Autor: Nieves

  • 10 ideas de actividades con bebés en casa

    10 ideas de actividades con bebés en casa

    Aunque la marcha diaria con nuestros hijos  no suele dar lugar a mucho aburrimiento, en cuanto se juntan más de dos días festivos – como en Navidades, en Semana Santa o en verano-, enseguida hay que pensar qué hacer para que los niños estén distraídos y, por tanto, tranquilos. 

    Vamos a darte unas cuantas ideas de actividades y juegos para realizar en casa con tu bebé, que además de entretenerle, ayudarán a estimular su desarrollo físico y mental.

    1. Explorar la casa (bajo vigilancia)

    Bebé explora la casa

    Puede sonar muy simple, pero para un bebé, su propio dormitorio y el resto de la casa es todo un mundo por explorar.

    Incluso si aún no anda, puedes ir animándole a recorrer las diferentes zonas del hogar gateando o con la ayuda de un andador para bebés mientras le vigilas para que no coja nada que le pueda hacer daño. Es una buena forma de divertirse y de desarrollar su motricidad, además de descubrir un montón de cosas por sí mismo.

    Para niños que ya andan seguros, esta misma actividad la pueden realizar con un correpasillos para bebés. Algunos modelos están diseñados para que también puedas usarlos fuera de casa.

    ¡Cuidado con las carrerillas!

    2. Un poco de gimnasia con tu bebé

    Gimnasia para bebés

    Los bebés también necesitan hacer ejercicio, tanto para desarrollar sus habilidades motrices y sensitivas como para fortalecer su musculatura.

    Existen en el mercado gimnasios y mantas de actividades para bebés que vienen equipadas con diversos accesorios colgantes (muñecos, sonajeros, etc), que les incitan a mover sus brazos y piernas, haciendo que establezcan una relación entre acción y reacción.

    Si no dispones de uno de estos gimnasios para bebés, no hay problema. Hay muchas formas ayudar a tu peque a hacer ejercicio, como, por ejemplo, dejarle a la vista objetos que le llamen la atención para animarle a que los alcance. También puedes practicar gimnasia para bebés, tumbándole boca arriba, cogiéndole las piernas, acercándoselas al vientre y volviéndoselas a estirar. Esto, además, previene los cólicos.

    Y, si quieres aprovechar para ponerte tú en forma, coge a tu bebé en brazos y realiza ejercicios como los del siguiente vídeo:

    3. Música para bebés y baile con los papis

    Música para bebés y baile

    ¿Qué actividad para bebés en casa puede haber más divertida que bailar todos juntos las canciones que a ellos les gustan?

    Está demostrado que los bebés perciben la música desde antes de nacer y también les encanta cuando son más mayores. 

    Son muy populares los  juguetes musicales para bebés con los que empiezan a aprender sus primeras melodías y bailar siguiendo el ritmo. Si no, en plataformas como YouTube o Spotify puedes encontrar muchas playlists con canciones para niños especialmente seleccionadas que se convertirán en la mejor banda sonora para vuestros juegos y momentos de diversión.

    Sobre todo, dan mucho juego las canciones con letras sobre animales, ya que invitan a imitar sus movimientos y sus sonidos.

    Como recomendación, ¡el Pollito Pío no falla!

    4. Hacer un puzzle simple

    Puzzle como actividad para bebés

    Además de ser muy entretenidos, los puzzles y los rompecabezas desarrollan la vista, el tacto, la coordinación y la capacidad de concentración

    Existen puzzles para todas las edades, desde puzzles de grandes piezas o de cubos para los recién nacidos, hasta puzzles educativos con los que los más mayores aprenden la hora o los nombres de las cosas. Enseñándole cómo resolverlos, se pasarán las horas y ni te darás cuenta.

    5. Dibujo y pintura libre

    Pintar como actividad con bebés

    Esta actividad con bebés es un clásico y les encanta cuando ya tienen edad para, como mínimo, estampar en un papel su mano pintada con colorante alimentario.

    Y es que dibujar o pintar es una apuesta segura para un rato de entretenimiento con los más pequeños de la casa. 

    A partir de los 18 meses, los niños ya pueden empezar a garabatear, así que dale unos crayones o unas ceras,  ponle delante unos folios en blanco -o un trozo de mantel de papel- y deja que se despierten sus dotes artísticas.

    También puedes enseñarle los típicos juegos de dibujo, como contornear su propia mano dedo por dedo o hacer una cara juntando un 6 y un 4.

    6. ¿De qué nos disfrazamos?

    Disfrazarse como actividad con bebés

    No hace falta que sea Carnaval ni comprar disfraces para jugar a vestirse de cualquier personaje o cosa.

