciertos cuidados casa para evitar un empeoramiento en la piel de tu peque:

    • Cuando le laves la cara, sécasela con pequeños toques y no frotes con a toalla la zona afectada.
    • No le toques los granitos ni beses esa zona.
    • Evita usar productos cosméticos que no estén indicados para la piel del bebé, ya que pueden contener componentes que obstruyan sus poros.
    • Intenta usar tejidos que estén libres de tóxicos y sustancias irritables: es mejor el algodón que las fibras sintéticas. Y si los textiles de su cuna, su sillita y su colchón tienen la etiqueta OEKO-TEX, esto te garantizará que no hay sustancias nocivas en el producto y que tampoco se han empleado estas en el proceso de fabricación.

    Como ya hemos mencionado, el acné del lactante no deja marcas, sobre todo si se siguen estos cuidados. Así que no te preocupes por los granitos de acné tu bebé, porque es cuestión de tiempo que su piel se regenere y luzca tersa y suave como la seda. 👌

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  • Fiebre en el bebé: cuándo preocuparte y cómo actuar

    Fiebre en el bebé: cuándo preocuparte y cómo actuar

    Un momento muy temido por la mayoría de los padres primerizos es cuando a su bebé le sube la fiebre. Enseguida empiezan a pensar en problemas de salud y se echan a temblar.

    Pero lo cierto es que la fiebre en un bebé es algo esperable y muy común, ya que su organismo no ha regulado completamente el desarrollo de la temperatura y, por tanto, es fácil que esta suba ante cualquier estímulo.

    Esto no quiere decir que no tengas que estar alerta si tu bebé presenta fiebre alta durante un tiempo prolongado o se acompaña de otros síntomas.

    ¿Cuándo un bebé tiene fiebre?

    Aunque la temperatura corporal varía según la persona y el momento del día – por la mañana es más baja que por la tarde y la noche-, se considera que hay fiebre cuando se pasa de los 38º en la zona rectal y de los 37.5º en la zona axilar.

    Cómo tomar la temperatura a los niños correctamente

    La recomendación de los pediatras para tomar la temperatura a los bebés lactantes con precisión es usar un termómetro digital e introducírselo suavemente por el recto tan solo medio centímetro. Cuando el termómetro pite, hay que comprobar si marca más de 38º.

    En el caso de niños más mayores, puedes ponerle el termómetro digital en la axila o en la boca (debajo de la lengua), y observar si la temperatura supera los 37.5º después del pitido.

    Tomar temperatura correctamente para ver fiebre en niños

    Además del termómetro digital, tienes la opción de recurrir a un termómetro de oído si tu bebé tiene más de tres meses. La sonda del termómetro se coloca en la abertura de la oreja hasta sellarla del todo, y luego se pulsa el botón de inicio. Si el lector digital muestra una temperatura por encima de los 37.5º, se considerará fiebre.

    Detectar la fiebre del bebé a simple vista

    Por otra parte, el avance de la tecnología nos ha aportado un sistema para detectar la fiebre del bebé a simple vista. 

    Es un sistema que incorporan los colchones sanitarios Therm de Babykeeper, cuyo tejido termoactivo cambia de color cuando el bebé tiene fiebre.

    Colchón Babykeeper para detectar fiebre en el bebé

    Realmente, es una forma muy visual de ponernos en alerta. Luego, es cuestión de tomarle al bebé la temperatura con el termómetro para comprobar cuántas décimas tiene exactamente.

    Causas de la fiebre en los niños

    Lo primero que hay que tener en cuenta es que la fiebre es un síntoma que nos indica que el cuerpo está combatiendo alguna infección.

    Los lactantes y los niños pequeños son más vulnerables a las infecciones, puesto que su sistema inmunitario no está totalmente desarrollado.

