Un día, al acariciar la cabecita de tu bebé, notas que una zona está más plana. Es una preocupación muy frecuente, y con motivo: la plagiocefalia postural (o “síndrome de la cabeza plana”) afecta a una parte importante de los bebés en sus primeros meses.
La buena noticia es doble: en la mayoría de casos es un problema estético, se puede prevenir con gestos sencillos del día a día y, si aparece, se corrige muy bien cuando se detecta pronto. En esta guía te contamos cómo evitarla, cómo detectarla y qué hacer si ya ha aparecido.
Qué es la plagiocefalia
Es una deformación del cráneo del bebé causada por una presión constante sobre la misma zona de la cabeza durante los primeros meses, cuando los huesos del cráneo aún son blandos y no se han soldado. Si el bebé apoya siempre la cabeza del mismo modo, esa parte se aplana.
En la imagen puedes ver un ejemplo: la parte trasera de la cabeza está más abultada de un lado y más plana del otro.
Por qué aparece la cabeza plana
Antes del nacimiento: poco espacio en el útero (por ejemplo, en embarazos gemelares).
Durante el parto: el uso de fórceps o ventosa puede influir.
Después del nacimiento (la más frecuente): pasar muchas horas apoyado sobre la misma zona, sobre todo al dormir.
Desde que se recomienda que los bebés duerman boca arriba (algo que ha reducido de forma enorme la muerte súbita del lactante), los casos de plagiocefalia postural han aumentado. La solución no es cambiar de postura para dormir, que debe seguir siendo boca arriba, sino aplicar las medidas de prevención que verás a continuación.
Cómo prevenir la plagiocefalia: gestos sencillos que funcionan
Alterna el lado de la cabeza al acostarle: siempre boca arriba, pero girando su cabecita un día hacia un lado y otro día hacia el otro. Es la medida más sencilla y eficaz.
Tiempo boca abajo mientras está despierto: unos minutos varias veces al día, siempre vigilado. Además de liberar la cabeza, fortalece su cuello y espalda.
Cambia el lado desde el que le das de comer (pecho o biberón) y desde el que le hablas o le cambias el pañal, para que gire la cabeza hacia ambos lados.
Limita el tiempo en hamacas, sillas y carritos cuando no sea necesario. Los brazos y el porteo ergonómico son grandes aliados.
Mueve de vez en cuando la cuna o los estímulos (juguetes, móviles, la luz de la ventana) para que no mire siempre hacia el mismo lado.
Lo que NO debes usar
Los cojines, almohadas, rodillos y posicionadores “anti-plagiocefalia” no se recomiendan en la cuna: las sociedades de pediatría advierten de que aumentan el riesgo de asfixia y muerte súbita, y su beneficio no compensa ese riesgo. La cuna debe estar despejada, con un colchón firme y plano.
¿Y el colchón?
Un buen colchón de cuna debe ser firme, plano y bien ajustado a la cuna. Algunos fabricantes, como BabyKeeper, han desarrollado colchones con zonas de descarga de presión para la cabeza, como el sistema Nesting de los colchones BabyKeeper, que incorpora una pieza extraíble que crea una zona sin presión bajo la cabecita.
Pueden ser un complemento interesante, pero ten claro que la prevención se basa sobre todo en los cambios de postura y el tiempo boca abajo despierto. Consulta cualquier duda sobre su uso con tu pediatra.
Cómo detectarla a tiempo
Observa la cabeza de tu bebé desde arriba y por detrás, sobre todo durante los primeros meses. Consulta con tu pediatra si notas:
Una zona plana en la parte trasera o lateral de la cabeza.
Una oreja más adelantada que la otra, o asimetría en la frente o la cara.
Que siempre gira o inclina la cabeza hacia el mismo lado: puede ser una tortícolis, presente en alrededor de 1 de cada 5 bebés con plagiocefalia, y conviene tratarla.
Actuar pronto marca la diferencia: los primeros meses es cuando la cabeza responde mejor a los cambios.
Tratamiento si ya ha aparecido
Casos leves y moderados: el tratamiento principal es el reposicionamiento: acostarle con la cabeza apoyada sobre el lado no aplanado, más tiempo boca abajo despierto y colocar los estímulos hacia el lado que queremos que gire. La mayoría mejoran mucho con estas medidas.
Si hay tortícolis: la fisioterapia pediátrica ayuda a relajar el cuello, algo imprescindible para corregir la forma de la cabeza.
Casos severos o que no mejoran: el especialista puede valorar el casco u ortesis craneal, que guía el crecimiento del cráneo. Es más eficaz cuanto antes se empieza, por eso es importante consultar pronto.
Preguntas frecuentes sobre la plagiocefalia
¿La plagiocefalia afecta al desarrollo del cerebro?
La plagiocefalia postural es un problema de forma del cráneo y, en general, no afecta al cerebro. Aun así, conviene vigilar el desarrollo motor y consultar siempre con el pediatra.
¿Puedo poner a mi bebé a dormir de lado para evitarla?
No. Para dormir, siempre boca arriba. La prevención se hace girando su cabecita y con tiempo boca abajo mientras está despierto.
¿Cuánto tiempo boca abajo al día?
Empieza con ratos cortos de pocos minutos, varias veces al día, desde las primeras semanas, y ve alargándolos según lo tolere. Siempre despierto y vigilado.
Con unos gestos sencillos en el día a día proteges la forma de su cabecita sin renunciar a un sueño seguro. Y si notas algo, consulta pronto: cuanto antes, mejor resultado.
Acabas de dar a luz y, entre tomas, pañales y pocas horas de sueño, tu cuerpo te manda señales nuevas cada día: sangrado, contracciones, sudores, cambios de ánimo… Es normal preguntarse si todo eso es lo esperable o si algo va mal.
Esta guía te lo pone fácil: qué es el puerperio (la famosa cuarentena), cuánto dura, qué cambios son normales y, sobre todo, qué señales merecen una consulta. Saberlo te quita miedo, te ayuda a recuperarte mejor y te permite disfrutar de tu bebé con más tranquilidad.
Lo que ganas entendiendo tu posparto
Menos preocupación: cuando sabes que un síntoma es normal, dejas de vivirlo con angustia.
Una recuperación mejor: entender qué necesita tu cuerpo te ayuda a darte el descanso y los cuidados que mereces.
Seguridad para pedir ayuda a tiempo: reconocer las señales de alarma te permite actuar rápido si algo no va bien.
Qué es el puerperio y cuánto dura
El puerperio, posparto o cuarentena es la etapa que empieza justo después del parto y durante la cual tu cuerpo va volviendo, poco a poco, a su estado previo al embarazo. Suele durar entre 6 y 8 semanas (unos 40-45 días), aunque la recuperación completa, física y emocional, puede llevar bastante más, y eso también es normal.
Se divide en varias fases:
Puerperio inmediato (primeras 24 horas): el cuerpo empieza a adaptarse tras el esfuerzo del parto. Lo prioritario es el descanso y vigilar que no haya hemorragia.
Puerperio precoz (días 2 a 10): el útero se contrae y reduce su tamaño (los “entuertos”), comienzan los loquios y se produce la subida de la leche.
Puerperio tardío (hasta los 40-45 días): el cuerpo sigue recuperándose y, si no das el pecho, suele volver la menstruación.
Si das el pecho, algunos cambios hormonales se prolongan (por ejemplo, la regla puede tardar meses en volver). No es un problema: es la lactancia haciendo su trabajo.
Cambios normales en tu cuerpo durante la cuarentena
Loquios (sangrado): una secreción de sangre, moco y restos de la placenta que va cambiando de color. Te lo explicamos en detalle más abajo.
Entuertos: contracciones del útero para volver a su tamaño. Pueden molestar, sobre todo al dar el pecho, pero ayudan a reducir el sangrado.
Sudores y más ganas de orinar: tu cuerpo elimina los líquidos acumulados durante el embarazo.
Estreñimiento: es habitual los primeros días. Una dieta rica en fibra, beber agua y moverte un poco ayudan.
Pequeñas pérdidas de orina: el suelo pélvico se ha estirado y necesita recuperarse.
Pérdida de peso progresiva: tras el parto pierdes varios kilos de golpe y el resto se va ajustando poco a poco, sin prisas.
Caída del pelo: suele aparecer a los 2-4 meses por el cambio hormonal. Es temporal.
Pechos hinchados: con la subida de la leche, entre el segundo y el cuarto día.
El sangrado en el puerperio: qué es normal
Los loquios aparecen tanto tras un parto vaginal como tras una cesárea, porque proceden de la herida que deja la placenta en el útero. Su evolución normal es:
Primeros días: rojo intenso, a veces con pequeños coágulos.
A partir de la primera semana: rosado o marrón y cada vez menos abundante.
Últimas semanas: amarillento o blanquecino, hasta desaparecer (suelen durar de 4 a 6 semanas).
Consulta si el sangrado vuelve a ser rojo intenso y abundante tras haber disminuido, si empapas una compresa en una hora o menos, si expulsas coágulos grandes o si los loquios huelen mal.