    A los niños les encanta imitar y estimula mucho su imaginación el reto de hacerse, por ejemplo, una capa con una toalla o un sombrero con una maceta de plástico. ¡Y no digamos ya si les das algo de maquillaje para que se pinten la cara!

    Y más divertida será aún esta actividad con bebés y niños si los padres os disfrazáis también. Después solo hay que inventar algún juego para los personajes que habéis creado y sorprender al peque con tu mejor interpretación.

    7. Juegos en la bañera

    bañar al bebé es divertido

    ¡Convierte la hora del baño del bebé en el mejor momento del día! 

    Prueba a hacer espuma con un gel de baño para bebé que no irrite los ojos y deja que tu peque se divierta con su tacto suave y sus diminutas burbujas. 

    También puedes darle juguetes para la bañera, como los clásicos patitos de goma a cascadas, barquitos, cascadas o peces. 

    Esta actividad será mucho más segura si empleas una bañera para bebés con hamaca antideslizante incorporada.

    8. Cuentacuentos

    Contar cuentos al bebé

    Los cuentos se pueden contar de muchas maneras, pero si los acompañas con un poco de representación, tu peque se meterá de lleno en la historia y conectará con las emociones que le quieras transmitir.

    Así pues, contar cuentos es una oportunidad no solo de entretener a tu bebé, sino también de estimular su inteligencia emocional.

    Los tres cerditos, Pinocho o Ricitos de oro son cuentos de toda la vida que se pueden representar con mucha facilidad sin necesidad de poseer grandes dotes dramáticas.

    Por otro lado, si tu bebé tiene en torno a los 15 meses, puedes aprovechar para contarle cuentos para dejar el pañal por sí solo.

    9. Juegos con la tabla de equilibrio Montessori

    tabla equilibrio montessori para actividades bebés

    Las múltiples actividades con bebés que se pueden hacer con tabla de equilibrio Montessori, merecen un enunciado aparte.

    También conocida como tabla curva, tabla Waldorf o tabla Pickler, este sencillo juguete es apto tanto para bebés como para niños mayores y hasta para adultos, ya que aguanta 100 kilos de peso. De hecho, tú también puedes probar a subirte con tu hijo/a.

    Entre los usos que tu peque irá descubriendo por sí mismo/a, están el balancín, el puente, el tobogán, la hamaca o la cuna para muñecos.

    Y lo mejor son los beneficios que aporta el jugar con la tabla curva Montessori: fortalece las piernas y los principales músculos del cuerpo, mejora la coordinación, favorece el equilibrio, desarrolla los sentidos, ayuda a integrar el movimiento y el habla, y fomenta la imaginación y la creatividad.

    10. ¿Por qué no un masaje?

    masaje para bebés

    Los masajes son excelentes para estimular el sentido del tacto e hidratar a los bebés. Además, a ellos les encanta y les ayuda a dormir mejor y a aliviar los cólicos, el estreñimiento o los gases.

    Para realizar un masaje a tu bebé, solo necesitas un aceite de masajes para bebé, una superficie llana y no muy dura – por ejemplo, el cambiador- y quizás algo de música relajante y una luz tenue. 

    Extiende el aceite con suaves movimientos por todo su cuerpecito para compartir un momento muy especial con tu pequeño. Masajea su vientre con movimientos circulares y luego recorre sus bracitos y sus piernas de arriba a abajo. ¡Notarás en su rostro lo que le gusta!

    Con estas diez actividades para bebés que te acabamos de proponer, seguro que no va a haber un momento de aburrimiento en la familia las próximas vacaciones. Y el resto del tiempo, a dormir toca. 😴

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  • Dolores abdominales en el embarazo: causas y tratamiento

    Dolores abdominales en el embarazo: causas y tratamiento

    Uno de los síntomas del embarazo más habituales son los dolores abdominales. Todas las mujeres embarazadas los padecen con mayor o menor intensidad.

    Mientras que, en algunos casos, solo notan una especie de tirón, en otros, las molestias se parecen más a los calambres fuertes.

    Causas comunes del dolor abdominal durante el embarazo

    Cuando una mujer sospecha que puede estar embarazada, el dolor abdominal suave se interpreta como una señal, junto con otros síntomas o cambios físicos y psicológicos.