    Las infecciones más comunes que pueden causar fiebre en los bebés son las siguientes:

    • Infecciones respiratorias por resfriado o gripe.
    • Gastroenteritis. 
    • Ciertas infecciones bacterianas, sobre todo la otitis, las infecciones que afectan a los senos paranasales, la neumonía y las infecciones de las vías urinarias.
    • Enfermedades víricas con manifestación cutánea (granitos o manchas) , como la “fiebre de los tres días”, el sarampión, la varicela, la “quinta enfermedad” o la escarlatina.

    Por otro lado, debemos desechar la creencia de que una fiebre más alta equivale a una infección o una enfermedad más grave. Hay enfermedades leves que causan fiebre alta y viceversa.

    Realmente, la gravedad de una enfermedad en los niños nos la indican mejor otros síntomas diferentes a la fiebre, como la pérdida del apetito, el rechazo de los líquidos o la dificultad para respirar.

    Aparte de las infecciones, una causa de la fiebre en los bebés es la inflamación de las encías por el crecimiento de los dientes, aunque no sucede en todos los casos ni la fiebre que provoca es elevada.

    Cómo actuar si el bebé tiene fiebre

    Termómetro digital para medir la fiebre en el bebé

    Ya hemos comentado antes que la fiebre es una forma que tiene el cuerpo humano de contraatacar a ciertos patógenos.

    Por tanto, si ves que tu bebé tiene fiebre pero está tranquilo, no debes tratar de bajarle la temperatura inmediatamente. Deja que sus defensas actúen contra las bacterias y los virus con la mejor arma para hacerlo, que es justamente la temperatura alta.

    Otra cosa es que tu bebé se muestre nervioso, llorón o, incluso, que vomite. En ese caso, sí tendrías que tomar estas medidas recomendadas por los pediatras para bajarle la fiebre a los niños:

    • Desabrigarlo y dejarlo ligero de ropa.
    • Darle agua frecuentemente para que se mantenga hidratado.
    • Ponerle paños frescos y húmedos en la frente, las muñecas y las pantorrillas.
    • Quedarte cerca para que note tu amor y tu protección.
    • Asegurarte de que la temperatura ambiente no excede de los 24º, poniendo el aire acondicionado si es necesario.
    • Si ves que su temperatura es superior a los 39º, consulta a tu pediatra. Puede que te recomiende darle algún antitérmico

    Cuándo llevar a urgencias a un niño con fiebre

    Según el Decálogo de la Fiebre de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), siempre requiere consulta urgente la fiebre en un/a niño/a menor de 3 meses.

    En el resto de casos, aconsejan vigilar la fiebre del/la pequeño/a y acudir al centro médico si empeora o presenta alguno de estos síntomas:

    • Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.  
    • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.  
    • Rigidez de cuello o dificultad para flexionarlo.  
    • Convulsión o pérdida de conocimiento.  
    • Dificultad para respirar: marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.  
    • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación: lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.  
    • No orina o la orina es escasa.

    Al final, todos estos detalles sobre la fiebre del bebé se van aprendiendo con la experiencia y, aunque es inevitable asustarte las primeras veces, acabas distinguiendo cuándo hay un motivo de preocupación y cuándo se trata de algo menor que puedes solucionar en casa.

    En cualquier caso, la información previa nunca viene mal. 😉

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  • Muerte súbita del lactante: 9 claves para que tu bebé duerma seguro

    Muerte súbita del lactante: 9 claves para que tu bebé duerma seguro

    Pocas cosas asustan tanto como la muerte súbita del lactante. Pero este artículo no quiere darte miedo, sino todo lo contrario: tranquilidad. Porque la mayoría de las medidas que protegen a tu bebé son gestos sencillos que puedes aplicar desde hoy, y su eficacia está más que demostrada: desde que las familias las conocen, los casos se han reducido de forma drástica.

    Aquí tienes qué es, qué factores aumentan el riesgo y, sobre todo, cómo crear un entorno de sueño seguro para que tu bebé duerma protegido y tú descanses más tranquil@.