Tu suelo pélvico y tu recuperación física
El embarazo y el parto ponen a prueba el suelo pélvico. Cuidarlo ahora te ahorra problemas (pérdidas de orina, pesadez) en el futuro:
Descansa y evita cargar peso las primeras semanas, más aún si has tenido cesárea.
Vuelve al ejercicio de forma progresiva: empieza por caminar y deja los abdominales clásicos y los impactos para más adelante.
Pide una valoración de suelo pélvico a tu matrona o a un fisioterapeuta especializado, sobre todo si notas pérdidas o pesadez.
Tus emociones también cuentan: tristeza posparto o depresión
En los primeros días, muchas madres sienten llanto fácil, irritabilidad o tristeza. Es la llamada tristeza posparto o “baby blues”: se debe a los cambios hormonales y el cansancio, y suele pasar sola en unas dos semanas.
Pero si esa tristeza dura más, es muy intensa, te impide disfrutar de nada o cuidar de ti y de tu bebé, podría tratarse de una depresión posparto, que afecta aproximadamente a 1 de cada 10 madres. No es culpa tuya ni significa que seas mala madre: tiene tratamiento, y pedir ayuda a tu médico o matrona es el primer paso.
Señales de alarma: cuándo consultar sin esperar
Fiebre de 38 ºC o más.
Sangrado muy abundante (empapar una compresa en una hora) o coágulos grandes.
Loquios con mal olor o dolor intenso en el bajo vientre.
Dolor, calor o hinchazón en una pierna.
Dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o hinchazón brusca de cara y manos.
Dolor en el pecho o dificultad para respirar.
Zona roja, dura y dolorosa en el pecho con fiebre (posible mastitis).
Tristeza profunda que no mejora, o pensamientos de hacerte daño a ti o a tu bebé: en ese caso, busca ayuda de inmediato.
Sexo y anticoncepción en la cuarentena
No hay una fecha obligatoria para retomar las relaciones: lo importante es que el sangrado haya cesado, que los puntos (si los hubo) estén bien cicatrizados y que tú te sientas preparada, sin prisas. Al principio es normal notar sequedad o molestias; un lubricante y mucha calma ayudan.
Recuerda que puedes quedarte embarazada antes de que vuelva la regla, incluso dando el pecho, así que conviene hablar de anticoncepción con tu matrona. Si te interesa entender mejor tu ciclo, te lo contamos en nuestro artículo sobre los días más fértiles.
Preguntas frecuentes sobre el posparto
¿Cuándo vuelve la regla tras el parto?
Si no das el pecho, suele volver entre las 6 y 8 semanas. Si amamantas, puede tardar meses, incluso hasta el final de la lactancia.
¿Es normal seguir sangrando a las 5 semanas?
Sí, los loquios pueden durar hasta unas 6 semanas, cada vez más claros y escasos. Consulta si vuelven a ser rojos y abundantes.
¿Cuándo puedo hacer ejercicio?
Caminar, desde los primeros días. Para el resto, espera a la revisión posparto y a que un profesional valore tu suelo pélvico.
El posparto no es solo una etapa de cuidar al bebé: también es tu momento de recuperarte. Descansa, acepta ayuda y no dudes en consultar. Tu bienestar es parte del bienestar de tu familia.
Aunque la forma más fiable de saber si estás embarazada es con un análisis de sangre cuantitativo, hay muchos síntomas que pueden ponerte en alerta, así como varias pruebas de embarazo que se realizan en casa y que te ofrecerán un primer diagnóstico hasta que vayas al médico a confirmarlo.
Veamos, pues, todos los indicadores conocidos para saber si estás embarazada.
¿Embarazo? Los primeros síntomas que te pueden hacer sospechar
En caso de que tengas algún retraso de la regla o, sencillamente, creas que te puedes haber quedado embarazada, observa tu propio cuerpo, ya que hay una serie de síntomas que suelen darse durante los primeros días de embarazo. Estos son los principales:
Cansancio intenso y fatiga: por toda la energía que emplea el cuerpo de la mujer cuando se prepara para albergar una nueva vida, es habitual que tenga una fuerte sensación de cansancio, sueño y debilidad las primeras semanas del embarazo.
Pechos hinchados y sensibles: cuando una mujer se queda embarazada,la progesterona y los estrógenos provocan un aumento del flujo sanguíneo en las mamas, así como de la capa de grasa y de las glándulas lácteas. Así pues, es normal que los pechos estén especialmente sensibles e irritables.
Mareos frecuentes: al activarse más el sistema cardiovascular, se produce una bajada de la tensión arterial, lo cual puede provocar mareos inesperados e, incluso, desmayos.
Naúseas y vómitos: durante el primer trimestre del embarazo, la alteración hormonal puede hacer sentir a la mujer el estómago revuelto y ganas de vomitar, aunque no sucede en todos los casos.
Dolor abdominal o cólicos: este síntoma está originado por los cambios estructurales del útero que se está preparando para la gestación.
Encías inflamadas: cuando empieza la gestación, el aumento del flujo sanguíneo por los cambios de niveles en la progesterona y los estrógenos, pueden derivar en enrojecimiento e inflamación de las encías.
Sabor metálico en la boca: puedes tener esta sensación de forma constante o solo al comer ciertos alimentos. Es un síntoma provocado por el aumento de estrógenos para nivelar el olfato y el gusto durante el embarazo. Se contrarresta con el consumo de algunos alimentos ácidos.
Alta sensibilidad a algunos olores: este síntoma tiene la misma causa hormonal que el sabor metálico y se traduce en un olfato más agudo, lo que hace que algunos olores que considerabas buenos lleguen a ser desagradables.
Expulsión de gases dolorosa: esto se produce por dos razones. Por un lado, porque al aumentar la progesterona, la digestión se hace más lenta. Y, por otra parte, como el útero empieza a crecer, este presiona a los órganos que tiene alrededor y produce así una mayor acumulación de gases, cuya expulsión es molesta.
Flujo vaginal blanquecino: es otra de las consecuencias del aumento de la progesterona y los estrógenos. El flujo se vuelve blanquecino, inoloro y menos denso de lo normal.
Diferencias entre los síntomas premenstruales y los del embarazo
Entre los síntomas de embarazo que te hemos mencionado, hay algunos que habrás identificado como los que sueles tener cuando te va a bajar la regla.
Por ejemplo, el dolor abdominal, el cansancio o la inflamación de los pechos son síntomas premenstruales bastante comunes.
Entonces, ¿cómo saber si lo que tienes son síntomas premenstruales o de embarazo?
Lo primero en lo que te tienes que fijar es en la ausencia de la regla, también llamada amenorrea.
Es cierto que, a veces, durante los primeros días del embarazo, se producen algunos sangrados, pero, como te vamos a explicar más adelante, se trata de un flujo diferente al sangrado de la regla.
Otros síntomas que pueden darse en el embarazo y que no son tan comunes los días antes a la llegada de la menstruación son el aumento de la temperatura corporal y la sensación de tener el cuerpo hinchado en general (no solo los pechos y el vientre).
Una vez has detectado en tu cuerpo algunos de los síntomas que te hemos descrito anteriormente y que te hacen sospechar que estás embarazada, puedes salir de dudas haciéndote un test de embarazo desde la primera falta de la regla.
Existen dos grandes tipos de test de embarazo: test de orina y análisis de sangre cuantitativo.
Test de orina
Este tipo test de embarazo se vende en las farmacias y lo puedes realizar en casa, ya que no entraña ninguna dificultad. Además, suele tener alrededor de un 99% de fiabilidad.
Lo que hace este test es detectar la presencia de la hormona gonadotropina coriónica (hCG) en una muestra de orina.
Según la forma en que se recoge esa muestra orina y en que se refleja el resultado, podemos distinguir entre varios tipos de test de embarazo:
Test de tiras reactivas: es el más básico, ya que consiste simplemente en una tira reactiva a la hormona hCG, que debes introducir en el recipiente que incluye y que habrás llenado con tu orina. Al cabo de unos minutos, sacas la tira y, si ves dos líneas, el resultado es positivo. El inconveniente es que las líneas no se ven con mucha precisión.
Test de orina por goteo: está compuesto por un cartucho con una ventanita, un recipiente de plástico estéril y un gotero. Has de orinar en el recipiente, extraer de ahí una muestra con el gotero y colocar unas gotas en la apertura del cartucho. Pasados unos 3-5 minutos, sabrás si estás embarazada, porque, de ser así, aparecerán dos líneas en la ventanita.
Test de embarazo por flujo de orina: son los más demandados tanto por su alta fiabilidad como por la comodidad en el uso, ya que no requieren de un recipiente donde depositar la orina. Tienen una forma parecida a un bolígrafo, aunque hay que distinguir entre dos modelos según su sofisticación:
– Cartucho con resultado de líneas: funciona orinando sobre uno de los extremos del cartucho y esperando a que aparezca en la ventanita una línea (negativo) o dos (positivo).
– Cartucho con resultado digital: es el más sofisticado y preciso, ya que incluye una ventana digital que no solo te confirma si hay embarazo, sino que te indica de cuántas semanas estás embarazada.