    Una vez confirmado el embarazo y cuando ya está más avanzada la gestación, las causas más comunes de los dolores abdominales son las siguientes:

    • Crecimiento del útero y del bebé: hace que aumente la tensión en músculos, ligamentos y órganos internos. 
    • Tensión en los ligamentos uterinos: producen dolores que pueden convertirse en calambres. Los ligamentos uterinos son filamentos de músculos lisos y tejido conjuntivo que recorren los laterales del útero hasta la pared pélvica y desde allí hasta la vulva. Su misión es mantener el útero en una posición estable y erguida. La progresión del embarazo hace que esos ligamentos se sobreextiendan y se estresen a medida que el útero crece, lo que causa dolor a ambos lados del abdomen y en la parte baja o ingles, así como dolor de espalda. El dolor abdominal es similar a los dolores menstruales o a las agujetas. Puede llegar a ser un dolor severo en una etapa temprana del embarazo, sobre todo cuando ese dolor se localiza los ligamentos redondos y provoca como un pinchazo.
    • Desplazamiento del útero: este movimiento evolutivo deriva en el cuadro de tensión de los ligamentos que hemos descrito antes. Muchas mujeres experimentan más dolor abdominal en el lado derecho, ya que, durante el embarazo, el útero tiende a desplazarse ligeramente hacia ese lado..
    • Factores hormonales: las hormonas del embarazo provocan el aflojamiento de los tejidos corporales.
    • Gas y Estreñimiento: al aumentar los niveles de progesterona, se producen gases, ya que la liberación de esta hormona hace que el tracto digestivo se retrase y que, con ello, los alimentos se desplacen más lentamente. Esta alteración también suele derivar en estreñimiento. Bebiendo mucha agua, comiendo alimentos ricos en fibra, haciendo ejercicio suave, y, si es preciso, usando ablandadores de heces, combatirás el exceso de gases y el estreñimiento. 
    • Relaciones sexuales durante el embarazo: también pueden causar dolor abdominal y leve dolor lumbar. Normalmente, las mujeres sienten el orgasmo como una agradable ondulación en la vagina y el útero, pero ahora también puede ir acompañado de una sensación de dolor similar al de las contracciones leves, especialmente en la recta final del embarazo. Esto no supone ningún peligro para el bebé ni para el embarazo, a no ser que haya contraindicaciones médicas para tu caso concreto.
    • Contracciones: como veremos más adelante, pueden producirse prematuramente porque el útero se “entrena para el parto” – contracciones de Braxton Hicks-, por estar sometida a excesos físicos o estrés, o porque el parto ya está cerca.

    Señales de alarma según la fase del embarazo

    El dolor abdominal y los calambres también pueden ser síntomas de complicaciones durante el embarazo, con características y repercusiones diferentes según la fase de la gestación:

    • Al principio del embarazo, por ejemplo, los dolores abdominales pueden deberse a un aborto espontáneo precoz o a un embarazo extrauterino. Si se tratara de un aborto espontáneo precoz (hasta la semana 12 del embarazo), los dolores serían similares a calambres en la parte inferior del abdomen y se acompañarían de sangrado; médicamente, suele ser imparable. En caso de embarazo extrauterino inadvertido, generalmente entre la octava y décima semana de embarazo, además del sangrado, se produce un dolor intenso que comienza en el lado en el que se encuentra el embrión y después afecta a todo el abdomen. En ambos casos, se requiere asistencia médica urgente.
    • En el segundo trimestre del embarazo, el dolor abdominal severo similar al de los calambres puede indicar un aborto espontáneo tardío (de la semana 13 a la 23 del embarazo), aunque es algo poco común y afecta aproximadamente a uno de cada 100 embarazos. En caso de dolor abdominal y sangrado o flujo leve, es preciso consultar de inmediato al médico o la comadrona para saber cómo proceder. Un sangrado agudo es una emergencia y requiere tratamiento hospitalario urgente.
    • Entre la semana 24 y 37 del embarazo, el dolor abdominal, pélvico y de espalda, posiblemente acompañado de diarrea, puede ser una señal de que podría producirse un parto prematuro. Por tanto, es preciso acudir urgentemente al hospital. Si no has roto aguas, se puede retrasar o parar el inicio del parto.
    • En la segunda mitad del embarazo, el dolor abdominal intenso también puede ser un síntoma de otras complicaciones del embarazo. Por ejemplo, el síndrome HELLP, una complicación grave del embarazo, se caracteriza por dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen.

    ¿Dolor abdominal o contracciones reales?

    Muchas mujeres embarazadas temen tener contracciones prematuras. Por tanto, es importante distinguir entre el dolor abdominal relacionado con el embarazo y las contracciones reales. 

    Para ello, hay que saber lo que son las llamadas contracciones de entrenamiento o contracciones de Braxton Hicks, que se dan desde el comienzo de la segunda mitad del embarazo. Consisten en una leve contracción de los músculos uterinos y un endurecimiento del abdomen y, generalmente, comienzan entre la semana 28 y 30 del embarazo, pero también hay casos en que las han notado ya en la semana 20. 