    Qué es el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

    Es el fallecimiento repentino e inesperado de un bebé menor de un año, generalmente mientras duerme, sin que se encuentre una causa que lo explique. Es poco frecuente, pero sigue siendo una de las principales causas de muerte en bebés sanos entre el primer mes y el año de vida, con mayor incidencia entre los 2 y los 4 meses.

    Causas de la muerte súbita del lactante

    Por qué ocurre

    No se conoce una causa única. Los expertos creen que se produce cuando coinciden tres circunstancias: un bebé con cierta vulnerabilidad (por ejemplo, inmadurez en los mecanismos que le hacen despertarse si le falta aire), una etapa crítica del desarrollo (los primeros meses) y un factor externo de riesgo en el entorno del sueño.

    Factores que confluyen en la muerte súbita del bebé

    Sobre los dos primeros no podemos actuar, pero sobre el tercero sí, y eso es lo que marca la diferencia.

    Factores intrínsecos y extrínsecos de la muerte súbita del bebé

    Los factores de riesgo que sí puedes evitar

    • Dormir boca abajo o de lado.
    • Superficies blandas: colchones blandos, de agua, cojines o mantas mullidas.
    • Dormir en un sofá o sillón con un adulto, especialmente peligroso.
    • Compartir cama cuando hay factores de riesgo (bebé menor de 3 meses, prematuro, padres fumadores, que han bebido alcohol o tomado medicación que da sueño, o muy cansados).
    • Humo de tabaco, durante el embarazo y después.
    • Exceso de calor: calefacción alta o demasiada ropa.
    • Objetos en la cuna: almohadas, peluches, protectores acolchados o mantas sueltas.

    Cómo crear un entorno de sueño seguro: la guía práctica

    Prevención de la muerte súbita del lactante

    1. Siempre boca arriba, también en las siestas

    Es la medida más importante: acuesta a tu bebé boca arriba en cada sueño, de día y de noche, hasta el año. Desde que se recomienda, los casos se redujeron a la mitad. Si más adelante se da la vuelta solo, no hace falta que le recoloques.

    El tiempo boca abajo es muy beneficioso, pero solo mientras está despierto y vigilado. Además, así ayudas a prevenir la plagiocefalia.

    2. Un colchón firme y una cuna despejada

    La cuna solo necesita un colchón firme, plano y bien ajustado y una sábana bajera. Nada de almohadas, peluches, cojines antivuelco ni mantas gruesas. Si te preocupa la ventilación, un protector de malla transpirable es una alternativa segura a los protectores acolchados. Puedes ver opciones de colchón sanitario firme o los colchones BabyKeeper, cuyo material ERMA® está diseñado, según el fabricante, para mejorar la transpirabilidad.

    3. Cerca de ti, pero en su propio espacio

    Lo recomendado es que el bebé duerma en tu habitación, en su cuna, al menos los primeros 6 meses (y a ser posible hasta el año). Si quieres tenerle aún más cerca, una cuna de colecho acoplada a tu cama te da cercanía manteniendo su espacio seguro. Te contamos más sobre el colecho seguro y las cunas de colecho.

    4. Ambiente sin humo

    No fumes ni permitas que se fume cerca de tu bebé, ni en casa ni en el coche. Tampoco consumas alcohol ni drogas.

    5. Lactancia materna

    La lactancia materna se asocia a un menor riesgo de SMSL. Cualquier cantidad de leche materna suma.

    6. Chupete a la hora de dormir

    Ofrecer el chupete al dormir se asocia a un menor riesgo. Si das el pecho, espera a que la lactancia esté bien establecida (unas 3-4 semanas). Si se le cae dormido, no hace falta volver a ponérselo.

    7. Ni frío ni calor

    Mantén la habitación a una temperatura agradable y vístele con una capa más de las que llevarías tú. Mejor un saco de dormir que mantas sueltas, y sin gorro dentro de casa.