Aunque, como hemos comentado, estos tests de embarazo caseros tienen una alta fiabilidad, a veces, dan falsos negativos, bien porque tu nivel de hCG es muy bajo y el test no lo detecta, o bien porque tu orina estaba muy diluida a la hora de hacértelo.
Por tanto, si el test de orina te da negativo y sigue sin bajarte la regla, lo recomendable es que lo repitas para saber si estás embarazada. Lo mejor es que lo hagas cuando llevas unos diez días de retraso y a primera hora de la mañana, cuando la orina está más concentrada.
En cuanto a los falsos positivos, se dan en muy pocas ocasiones, normalmente a causa de trastornos hormonales, tras un tratamiento de fertilidad o en caso de un embarazo ectópico (fuera del útero). Por eso, conviene siempre que, después de obtener un positivo con un test de embarazo casero, vayas al médico a confirmarlo.
Análisis de sangre cuantitativo o prueba beta-hCG
Esta es la única prueba de embarazo con el 100% de fiabilidad, porque mide con precisión la cantidad exacta de la hormona hCG. Pero, obviamente, solo se hace en consulta médica.
Cómo saber si estás embarazada sin un test: pruebas de embarazo caseras
Antes de que existieran los test de orina de farmacia, había otras formas de saber si estabas embarazada.
Era una época en que se usaban pruebas de embarazo caseras y, aunque carecían de evidencia científica, resultaban eficaces en muchos casos.
Vamos a ver algunas de ellas.
Saber si estás embarazada con vinagre
Es la prueba de embarazo casera más conocida.
Se hace recogiendo la orina de la mañana en un recipiente de cristal previamente esterilizado con agua hirviendo. Después, se añade una cucharada de vinagre y se deja reposar unos 20 minutos.
Si, transcurrido ese tiempo, se forma una espuma o el contenido del recipiente cambia de color, el resultado es positivo.
Prueba de embarazo casera con cloro
Para saber si estás embarazada usando cloro, también has de recoger la orina de la mañana en un recipiente de cristal esterilizado. Aquí, en vez de añadir vinagre, echas un poco de cloro y, como en el caso anterior, si al cabo de unos veinte minutos, la mezcla se cubre de espuma o cambia de color, será señal de que estás embarazada.
Averiguar si estás embarazada usando aceite
La prueba del aceite se considera uno de los test de embarazo caseros más fiables.
El proceso comienza igual que con la prueba del vinagre y la del cloro. Pero a la orina se le agregan dos gotas de aceite, una separada de la otra.
Si las gotas de aceite se juntan en la orina, estás embarazada.
Prueba de embarazo casera con una aguja
Es la forma menos fiable de saber si estás embarazada y parece más propia de un adivino, pero te la contamos como simple curiosidad.
Esta prueba se hace enhebrando una aguja con un hilo de unos 30 centímetros, en cuyo extremo se ata un nudo.
La mujer con sospecha de embarazo se tumba boca arriba y otra persona sujeta el hilo por el nudo, de forma que la aguja quede en suspensión y quieta, señalando al vientre de la mujer.
Supuestamente, la aguja no tarda en moverse si hay embarazo. Si no, se queda inmóvil.
Además, existe la creencia de que si la aguja se mueve en sentido lineal, lo que viene es un niño, mientras que si lo hace en círculos, es niña.
¿De cuántas semanas estás? Calculadora de embarazo, gestograma y ecografía
Cuando una prueba de embarazo te da positivo, la duda que te surge a continuación es de cuántas semanas estás embarazada, es decir, cuál es la edad gestacional en tu caso.
Como te hemos explicado anteriormente, los tests por flujo de orina con resultado digital ya reflejan ese dato al mismo tiempo que te confirman el embarazo.
Pero existen otras formas de averiguar en qué semana de gestación estás y cuál es lafecha probable de tu parto (FPP), teniendo en cuenta que un embarazo normal dura 40 semanas (280 días).
Una de esas formas es la calculadora de embarazo. Puedes encontrar calculadoras de embarazo online gratuitas, que te sacarán la cuenta automáticamente, tan solo introduciendo los datos.
No obstante, también puedes hacer el cálculo manualmente. ¿Cómo?:
Apunta el día de inicio de tu último periodo menstrual (FUM), también llamado fecha de tu última regla (FUR):
Para averiguar en qué semana de embarazo estás, cuenta las semanas en el calendario hasta la fecha actual (en la que haces el cálculo). Te puedes ayudar de este calendario:
Otra forma de averiguar la edad gestacional es el gestograma o rueda del embarazo. Es una rueda que utilizan los obstetras y que contiene dos discos con el calendario (fijo) y las semanas de gestación (móvil). Al hacer coincidir la fecha del día cero del disco móvil en el día de la FUM (fecha de la última menstruación), se obtiene la edad gestacional en semanas cumplidas.
No obstante, la forma más fiable de averiguar de cuántas semanas estás embarazada y en qué fecha aproximada vas a dar a luz, es mediante una ecografía en tu clínica ginecológica.
Estar embarazada y tener la regla
No queríamos terminar este artículo sin abordar un tema que inquieta a muchas mujeres que están buscando quedarse embarazadas.
Y es que, a veces, ocurre que no solo no tienen síntomas aparentes de embarazo, sino que además, tienen la regla…o eso creen.
No se trata de una regla normal, sino de un sangrado más escaso y con un color rosado o rojo, menos espeso y sin coágulos.
Es lo que se conoce como “falsa regla” y se produce por la implantación del óvulo fecundado. Cuando el embrión llega al útero se mete en el tejido uterino, lo que provoca la rotura de vasos sanguíneos. La sangre, entonces, se expulsa de sangrado.
Por tanto, si estás intentando quedarte embarazada y observas esta regla rara, no descartes hacerte el test de embarazo, porque puede darte positivo.
Ahora ya tienes todas las claves sobre cómo saber si estás embarazada. En caso de que lo confirmes, enhorabuena. ?
Recuerda que tanto en nuestro blog como en nuestras redes sociales podrás encontrar multitud de consejos que seguro te van a ayudar en tu maternidad.
Dar el pecho es mucho más que alimentar: es darle a tu bebé el mejor comienzo posible y, a la vez, cuidarte a ti. La leche materna es el alimento más completo que le puedes ofrecer, como confirman numerosos estudios, y por eso la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y mantenerla, como complemento, hasta los dos años.
Pero sabemos que la teoría es una cosa y las primeras semanas, otra. Por eso esta guía no se queda en los beneficios: te acompaña con lo práctico, cómo saber si tu bebé come suficiente, el agarre, las posiciones, la vuelta al trabajo y las dudas que más quitan el sueño, para que amamantes con confianza y sin agobios.
Lo que gana tu bebé (y tú) con la lactancia
Más que una lista de propiedades, esto es lo que la lactancia aporta de verdad al día a día de tu familia.
Para tu bebé
Un escudo de defensas desde el primer día. El calostro (esa primera leche amarillenta) está cargado de anticuerpos que protegen sus mucosas frente a virus, bacterias e infecciones justo cuando es más vulnerable.
Menos enfermedades. Los bebés amamantados en exclusiva los primeros 6 meses tienen menos infecciones respiratorias, de oído y digestivas, y menor riesgo de alergias y obesidad.
El alimento perfecto que se adapta a él. La leche cambia de composición según crece, dándole la proporción exacta de grasas, proteínas y vitaminas que necesita en cada momento.
Mejor desarrollo (y hasta mejor comer el día de mañana). Succionar favorece el desarrollo de su mandíbula y el habla, y los distintos sabores de tu dieta le preparan para aceptar nuevos alimentos.
Un vínculo que le da seguridad. La cercanía y el contacto refuerzan su confianza y vuestra conexión.
Para ti
Una recuperación más rápida tras el parto. La succión libera oxitocina, que contrae el útero y reduce el riesgo de hemorragia y de anemia.
Mejor ánimo. Esa misma oxitocina, la “hormona del amor”, ayuda a prevenir la depresión posparto, baja el estrés y mejora la tensión arterial.
Salud a largo plazo. Amamantar reduce tu riesgo de diabetes tipo 2, infartos, ictus y de cáncer de mama, ovario y útero.
Comodidad y ahorro. Siempre lista, a la temperatura perfecta y sin preparar nada.
¿Cómo saber si mi bebé toma suficiente leche?
Es la duda número uno, y tiene fácil respuesta: no te fíes de cuánto rato mama ni de si llora, fíjate en lo que entra y lo que sale. A partir de los primeros días, son buena señal:
Pañales: 6 o más pañales bien mojados al día, con orina casi transparente.
Deposiciones: al menos 3-4 al día las primeras semanas, blandas y amarillentas.
Tomas: entre 8 y 12 en 24 horas, a demanda.
Actitud: se queda tranquilo y satisfecho tras mamar, y va ganando peso.
Consulta con tu pediatra o matrona si moja menos de 6 pañales al día (pasada la primera semana), hace pocas deposiciones, mama menos de 8 veces al día, no gana peso o no parece saciarse. Casi siempre se soluciona ajustando el agarre y la frecuencia.