    A través de estas contracciones, todo el útero se ve sometido a un “entrenamiento para el parto”.

    Las contracciones de Braxton Hicks no suelen ser dolorosas, se suceden a intervalos irregulares y desaparecen después de un minuto como máximo, sobre todo si haces reposo.

    En cambio, las contracciones reales o de parto se producen a intervalos regulares que se van acortando y el dolor aumenta gradualmente. Si antes de la semana 36 empiezas a tener contracciones más de tres veces cada hora, son dolorosas y persistentes, especialmente en la zona lumbar, y van asociadas a flujo acuoso o sanguinolento, es preciso acudir a un médico.

    Por último, ten en cuenta que las contracciones prematuras pueden indicar también que te has excedido física o psíquicamente y necesitas urgentemente descanso y relajación.

    Cómo aliviar el dolor abdominal durante el embarazo

    Aliviar dolores abdominales del embarazo

    Calor

    El calor, la tranquilidad y la relajación ayudan a aliviar los dolores agudos. Por ejemplo, un cojín térmico, un cojín caliente de semillas, una bolsa térmica o un baño caliente ayudan a aliviar el dolor en el útero.

    Masajes

    Los masajes abdominales con aceites suaves de masaje proporcionan relajación. Además, los aceites para mujeres embarazadas mejoran la elasticidad de la piel y ayudan a prevenir las estrías.

     Asimismo, las compresas de aceite en la zona inguinal impiden que el dolor aumente. 

    Bandas para el vientre y fajas

    Cuando el embarazo ya está avanzado, las bandas para el vientre o fajas pueden aliviar durante el día la tensión de los tejidos. 

    Paseos o ejercicio suave

    Las mujeres embarazadas no deben dejar de hacer regularmente ejercicio. Pero has de evitar los movimientos rápidos y repetitivos. 

    Los paseos o algún tipo de deporte de equilibrio suave, como el yoga adaptado, te servirá tanto para mantener el tono físico y activar la circulación como para que, con el movimiento, se relajen los músculos del cuerpo, incluyendo los del útero. De esta manera, también puedes prevenir el dolor intenso.

    Cambiar de postura si estás tumbada

    Para aliviar el dolor de los ligamentos redondos, si estás tumbada, prueba a estirarte suavemente y cambiar de posición.

    Flexionar las caderas antes de toser o estornudar

    Al toser o estornudar, aún se tensa más el abdomen. Flexionando las caderas cuando sientas que te viene un estornudo o una tos, reducirá la tensión y también el dolor.

    Cuándo debes acudir al médico

    Cuándo acudir al médico si tienes dolores abdominales en el embarazo

    En el caso de dolor abdominal persistente, intenso o agudo, es esencial que un médico te examine. Estos dolores no sólo pueden ocultar complicaciones en el embarazo, sino también otras enfermedades como apendicitis, cistitis, cálculos renales o cálculos biliares.

    Sobre todo, has de consultar a tu médico si, además del dolor abdominal, tienes los siguientes síntomas:

    • Fiebre, escalofríos.
    • Sangrado.
    • Náuseas, vómitos, diarrea.
    • Sangrado y flujo llamativo.
    • Escozor o dolor al orinar.

    Como ves, los dolores abdominales en el embarazo son uno de los factores negativos de la apasionante experiencia que supone la maternidad. La parte positiva es que olvidas pronto esos malos momentos en cuanto le ves la cara a tu bebé. 😉

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  • Los movimientos del bebé durante el embarazo

    Los movimientos del bebé durante el embarazo

    A la mayoría de las mujeres embarazadas o que han pasado por un embarazo les cuesta describir el cúmulo de emociones que experimentan cuando sienten los primeros movimientos del bebé en su barriga. 

    Probablemente, es en ese momento cuando tomas conciencia de que estás gestando una vida.

    Al principio, solo notas algún golpecito o patadita de vez en cuando. Pero, a medida que el embarazo avanza, esos movimientos se vuelven más regulares e intensos, y se convierten casi en un lenguaje con el que el bebé se comunica contigo.

    Cuándo empiezas a sentir los movimientos del bebé

    A partir de la séptima u octava semana de embarazo, el médico ya puede detectar los primeros movimientos del bebé en la ecografía y mostrártelos en directo a través del monitor.

    Es una imagen impactante, ya que en esas semanas el feto solo mide unos centímetros, pero ya es capaz de “aletear” enérgicamente sus extremidades en el líquido amniótico. 