    8. No le dejes dormir en la sillita del coche ni en la hamaca

    En posiciones semiincorporadas su cabeza puede caer hacia delante y dificultar la respiración. Si se duerme durante el trayecto, pásale a su cuna al llegar. Para viajar, elige una silla a contramarcha.

    9. Vacunas y revisiones al día

    Seguir el calendario de vacunas y las revisiones pediátricas también contribuye a proteger a tu bebé.

    Preguntas frecuentes sobre la muerte súbita

    ¿Y si mi bebé se da la vuelta solo mientras duerme?

    Acuéstale siempre boca arriba. Si ya es capaz de darse la vuelta por sí mismo en ambos sentidos, puedes dejar que adopte la postura que elija.

    ¿Sirven los vigilabebés o monitores de respiración?

    Pueden darte tranquilidad, pero no se ha demostrado que reduzcan el riesgo de SMSL. No sustituyen a las medidas de sueño seguro.

    ¿Los cojines antivuelco ayudan?

    No. No se recomiendan porque pueden aumentar el riesgo de asfixia.

    ¿Puedo hacer colecho en mi cama?

    Si decides hacerlo, sigue estrictamente las pautas de seguridad y evítalo siempre que haya factores de riesgo. La opción más segura es una cuna de colecho adosada.

    Conocer estas pautas es la mejor forma de proteger a tu bebé. Son sencillas, se aplican una vez y te acompañan cada noche: la tranquilidad de saber que su sueño es seguro. Si quieres saber más, lee nuestra guía sobre el sueño del bebé.

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  • Plagiocefalia: cómo prevenir la cabeza plana en tu bebé (y qué hacer si aparece)

    Plagiocefalia: cómo prevenir la cabeza plana en tu bebé (y qué hacer si aparece)

    Un día, al acariciar la cabecita de tu bebé, notas que una zona está más plana. Es una preocupación muy frecuente, y con motivo: la plagiocefalia postural (o “síndrome de la cabeza plana”) afecta a una parte importante de los bebés en sus primeros meses.

    La buena noticia es doble: en la mayoría de casos es un problema estético, se puede prevenir con gestos sencillos del día a día y, si aparece, se corrige muy bien cuando se detecta pronto. En esta guía te contamos cómo evitarla, cómo detectarla y qué hacer si ya ha aparecido.

    Qué es la plagiocefalia

    Es una deformación del cráneo del bebé causada por una presión constante sobre la misma zona de la cabeza durante los primeros meses, cuando los huesos del cráneo aún son blandos y no se han soldado. Si el bebé apoya siempre la cabeza del mismo modo, esa parte se aplana.

    Ejemplo de plagiocefalia en un bebé

    En la imagen puedes ver un ejemplo: la parte trasera de la cabeza está más abultada de un lado y más plana del otro.

    Por qué aparece la cabeza plana

    • Antes del nacimiento: poco espacio en el útero (por ejemplo, en embarazos gemelares).
    • Durante el parto: el uso de fórceps o ventosa puede influir.
    • Después del nacimiento (la más frecuente): pasar muchas horas apoyado sobre la misma zona, sobre todo al dormir.

    Desde que se recomienda que los bebés duerman boca arriba (algo que ha reducido de forma enorme la muerte súbita del lactante), los casos de plagiocefalia postural han aumentado. La solución no es cambiar de postura para dormir, que debe seguir siendo boca arriba, sino aplicar las medidas de prevención que verás a continuación.