El agarre correcto: la clave para que no duela (y coma bien)
Un buen agarre lo cambia todo: tu bebé extrae la leche que necesita y tú amamantas sin dolor. Para lograrlo, su boquita debe abarcar gran parte de la areola (no solo el pezón), con la nariz y la barbilla pegadas a tu pecho, formando la típica “boquita de pez”. Si notas dolor, casi siempre es señal de que hay que corregir el agarre; puedes leer más en nuestra guía sobre cómo curar las grietas del pezón.
Posiciones para dar el pecho
No existe una postura ideal: la mejor es aquella en la que los dos estáis cómodos y el agarre es bueno. Prueba varias hasta dar con la tuya.
Posición biológica: la más instintiva. Tú recostada boca arriba y el bebé sobre ti; él solito busca el pecho. Ideal para las primeras tomas.
De lado (acostada): los dos tumbados frente a frente. Perfecta para descansar y si practicas colecho.
De cuna: sentada, con la cabeza del bebé sobre tu antebrazo. Un cojín de lactancia ayuda mucho a no cargar la espalda.
De cuna cruzada: sujetas al bebé con el brazo contrario, controlando mejor su cabeza. Muy útil con recién nacidos o si le cuesta agarrarse.
De rugby: el bebé a un costado, con los pies hacia tu espalda. Recomendada tras una cesárea, con gemelos, prematuros o pechos grandes.
De caballito: el bebé sentado a horcajadas sobre tu muslo. Cómoda cuando ya se sostiene y para bebés con reflujo.
Existe también la postura “a cuatro patas”, poco frecuente pero útil si tienes una obstrucción en la parte superior del pecho, porque facilita el drenaje.
El peso del bebé durante la lactancia
Cada bebé lleva su ritmo, pero como orientación, durante las primeras seis semanas la ganancia ronda los 20 gramos al día, y luego se va reduciendo. Ten en cuenta que en los primeros días es normal que pierda entre un 7% y un 10% del peso del nacimiento.
No te obsesiones con los percentiles: son solo una referencia. Quien debe valorar tu caso es siempre tu pediatra.
Lactancia y trabajo: cómo organizarte sin renunciar a dar el pecho
Volver al trabajo no tiene por qué significar el final de la lactancia. El permiso de maternidad de 16 semanas cubre buena parte de los seis meses recomendados, y luego tienes el permiso de lactancia, que puedes disfrutar de tres formas:
Una hora al día (o dos fracciones de media hora) hasta que el bebé cumpla 9 meses.
Reducción de media hora al entrar o salir.
Lactancia acumulada: sumar esas horas en jornadas completas de permiso, si tu convenio lo permite.
Recuerda avisar a tu empresa con 15 días de antelación (o lo que indique tu convenio). Y si el permiso no te sirve, siempre puedes recurrir a la extracción de leche materna para que quien cuide de tu bebé se la dé en tu ausencia. Como referencia de conservación: en la nevera (0-4 ºC) aguanta de 5 a 8 días, y en el congelador de un combi, de 3 a 4 meses.
Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna
¿Cuánto tarda en subir la leche tras el parto?
Entre 30 y 72 horas. En madres primerizas suele tardar un poco más. Mientras tanto, el calostro es suficiente para tu bebé.
¿Cuánto debe durar cada toma?
No hay un tiempo fijo. Deja que sea el bebé quien decida: sabrás que ha terminado porque se suelta del pecho, tranquilo.
Creo que tengo poca leche, ¿qué hago?
La baja producción real (hipogalactia) es menos frecuente de lo que parece. Lo más habitual es una falsa sensación por un agarre o una frecuencia mejorables. Ofrece el pecho a demanda, revisa el agarre y, si sigue la duda, consulta con una matrona o asesora de lactancia.
¿Qué puedo comer y qué debo evitar?
Puedes comer prácticamente de todo. Solo conviene limitar la cafeína, evitar el alcohol y los pescados con mucho mercurio (atún rojo, pez espada, lucio). No está demostrado que ningún alimento de tu dieta cause gases o cólicos al bebé.
¿Y si me duele o me salen grietas?
Amamantar no debería doler. Suele ser un problema de agarre con solución. Te lo contamos en detalle en cómo curar las grietas del pezón.
Hoy te traemos otra historia personal relacionada con Cool-Dreams.
Una de las cosas positivas que nos trajo 2020 fue la puesta en marcha de nuestra academia online, con la que queremos ayudar a padres y educadores a través de talleres en torno a la crianza y la educación de los niños.
Entre los expertos que colaboran con nosotros, contamos con Daniela Broilo, especialista en Pedagogía Pikler, a la que nos gustaría que conocieras mejor.
Ella se define como “una mujer emprendedora, resiliente y luchadora, en constante transformación y crecimiento, con conciencia de impermanencia” y feliz de las oportunidades que le brinda la vida en cada momento.
La maternidad como motor de transformación
La vida de Daniela está estrechamente vinculada a la maternidad, no solo porque es madre de dos niñas– Andrea (15 años) y Luna (3 años)-, sino también porque parte de su carrera profesional la ha enfocado a especializarse, como profesora de yoga, en embarazo, mamás y bebés.
Daniela Broilo (dcha.) con sus hijas, Andrea (izda.) y Luna (centro).
“Para mí el yoga es una forma de estar en la vida y, sin duda, la meditación y conciencia en la respiración fueron claves para salir fortalecida de las experiencias de duelo que me ha tocado transitar”- dice Daniela refiriéndose a la triste pérdida de sus otras dos hijas, Abril y Alma, quienes murieron en el momento de nacer.
Asegura que, desde muy pequeña, ya tenía la idea de que algún día quería ser mamá, pero “lo que nosabía es que el camino hacia la maternidad no sería fácil y estaría lleno de ilusión, amor y entrega, pero también de miedo, sinsabores y lágrimas, muchas lágrimas y no siempre de felicidad…”
Sin embargo, a pesar de las esas lágrimas, Daniela Broilo hace una lectura positiva y afirma que la maternidad la ha transformado: “Mis hijas, las que están y las que se fueron, me han convertido en la mujer que soy hoy, más consciente del momento presente y de disfrutar con cada cosa que la vida nos regale”.
El afortunado encuentro con Emmi Pikler
En ese camino de transformación a través de la maternidad, se cruzaron un día los principios de Emmi Pikler, una pediatra húngara que, en los años 30 del siglo pasado, desarrolló una metodología de enseñanza rompedora con los esquemas clásicos occidentales.
“Desde muy joven, me he interesado por formas más orgánicas y respetuosas de vivir. Integré el yoga como forma de vida, una alimentación saludable y, con los embarazos de Abril y Alma, sentí la necesidad de leer e informarme sobre diferentes pedagogías y así poder elegir cuál era la que iba conmigo”- cuenta Daniela para explicarnos cómo descubrió a Emmi Pikler y se enamoró de su forma de entender la infancia y de relacionarse con los bebés.
“Desde el primer momento, supe que era desde los principios de su pedagogía que quería acompañar a mis hijas”– añade.
Esos principios son el respeto, libertad de movimiento, estabilidad y continuidad de cuidados, y comunicación (relación privilegiada).Parten de la idea de que el infante, desde el mismo momento de su nacimiento, es un ser con capacidad de iniciativa y acción, abierto al mundo y comunicativo.
Para Daniela Broilo, esta visión “nos invita a establecer una relación de autenticidad, respetando los ritmos individuales de cada bebé”: “Imagínate qué diferente es crecer acompañado siempre a favor de lo que puedes hacer, no de lo que no puedes; crecer sintiéndote capaz en cada momento, sin escuchar cosas cosas como Déjame a mí, que tú no puedes; Bájate de ahí, que te vas a caer, Eso no se toca, Tienes que aprender a ….etc, etc, etc. Crecer sin expectativas de que tienes que alcanzar determinadas cosas, sólo por el hecho de que ya tienes 6, 9 ó 12 meses”.
Espacio de Movimiento libre: su proyecto más reciente
Aunque Daniela ha ido aplicando como madre los principios de Emmi Pikler, hace tres años, le llegó la oportunidad de transmitírselos a otros padres en un espacio destinado a practicar este método.
“Cuando Luna tenía un año, me encontré con una compañera de la formación de yoga para mamás y bebés, que tiene un centro de yoga y me ofreció llevar un baby room. Acepté con la condición de que el espacio sería para juego y movimiento libre, siguiendo los principios de Emmi Pikler”- explica.
Espacio de Movimiento Libre, el proyecto más reciente de Daniela Broilo.
Así surgió el Espacio de Movimiento Libre, su proyecto más reciente, que compagina con otra de sus facetas profesionales: el marketing (actualmente, Daniela es directora de Marketing de la Empresa Municipal de Transportes de Valencia), además de dar charlas e impartir talleres como los que están disponibles en nuestra academia online.
Al Espacio de Movimiento Libre van niños y niñas para moverse libremente, según su propia iniciativa, bajo la atenta mirada del adulto que les acompaña. La sala tiene las condiciones de seguridad y materiales necesarios para el desarrollo innato de los bebés.
Organizarse para “llegar a todo”
¿Cómo logra compaginar Daniela sus múltiples responsabilidades profesionales con la dedicación a su familia?
Según ella, la clave está en intentar organizarse “para llegar a todo”, pero siempre dando prioridad a pasar tiempo de calidad con sus hijas.
“Soy madrugadora. Sobre las 6:30/7:00 horas ya suelo estar en pie. Siempre que puedo me gusta dedicar un tiempo a mi práctica de yoga antes de ponerme en marcha. Luego, desayuno y preparo a Luna para ir al colegio”- cuenta Daniela, quien, en general, dedica las mañanas al trabajo y las tardes a estar con la familia.
Cuando tiene tiempo libre, le gusta leer y estar en contacto con la naturaleza.
Acompañar como madre, pero sin intentar dirigir
Respecto a la relación con sus hijas, esta consiste principalmente en estar presente, “sin intentar dirigir o decirles cómo tienen que vivir su vida”, sino simplemente estando disponible, cercana, con una escucha activa, atenta a sus necesidades reales y no a las que nos marca la sociedad, y, sobre todo, respetando el momento de desarrollo en que se encuentran cada una y manteniendo sus expectativas adultas a raya.
Una foto para el recuerdo: Daniela acompañando a Luna en sus primeros pasos.
En este sentido, lo que más le gustaría a Daniela es que Andrea y Luna “crecieran sintiéndose libres para ser y hacer lo que desean, para expresar lo que sienten sin miedos ni tapujos”.
Pero, sobre todo, desea “que tengan presente siempre que la vida es impermanencia, que la muerte forma parte de la vida y que lo único real es el momento presente, para que puedan saborear al máximo cada situación que se les presente”.
El yoga en la vida diaria y en los momentos difíciles
En el tiempo compartido con sus hijas, también está presente el yoga, como práctica saludable y como juego didáctico: “Con Andrea practicamos yoga juntas jugando, igual que hago hoy con Luna. Es precioso compartir un espacio de conciencia y autocuidado con las personas que más quieres en el mundo”.
Y es que, para Daniela Broilo, el hecho de que sus hijas experimenten cómo, a través de la respiración, pueden cambiar sus estados de ánimo, “es un regalo que les acompañará toda la vida”.
“La vida es actitud y sólo depende de ellas. Integrar el yoga en tu vida diaria te enseña que tú no eres tu mente, pero debes cuidar tus pensamientos, porque ellos marcarán cómo te sientes y cómo actuarás en consecuencia”- afirma.
Daniela Broilo practicando yoga cuando estaba embarazada.
Precisamente, ese poder sobre los pensamientos tiene mucho que ver con su idea de felicidad, la cual considera un estado de los muchos que transitamos a lo largo del día: “Mi felicidad está en sentir en cada momento que yo decido cuánto me afecta lo que pasaa mi alrededor y que puedo elegir quedarme en lugar de paz y serenidad”.
Es una filosofía que le ha ayudado en momentos difíciles, como el que ha atravesado recientemente al pasar la COVID-19: “Fue clave en mi recuperación mantener mi vibración alta y no dejarme arrastrar por el miedo. Una mente serena, proyectando un estado de salud”- destaca en relación con esta experiencia”
Según Daniela, cada persona, dentro de su nivel de conciencia, tiene la oportunidad de vivir esta pandemia como un aprendizaje.
Si hay algo que agota (y preocupa) a casi todos los padres y madres en los primeros meses, es el sueño del bebé. Las noches partidas, los despertares constantes y la sensación de no estar haciéndolo bien pesan mucho cuando estás cansad@.
“¿Es normal que se despierte tantas veces?”, “¿debe dormir sol@ o acompañad@?”, “¿lo malacostumbro si lo cojo en brazos?”. La buena noticia es esta: la mayoría de esas noches difíciles no son un problema que haya que arreglar, sino una etapa que hay que entender. Como recuerda Daniela Broilo, experta en la pedagogía pikleriana del Movimiento Libre, el sueño es un proceso evolutivo y de autorregulación.
En esta guía verás qué ocurre en el sueño de tu bebé mes a mes y, sobre todo, qué puedes hacer en cada etapa para que descanse mejor… y para que tú recuperes algo de tranquilidad y confianza.
Lo que ganas cuando entiendes el sueño de tu bebé
Antes de entrar en las etapas, quédate con esto, porque es lo que de verdad cambia tus noches:
Menos angustia: cuando sabes que un despertar a los 4 meses es esperable, dejas de vivirlo como un fracaso y lo afrontas con calma.
Decisiones con seguridad: entender qué necesita en cada momento te ayuda a elegir sin culpa cómo acompañarle.
Un bebé más tranquilo: un sueño respetado y acompañado favorece que crezca seguro y confiado.
Expectativas realistas: dejas de compararte con el bebé que “duerme del tirón” y empiezas a mirar al tuyo.
El sueño del bebé es diferente porque sus necesidades lo son
Desde su nacimiento, el ser humano pasa por distintas etapas hasta que el sueño madura y se estabiliza, aproximadamente a los seis años de edad. “En cada etapa de la vida, nuestro sueño es diferente, porque tenemos características y necesidades diferentes”, recuerda Daniela Broilo, que imparte el “Taller de sueño infantil”.
Sin embargo, por un enfoque muy centrado en las necesidades del adulto, solemos intentar forzar que el bebé duerma sol@ y “del tirón” cuanto antes, en lugar de acompañarle desde el respeto y la “actitud responsiva”. Entender cada etapa es el primer paso para acompañar sin agobios.
El sueño del bebé, etapa por etapa
Recuerda que son orientaciones: cada bebé lleva su propio ritmo y las variaciones son totalmente normales.
El sueño prenatal
En el vientre materno, el bebé tiene al principio un sueño activo y ligero. A partir del sexto mes de gestación, alrededor del 25% del sueño es tranquilo —más profundo— y entre el 60% y el 70% es sueño REM (por el movimiento rápido de ojos). En esa fase se produce la mayor actividad cerebral: es cuando se ajustan las conexiones neuronales.
Después de nacer y hasta los seis años se distinguen dos grandes etapas:
Etapa de construcción: de 0 a 7 meses.
Etapa de maduración: de 8 meses a 6 años.
El sueño del bebé de 0 a 3 meses
Durante los primeros 2 meses, los bebés duermen de 14 a 20 horas al día, pero en ciclos de 50 a 60 minutos. Por eso tienen muchos despertares: es normal y esperable. Hacia los dos meses empiezan a experimentar fases más profundas y los despertares se reducen un poco.
Sobre los 3 meses aparecen las fases I y II —de sueño ligero—, así que es habitual que vuelva a despertarse más veces. No te asustes si notas este cambio justo cuando parecía que dormía mejor: es maduración, no un retroceso.
El sueño del bebé de 4 a 7 meses (y la famosa “regresión de los 4 meses”)
En esta etapa el bebé duerme de 10 a 15 horas al día y su sueño empieza a ser circadiano: distingue el día de la noche y suele hacer dos siestas. Se suman las fases III y IV, por lo que su sueño se parece cada vez más al del adulto… y aparecen más despertares.
Aquí es donde muchas familias viven la llamada regresión (o crisis) del sueño de los 4 meses. No es una enfermedad ni un paso atrás: es que su cerebro reorganiza el sueño en varias fases de forma permanente. Puede notarse como más despertares, más irritabilidad y siestas más cortas, y suele durar de unas semanas a un par de meses. La clave: mantener lo que ya os funciona y no introducir cambios bruscos justo en pleno cambio.
El sueño del bebé de 8 meses a 2 años
Entra en la etapa de maduración: va estabilizando patrones, duerme algo menos horas al día y, poco a poco, se reducen los despertares nocturnos. El número de siestas suele bajar a una.
El sueño del bebé a partir de los 3 años
Hacia los 3 años el sueño se estabiliza y se concentra en la noche: pocos despertares y, por lo general, ya sin siesta diurna. Alrededor de los 6 años tendrá consolidados patrones de sueño similares a los de un adulto.
4 claves para acompañar su sueño de forma natural
Más allá de las etapas, lo que de verdad ayuda a tu bebé a descansar (y a sentirse seguro) se apoya en cuatro pilares:
La lactancia y el sueño: mamar tranquiliza y ayuda a conciliar; las tomas nocturnas en los primeros meses son normales.
La actitud responsiva: atender su llanto y sus necesidades no lo malcría; construye confianza y, a la larga, un sueño más tranquilo.
Las rutinas flexibles: una secuencia previsible antes de dormir (baño, luz tenue, brazos, canción) le anticipa que llega el descanso.
Dónde duerme también influye: colchón y espacio seguro
Un buen descanso empieza por una superficie adecuada. El bebé debe dormir siempre boca arriba, sobre un colchón firme y una superficie despejada (sin cojines, peluches ni mantas sueltas). Si buscas una base adecuada para acompañar cada etapa, aquí puedes ver opciones para elegir un colchón para bebé.