    Cómo prevenir la plagiocefalia: gestos sencillos que funcionan

    Cómo prevenir la plagiocefalia
    • Alterna el lado de la cabeza al acostarle: siempre boca arriba, pero girando su cabecita un día hacia un lado y otro día hacia el otro. Es la medida más sencilla y eficaz.
    • Tiempo boca abajo mientras está despierto: unos minutos varias veces al día, siempre vigilado. Además de liberar la cabeza, fortalece su cuello y espalda.
    • Cambia el lado desde el que le das de comer (pecho o biberón) y desde el que le hablas o le cambias el pañal, para que gire la cabeza hacia ambos lados.
    • Limita el tiempo en hamacas, sillas y carritos cuando no sea necesario. Los brazos y el porteo ergonómico son grandes aliados.
    • Mueve de vez en cuando la cuna o los estímulos (juguetes, móviles, la luz de la ventana) para que no mire siempre hacia el mismo lado.

    Lo que NO debes usar

    Los cojines, almohadas, rodillos y posicionadores “anti-plagiocefalia” no se recomiendan en la cuna: las sociedades de pediatría advierten de que aumentan el riesgo de asfixia y muerte súbita, y su beneficio no compensa ese riesgo. La cuna debe estar despejada, con un colchón firme y plano.

    ¿Y el colchón?

    Un buen colchón de cuna debe ser firme, plano y bien ajustado a la cuna. Algunos fabricantes, como BabyKeeper, han desarrollado colchones con zonas de descarga de presión para la cabeza, como el sistema Nesting de los colchones BabyKeeper, que incorpora una pieza extraíble que crea una zona sin presión bajo la cabecita.

    Sistema Nesting del colchón BabyKeeper
    Colchón BabyKeeper
    Colchón BabyKeeper y plagiocefalia

    Pueden ser un complemento interesante, pero ten claro que la prevención se basa sobre todo en los cambios de postura y el tiempo boca abajo despierto. Consulta cualquier duda sobre su uso con tu pediatra.

    Cómo detectarla a tiempo

    Observa la cabeza de tu bebé desde arriba y por detrás, sobre todo durante los primeros meses. Consulta con tu pediatra si notas:

    • Una zona plana en la parte trasera o lateral de la cabeza.
    • Una oreja más adelantada que la otra, o asimetría en la frente o la cara.
    • Que siempre gira o inclina la cabeza hacia el mismo lado: puede ser una tortícolis, presente en alrededor de 1 de cada 5 bebés con plagiocefalia, y conviene tratarla.

    Actuar pronto marca la diferencia: los primeros meses es cuando la cabeza responde mejor a los cambios.

    Tratamiento si ya ha aparecido

    Tratamiento de la plagiocefalia leve
    • Casos leves y moderados: el tratamiento principal es el reposicionamiento: acostarle con la cabeza apoyada sobre el lado no aplanado, más tiempo boca abajo despierto y colocar los estímulos hacia el lado que queremos que gire. La mayoría mejoran mucho con estas medidas.
    • Si hay tortícolis: la fisioterapia pediátrica ayuda a relajar el cuello, algo imprescindible para corregir la forma de la cabeza.
    • Casos severos o que no mejoran: el especialista puede valorar el casco u ortesis craneal, que guía el crecimiento del cráneo. Es más eficaz cuanto antes se empieza, por eso es importante consultar pronto.
    Casco corrector para plagiocefalia

    Preguntas frecuentes sobre la plagiocefalia

    ¿La plagiocefalia afecta al desarrollo del cerebro?

    La plagiocefalia postural es un problema de forma del cráneo y, en general, no afecta al cerebro. Aun así, conviene vigilar el desarrollo motor y consultar siempre con el pediatra.

    ¿Puedo poner a mi bebé a dormir de lado para evitarla?

    No. Para dormir, siempre boca arriba. La prevención se hace girando su cabecita y con tiempo boca abajo mientras está despierto.

    ¿Cuánto tiempo boca abajo al día?

    Empieza con ratos cortos de pocos minutos, varias veces al día, desde las primeras semanas, y ve alargándolos según lo tolere. Siempre despierto y vigilado.

    Con unos gestos sencillos en el día a día proteges la forma de su cabecita sin renunciar a un sueño seguro. Y si notas algo, consulta pronto: cuanto antes, mejor resultado.

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