Resolvemos tus dudas más frecuentes sobre el sueño del bebé
¿Es normal que se despierte muchas veces por la noche?
Sí. En los primeros meses los ciclos de sueño son cortos y los despertares son parte de su desarrollo (y una forma de protección). Se van espaciando con la maduración, sobre todo a partir de los 8 meses.
¿Lo malacostumbro si lo cojo en brazos o duerme conmigo?
No. Responder a su necesidad de contacto le aporta seguridad. El contacto y el consuelo no crean “malos hábitos”: cubren una necesidad real que, con el tiempo, disminuye por sí sola.
¿Por qué duerme peor justo a los 4 meses si antes iba mejor?
Es la reorganización del sueño de los 4 meses: su cerebro madura y estrena nuevas fases de sueño. Es temporal. Mantén tus rutinas y evita introducir cambios grandes en ese momento.
¿Cuándo debería consultar con el pediatra?
Si notas ronquidos o pausas al respirar, un llanto muy diferente al habitual, escaso aumento de peso, o si el agotamiento os está afectando mucho como familia. Ante la duda, tu pediatra es la mejor referencia.
Entender el sueño de tu bebé no hará que duerma “del tirón” de un día para otro, pero sí te dará algo muy valioso: calma para acompañarle y confianza en que vais por buen camino.
Dejar el pañal es uno de los grandes hitos de la infancia… y una de las etapas que más presión genera en las familias: “¿no va tarde?”, “¿y si llega el cole y aún lo lleva?”. Respira: controlar los esfínteres es un proceso de maduración, no una carrera.
En esta guía te contamos cuándo está preparado tu peque, cómo acompañarle paso a paso y qué hacer ante los escapes, para que viváis el cambio con calma, sin peleas y con un peque orgulloso de sí mismo.
Lo que ganáis haciéndolo a su ritmo
Menos frustración (para los dos): si está preparado, el proceso es más rápido y con menos escapes.
Un peque más seguro y autónomo, que vive el cambio como un logro propio.
Sin problemas añadidos: forzar puede provocar que aguante el pis o la caca y aparezca estreñimiento.
¿Cuándo dejar el pañal?
No hay una edad fija. La mayoría de niños están preparados entre los 18 meses y los 3 años, y cada uno tiene su propio ritmo, que depende de la maduración de su sistema nervioso. Compararle con primos o compañeros de la guarde solo añade presión.
Señales de que está preparado
Se mantiene seco durante un par de horas o se despierta seco de la siesta.
Avisa (con palabras o gestos) de que ha hecho pis o caca, o de que va a hacerlo.
Muestra interés por el baño o por imitar a los adultos.
Le molesta el pañal sucio.
Sabe bajarse y subirse el pantalón y sigue instrucciones sencillas.
Despañalizar con respeto: el enfoque Montessori
Tanto la pedagogía Montessori como el Movimiento Libre de Emmi Pikler proponen lo mismo: acompañar sin forzar. Eso significa no marcar fechas, no obligarle a sentarse hasta que haga, no reñirle por los escapes ni avergonzarle (“¡qué cochino!”). El objetivo es que lo viva como algo natural.
Cómo dejar el pañal, paso a paso
Ponle nombre a lo que pasa: “pipí”, “caca”, “orinal”, “váter”… aunque todavía no hable.
Muéstrale el proceso: deja que te acompañe al baño y que vea dónde va la caca del pañal. Tirar de la cadena y “decir adiós” suele encantarles.
Preséntale su orinal antes de usarlo: que se siente vestido, que lo explore como algo suyo.
Ofrécele sentarse en momentos clave, sin obligar: al despertar, después de comer y antes del baño o de dormir.
Ropa fácil: pantalones de cintura elástica, sin botones ni cordones. Las braguitas o calzoncillos de aprendizaje ayudan a ganar autonomía.
Aprovecha el buen tiempo: en verano, con menos ropa, es más fácil.
Cuentos que ayudan: leer historias sobre dejar el pañal le ayuda a entender el proceso. Aquí tienes un par de ejemplos:
Orinal o reductor: ¿qué es mejor?
Al principio, el orinal suele ser más fácil: está a su altura, apoya bien los pies (clave para hacer caca sin esfuerzo), puede usarlo solo y lo siente como algo propio. Si prefiere el váter, usa un reductor con un taburete bajo los pies.
Los escapes son parte del aprendizaje
Tendrá escapes, y es normal. Cámbiale con naturalidad, sin reñir ni dramatizar. Si hay muchos escapes o lo vive con angustia, quizá aún no era el momento: no pasa nada por volver al pañal unas semanas y reintentarlo.
También es habitual que haya retrocesos ante cambios como la llegada de un hermanito o el inicio del cole.
¿Y las pegatinas o premios?
Hay familias a las que les funciona un panel con pegatinas, en el que el peque marca cada vez que usa el orinal. Puede ser un apoyo visual divertido, sobre todo con la caca, que suele costar más.
Si lo usas, que sea una forma de celebrar sus avances, nunca de castigar o comparar, y ve retirándolo cuando ya lo haga con naturalidad. Desde el enfoque Montessori se prefiere no premiar para que lo viva como un hábito normal: elige lo que mejor encaje con tu peque.
¿Y por la noche?
El control nocturno llega más tarde que el diurno. Es normal que siga necesitando pañal por la noche meses después de dejarlo de día, e incluso que moje la cama de vez en cuando hasta los 5-6 años. Espera a que amanezca seco varios días seguidos antes de retirarlo.
Preguntas frecuentes
¿Y si llega el cole y todavía lleva pañal?
Muchos colegios piden que los niños de 3 años vayan sin pañal. Si se acerca la fecha, empieza con tiempo y sin presión, y habla con el centro si lo necesita un poco más.
¿Qué hago si se aguanta la caca?
Es frecuente. No le presiones, asegúrate de que bebe agua y come fruta y verdura, y consulta con tu pediatra si hay estreñimiento.
¿Cuánto tarda en dejarlo?
Si está preparado, suele llevar unas semanas. Si se alarga mucho, probablemente conviene esperar.
Dejar el pañal no es una prueba, es un paso más en su camino hacia la autonomía. Con paciencia, calma y confianza, llegará… y lo celebraréis juntos.
Cada vez son más las madres y los padres que prefieren practicar el porteo de sus bebés a llevarlos todo el tiempo en brazos o en un carro.
Y no es de extrañar, puesto que este sistema de transporte tiene muchos beneficios y ventajas. Vamos a verlos, además de explicar otros aspectos del porteo de bebés que te pueden interesar.
¿En qué consiste el porteo de bebés?
El porteo de bebés es un método de transporte que permite un contacto directo entre tu bebé y tú, ya que lo llevas pegado a tu cuerpo mediante uno de los diferentes tipos de sujección que existen y que veremos más adelante.
Al contrario de lo le pueda parecer, no se trata de un invento de las sociedades modernas, sino que ya se practicaba en la Antigüedad y en el Medievo, como constatan algunas obras de arte de estas épocas.
De hecho, en algunos países de África y Sudamérica, es muy normal ver aún hoy a mujeres de comunidades indígenas portear a sus bebés mientras se trasladan de un lado a otro o realizan tareas cotidianas, e incluso mientras trabajan.
Beneficios y ventajas de portear al bebé
Si el porteo está cobrando auge en sociedades como la nuestra es por sus múltiples beneficios, lo cual no significa que el carro y la silla de paseo no cumplan también una función importante en la crianza del bebé.
Entre los beneficios y ventajas de portear a los bebés, los pediatras, los puericultores y los fisioterapeutas destacan los siguientes:
Favorece el desarrollo psicomotor del bebé, gracias a que el balanceo constante mejora su equilibrio y su control postural.
Los bebés lloran menos, porque con el contacto directo con el cuerpo de sus padres les da seguridad y confianza, y eso les tranquiliza.
La mochila portabebés es ergonómica y cómoda para el bebé. Normalmente, se puede usar desde su nacimiento- siempre que el embarazo haya sido normal- hasta que el/la niño/a alcanza los 20 kgs, pero esto puede variar según el modelo.
El espacio que queda en el interior de la mochila permite al recién nacido adoptar la posición embrionaria, es decir, en forma de “M”, con los brazos cerca de su cuerpo y las piernas en posición de rana. Además, la cabeza y el cuello quedan perfectamente sujetos, incluso antes de que el porteador se coloque la mochila.
Normalmente, el porteo con mochila es evolutivo, ya que muchos modelos de este tipo de portabebés se adaptan al crecimiento del pequeño sin que este pierda la posición saludable de la cadera. Esto es muy importante para reducir el riesgo de displasia de cadera.
Ejemplo de mochila portabebés evolutiva
Eso sí, no todas las mochilas portabebés son iguales. Algunas, aunque se vendan como ergonómicas, realmente son “colgonas” y no permiten la colocación adecuada del bebé, sobre todo del recién nacido.
La mochila portabebés es fácil de poner y quitar
No obstante, se podría decir que la principal ventaja de la mochila portabebés radica en la facilidad con que se coloca, porque, una vez se acomoda el bebé en la mochila, solo tienes que colgarte los tirantes como si se tratara de una mochila normal, y ajustar las correas que trae a modo de cinturón de seguridad, para que el bebé no se desplace.
Incluso si quieres colocarte el portabebés en la espalda y portear al bebé mirando hacia delante, es más fácil con la mochila que con otra clase de portabebés.
Qué es la displasia de cadera Es una afección de la articulación de la cadera, que se produce cuando la parte superior del fémur no encaja bien en la cavidad o acetábulo. Por eso, también se le conoce como displasia acetabular. Cuando un bebé sufre displasia de cadera, es susceptible a la dislocación, la cual puede ser dolorosa. Uno de los factores de riesgo que dan lugar a la displasia de cadera es el uso de sistemas de porteo que no mantengan las piernas separadas y no permitan la movilidad libre de las caderas. Precisamente, los modelos actuales de mochilas portabebés están diseñados para que el bebé conserve una posición adecuada a pesar del crecimiento, lo que reduce el riesgo de displasia acetabular.
2. Con fular portabebés
Este tipo de porteo viene haciéndose muy popular desde hace años, sobre todo entre las personas que tienen una visión muy naturista de la vida en general y de la crianza de los hijos en particular.
Básicamente, el porteo con fular es la forma más antigua de porteo que existe. Con este sistema, el cuerpo del bebé queda muy bien acoplado al del adulto porteador y el contacto de ambos es muy estrecho.
Sin embargo, a diferencia de la mochila portabebés, colocarse el fular, si no difícil, sí resulta laborioso y requiere de un cierto aprendizaje y algo de práctica.
3. Con bandolera portabebés
El porteo con bandolera es quizás menos conocido. Se realiza también con una tela, pero esta no envuelve el tronco del porteador en cruz, sino solo en una línea diagonal, de forma que queda un hombro libre. Los extremos de la tela se suelen unir con unas anillas.
La bandolera portabebés representa una buena opción para la lactancia, puesto que el bebé se puede colocar tumbado en el momento de darle el pecho.
¿Cuándo empieza y hasta que edad se puede practicar?
El porteo del bebé se puede empezar a practicar desde el nacimiento y prolongarlo hasta los tres años aproximadamente, aunque esto dependerá del peso del/la niño/a.
Lo que sí es importante es que el portabebés que elijas sea el adecuado para la edad de tu pequeño/a y que se adapte a su desarrollo.
Porteo del bebé recién nacido
En esta etapa, el porteo es más intenso y se practica durante largos ratos, ya que debes llevar al bebé contigo todo el tiempo (para darle el pecho, para dormirle, para hacer la compra, etc).
A la hora de elegir un portabebés, has de tener en cuenta que el bebé recién nacido no tiene aún control sobre su cabeza. Además, las vértebras de su espaldita todavía son frágiles.
Por tanto, debes evitar portabebés colgones, que dejan el cuerpo del/la pequeño/a erguido, y seleccionar aquellos que permitan una posición lo más parecida posible a la que tenía en el útero materno, con especial atención a la postura de las caderas.
Por otro lado, el respaldo no ha de ser rígido, para que se amolde a la curvatura de la espalda del bebé (en forma de C), y el cuello ha de quedar bien apoyado.
Para lograr la postura correcta del bebé recién nacido, lo mejor son los portabebés evolutivos, que se adaptan al desarrollo del/la pequeña, como es el caso de la mochila portabebés Cococho, entre otros modelos.
Porteo del bebé a partir de los 6 meses
Cuando el bebé llega a los 6 ó 7 meses, se sostiene por sí mismo y empieza a sentarse, por lo que podrás utilizar más tipos de portabebés.
Aunque la posición de la cadera seguirá siendo con las piernas abiertas, ya no es tan importante que la cabeza quede completamente apoyada. El propio bebé la moverá para saciar su curiosidad y ver lo que pasa a su alrededor.
Los ratos de porteo en esta etapa se acortan, sobre todo cuando el bebé comienza a gatear.
Porteo del bebé a partir de 1 año
Lo esencial de esta etapa es que el portabebés sea muy fácil y rápido de poner y quitar, así como de ajustar, ya que el bebé de 1 año comienza a ponerse de pie y luego a caminar.
Por tanto, ahora el bebé ya va a pedir más suelo y los ratos de porteo serán más efímeros, a no ser que el bebé se duerma.
Realmente, la práctica del porteo no es una ciencia exacta y cada experiencia es diferente. Pero, como ya te hemos comentado, sí has de tener muy presente la importancia de la postura del bebé en cada etapa de su crecimiento y que las caderas vayan siempre bien colocadas, con las piernas en posición de rana.
Por lo demás, es cuestión de ir probando. ¿Te apuntas al porteo de tu bebé?
Detrás de los productos que puedes comprar en una tienda como Cool-Dreams, no siempre hay grandes empresas con una amplia plantilla y procesos de fabricación mecanizados.
A veces, esos juguetes, muebles, utensilios u objetos decorativos que ves en las fichas de producto parten de un pequeño proyecto familiar, tras el cual suele haber una historia de transformación personal y profesional que merece la pena conocer.
Es el caso de Joan y Montse, una pareja de valientes que hace año y medio convirtieron una pésima noticia en una oportunidad de cambio. El resultado fue un precioso proyecto artesanal basado en el trabajo de la madera y enfocado al mundo infantil.
Una de sus entrañables creaciones son los círculos con nombre personalizado que incluimos este año en nuestro catálogo.
El esfuerzo, el amor y la ilusión que hay detrás de cada pieza las hacen especiales. Sigue leyendo y verás por qué…
De un mal diagnóstico a una nueva ilusión
Hace seis años, la vida de Joan y Montse era muy distinta. Ambos tenían jornadas de trabajo intensísimas. Él como conductor de camión y ella como fotógrafa del mundo infantil. Apenas coincidían en casa y el ritmo de trabajo diario era estresante.
En un momento dado, un acontecimiento grave les obligó a echar el freno: a Joan le diagnosticaron cáncer y le dieron tan solo tres meses de vida.
Afortunadamente, ese fatal pronóstico no se cumplió. “Hubo una lucha fuerte, pero pudo superarlo”- explica Montse.
Sin embargo, la dura experiencia y el nacimiento de su hija les hicieron mirar hacia el futuro de otra manera. Su intención era emprender un proyecto en común, que les permitiera estar más tranquilos y “dedicar más tiempo a la familia trabajando en casa”.
El proyecto que unió la madera y el mundo infantil
La idea de crear y vender artículos de madera para niños vino de la coincidencia de dos factores: por un lado, Joan es hijo de carpintero y siempre había tenido afición a la madera; por otro, Montse llevaba muchos años relacionada con el mundo infantil gracias a su trabajo.
Además, para ellos, la madera es mejor que cualquier otro material, por “su tacto, su olor, las betas…No es lo mismo que el acero o el plástico. Tocas algo orgánico, algo natural”.
De hecho, alguna vez les han llegado a proponer trabajar tanto los topes como los nombres con otro tipo de material y lo han rechazado.
Respecto a los comienzos, comentan que empezaron “poco a poco, como un medio hobby”, y que sus familiares se mostraron un poco incrédulos al principio, pero acabaron apoyándoles al 100%, al ver que todo iba muy bien y que había buena acogida.
Un equipo de dos muy bien organizado
Aunque Joan y Montse forman un equipo de dos que se encargan de todo el negocio, tienen sus funciones bien definidas: Montse se encarga del diseño, los presupuestos, el marketing y la atención al cliente; Joan, de preparar el diseño gráfico que ella le pasa, cortarlo, lijarlo y pintarlo.
“Muchas veces pintamos los dos, a las 5 de la mañana, que es cuando estamos tranquilitos. Así lo tenemos todo pintado a las ocho y podemos seguir trabajando. Es un momento juntos que nos gusta mucho a los dos”- apunta Montse.
En cuanto al proceso de trabajo desde que un cliente hace un pedido, también suelen seguir una pauta. Esta empieza con la elección por parte del cliente de uno de los diseños que se le muestran como ejemplo. Después, se concretan los matices (tamaño, tipo de madera, colores, nombre…). A continuación, se calcula el precio y, tras confirmar el pedido, empieza el trabajo artesano.
Balance positivo después de año y medio
Es cierto que este proyecto, que nació bajo la motivación de tener más tiempo libre para la vida personal, hasta ahora, les está llevando muchas horas de trabajo a Joan y Montse. Según ellos, esto ha sido lo más duro, pero pronto cambiará, ya que Montse tiene pensado dejar la fotografía en enero para dedicarse de lleno a esta pequeña empresa familiar y a su hija.
No obstante, ella misma reconoce que las largas jornadas de trabajo se ven compensadas con creces cuando ven el producto acabado: “Lo más satisfactorio empieza cuando tengo el diseño y nos entran ganas de empezar a hacerlo. Cuando lo estamos haciendo, que Juan lo está lijando y lo está cortando, nos encanta. Y cuando ya lo hemos pintado y lo vemos acabado en el círculo…no sé cómo explicarlo. Pero ya el clímax viene cuando te manda un mensaje el cliente y te dice que en persona es muchísimo más bonito que en la foto que le hemos enviado. Eso para nosotros es la mayor satisfacción”.
Por otro lado, han ido atesorando anécdotas que siempre van a recordar, como los vídeos que les han mandado algunos clientes de alguien llorando de emoción al recibir uno de sus regalos personalizados, o el caso de “una mami que hizo un círculo para un bebé que había perdido y se emocionó muchísimo”.
También fue especial el día que parte del equipo del hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona “recibió llorando, súper agradecidos y contentos”, un rótulo personalizado que Joan y Montse quisieron hacerles como detalle, tras haberles encargado ellos un puzzle para que jugaran los niños ingresados.
Así pues el balance es positivo. Después de año y medio desde que empezaran este proyecto creativo “con ilusión pero sin grandes expectativas”, esta pareja de emprendedores aseguran estar muy contentos con lo que han conseguido y ven el futuro muy bonito.
“Si ya da trabajo criar un bebé solo, ¡imagínate cómo será criar gemelos!”. Habrás oído este comentario más de una vez, en medio de alguna conversación sobre el esfuerzo que conlleva ser padres.
Pero, aunque la llegada de dos bebés puede asustar un poco al principio, te vamos a demostrar que la clave de cómo criar gemelos está en la organización y en tener preparado de antemano todo lo necesario para el cuidado simultáneo de ambos.
Eso sí, un poco de ayuda de la familia no viene nada mal tampoco. ?
¿Cuáles son las cosas necesarias para tus mellizos o gemelos?
Obviamente, preparar la casa para la llegada de mellizos o gemelos implica disponer de todo lo que un bebé necesita, pero por partida doble:
No obstante, hay cosas de las que no vas a necesitar el doble de unidades. Por ejemplo, un calma bebés se puede usar para inducir al sueño a los dos mellizos o gemelos al mismo tiempo.
E igual pasa con el extractor de leche materna. Si lo necesitas para tus gemelos, con uno sacarás la leche de los dos.
Asimismo, a la hora del baño, no hace falta que tengas dos bañeritas para bebé. De hecho, hasta que los bebés gemelos se puedan mantener sentados, es más seguro bañarlos por separado. Así que te bastará con una bañerita, porque, incluso cuando bañáis a los bebés entre dos, acabaréis antes si uno va secando e hidratando al primero mientras el otro baña al segundo.
Por otro lado, están las cosas necesarias para mellizos o gemelos, que no hay que comprar por partida doble porque están adaptadas para ambos bebés. Nos estamos refiriendo a las cunas para gemelos y a los carros de bebé gemelares.
Cunas para gemelos: la solución para dormir juntitos
La forma en que van a dormir los bebés es uno de los aspectos más cuestionados cuando nos planteamos cómo criar gemelos o mellizos.
¿Es mejor que duerman juntos o separados?
Muchos pediatras coinciden en que, como los gemelos o mellizos han compartido durante nueve meses el vientre materno, conviene que duerman juntos al principio, para que sigan sintiendo esa cercanía y no sean separados de pronto.
Te preguntarás entonces qué clase de cuna puedes comprar para que los gemelos duerman juntos un tiempo y luego tengan cada uno su espacio por separado.
La solución está en las cunas para gemelos. Estas se componen de dos estructuras independientes – dos somieres, dos colchones para bebés y las respectivas barandas-, que puedes unir prescindiendo de una de las barandas, de forma que los gemelos duerman en el mismo espacio. Para ello, solo tienes que adquirir un kit gemelar en el momento de comprar la cuna para gemelos.
Y, por último, queremos destacar una ventaja muy importante de las cunas gemelares: cuando tus gemelos o mellizos empiecen a necesitar una cama en vez de una cuna, tan solo con dos kits barandilla, podrás convertir la cuna para gemelos en dos camitas.
Por tanto, la cuna para gemelos es algo que vas a sacar partido no solo a corto, sino a medio/largo plazo.
Carros de bebé gemelares: optimiza el espacio fuera y dentro de la casa
En un artículo sobre cómo criar gemelos, no podemos olvidarnos de lo que estos van a necesitar para la hora del paseo, que siempre suele ser compartido.Comprar dos carros de paseo te va a servir de poco en el momento en que una persona sola tenga que pasear a los dos bebés. Además, dos carros ocupan mucho espacio, así que lo más aconsejable es usar un carro gemelar.
Actualmente, hay muchos modelos de carros gemelares diseñados a conciencia para optimizar el espacio y mejorar la ergonomía y la usabilidad. Es decir, se trata de que el carro que elijas ocupe lo menos posible, sea ligero y manejable, pero también resulte cómodo para tus gemelos o mellizos.
Un ejemplo de lo que estamos diciendo es el carro gemelar Kuki Twin de Baby Monsters. Mira el siguiente vídeo, porque te sorprenderá el ancho ideal que tiene este carro para gemelos, lo ligero que es y lo compacto que se queda al plegarse:
Como complemento al carro gemelar, solo tendrás que añadir un bolso para sillas de paseo con suficiente capacidad como para llevar las cosas que puedan necesitar ambos bebés (dos biberones para el agua, toallitas, etc).
Lactancia materna de gemelos: ¿ambos a la vez o por turnos?
Una vez los gemelos o mellizos ya están en el mundo, la aventura empieza con la lactancia materna.
Las dos primeras semanas tras la llegada de los bebés suelen ser las más duras, sobre todo cuando se trata de padres primerizos.
Por tanto, no conviene que la madre convierta la idea de amamantar a los gemelos o mellizos en un motivo de estrés añadido. ¿Qué es lo mejor que puede hacer entonces para no agobiarse?
Los expertos en pediatría aconsejan probar los primeros días a darles el pecho por separado para observar cómo se agarra cada uno y practicar la postura. Después, es mejor empezar a amamantarlos juntos y sincronizar la demanda. Es decir, cuando uno de los dos pida comer, ofrecerle también el pecho al otro.
Al final, los gemelos o mellizos se acostumbrarán a esta dinámica y tú ahorrarás tiempo y esfuerzo.
No te preocupes por si tendrás suficiente leche, porque la producción de esta se relaciona con la succión. Así pues, las madres de gemelos o mellizos producen el doble de leche que la de un bebé único.
Por otro lado, puedes ayudarte de cojines para encontrar la mejor postura dando el pecho a ambos bebés a la vez, como muestra esta madre:
¿Y si has de dar el biberón a los mellizos o gemelos?
Como ya decíamos en nuestro artículo sobre la alimentación del bebé, la leche materna es el mejor alimento que le puedes dar, al menos, durante los primeros seis meses.
Pero puede suceder que te sea imposible dar el pecho durante tanto tiempo, y más con mellizos o gemelos.
También se puede dar el caso de que no puedas amamantar a los bebés por algún problema de salud o porque te han salido grietas en los pezones y se te hace insoportable aguantar el dolor cuando los pequeños succionan.
En cualquier caso, si tienes que recurrir a la lactancia artificial, mira estos consejos sobre cómo dar el biberón a mellizos o gemelos:
Si optas por lalactancia mixta, lo más fácil es que les des el pecho a los dos al mismo tiempo y el biberón también a los dos juntos en la siguiente toma. Otra posibilidad es que en una misma toma, le des el pecho a uno y el biberón al otro.
Si solo les vas a dar el biberón a los mellizos o gemelos, ten en cuenta que van a ser muchos biberones diarios – una media de 16-, por lo que no es nada aconsejable que los prepares en el momento de la toma. Es su lugar, te recomendamos que tengas siemprevarios biberones preparados con antelación y guardados en la nevera.
Cómo organizar las comidas de los gemelos cuando empiezan con los potitos
A partir de los seis meses de edad, ya empezamos a introducir otros alimentos en la dieta de los bebés, como frutas, verduras, cereales y legumbres.
Esta ampliación de la dieta, cuando estás criando a gemelos o mellizos, implica cocinar más cantidad y tener a mano suficientes tarritos de vidrio con cierre hermético y con el tamaño adecuado como para organizar el menú semanal de ambos bebés.
Hacerlo todo de una vez y conservar las raciones en la nevera es mucho más eficiente que cocinar cada día y representa una alimentación más saludable que los potitos procesados. Mejor reserva estos para casos de emergencia.
Tanto si vas a hacer papillas como si vas a cocinar comida troceada para practicar el Baby Led Weaning (BWL), el proceso de preparación con los tarritos de vidrio es el mismo que te explicábamos en el mencionado artículo sobre la alimentación del bebé.
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Quizás no tengas ni estés esperando gemelos o mellizos, pero es muy probable que conozcas a alguien en esa situación, ya que la tasa de partos múltiples de España es la mayor en Europa, con una media del 4%.
Así que no viene nada mal tener disponible este tipo de informaciones sobre cómo criar gemelos…por lo que pueda pasar.?