    Sin embargo, esos primeros movimientos son imperceptibles para la madre. Será entre la semana 18 y 22 aproximadamente cuando empieces notar que tu bebé se mueve, sobre todo si eres primeriza.

    En caso de embarazo múltiple o de que ya hayas estado encinta anteriormente, desde la semana 16 – incluso antes-, ya podrás sentir los primeros movimientos, ya que los músculos abdominales, al haberse dilatado durante la primera gestación, están más laxos y ceden antes a los primeros golpecitos. 

    No obstante, el momento exacto en que empiezas a notar los movimientos de tu bebé depende de la localización de la placenta y del grosor de su pared.

    Muchas embarazadas describen estos primeros movimientos como un “ligero temblor”, una “caricia” o un “mariposeo”. 

    Lo cierto es que estas señales son muy importantes para empezar a involucrarte emocionalmente con tu bebé.

    Evolución de los movimientos a lo largo del embarazo

    evolución movimientos del bebé en embarazo

    • A partir de la semana 24 o 25, los movimientos empiezan a ser más intensos. El bebé boxea, patalea y hasta da volteretas en el líquido amniótico. Puede suceder incluso que le dé hipo, y entonces notes cómo tu barriga se estremece con cada «hip». También puede haber días en los que no sientas nada.
    • Hasta la semana 32, los movimientos del bebé van ganando en intensidad y frecuencia. Irás viendo cada vez más protuberancias en la barriga.
    • Hacia el final del embarazo, sentirás que los movimientos pierden intensidad. En vez de puñetazos en los laterales y patadas en las costillas,  tendrás una sensación de “empujar y estirar”. Esto se debe simplemente a la falta de espacio.

    Con qué frecuencia se mueve el bebé

    Lo normal es que un bebé se mueva de manera irregular a lo largo del día. Por tanto, habrá veces en que los movimientos solo duren unos segundos y otras en que lo notes marchoso más de una hora.

    También habrá fases de reposo absoluto, que pueden durar entre 40 minutos y varias horas. Esto es porque el bebé en la barriga, al igual que el recién nacido, tiene su propio ritmo de sueño-vigilia

    Así pues, cuando notes que tu bebé lleva un largo rato sin moverse, lo más seguro es que esté descansando o durmiendo

    Muchos niños se mueven con más intensidad por la noche, cuando su madre descansa o se acaba de acostar.

    En cuanto al número de patadas, aunque este no se puede predecir, la mayoría de las mujeres se acostumbran al ritmo de movimiento de su bebé a lo largo del embarazo y notan si todo está en orden.

    ¿Y si el bebé no se mueve?

    En ocasiones, puedes tener la sensación de que el bebé no se ha movido durante horas, cuando en realidad sí lo ha estado haciendo. Esto puede deberse a que has estado concentrada en diversas tareas que te han mantenido desconectada de lo que ocurría en tu vientre.

    Además de esto, existen otras causas por la que puedes sentir menos los movimientos fetales:

    • Alta cantidad de grasa abdominal.
    • Baja cantidad de líquido amniótico.
    • Bebé posicionado con sus brazos y piernas alejadas de la pared uterina.
    • Placenta ubicada en la cara anterior del útero, ya que amortigua el movimiento del bebé.

    Consejos para estimular los movimientos fetales

    No obstante, si tanto a ti como a tu pareja os preocupa esa aparente ausencia de movimiento, podéis probar varias estrategias para animar al bebé a que se mueva:

    • Acuéstate sobre el lazo izquierdo, apoya la barriga en una almohada y espera un rato.
    • Siéntate, pon los pies en alto, relájate y espera.
    • Ponte un aparato de música sobre la barriga o acaríciala tranquilamente, ya que es una forma de despertar al bebé en caso de que esté dormido.
    • Consume algún alimento que sepas que estimula al bebé.

    Si aún así estáis inseguros y veis que el bebé no responde a los estímulos, lo recomendable es que consultéis al médico o a la comadrona. En la mayoría de los casos basta con una ecografía o con medir los latidos del bebé para comprobar que todo está bien y que no se está produciendo sufrimiento fetal.

    Pero lo más habitual es que no haya nada de lo que preocuparse. De hecho, más de una vez os tocará tranquilizar al bebé con caricias, susurros o cantos, ya que, a partir del quinto o sexto mes de embarazo, ya empieza a sentir vibraciones, cambios de temperatura y presión.

    En definitiva, los movimientos del bebé en la barriga representan una bonita forma de comunicación con su futura familia y eso hay que saberlo disfrutar.

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  • La fecha del parto: un valor orientativo pero no preciso

    La fecha del parto: un valor orientativo pero no preciso

    Las madres y los padres que están esperando un bebé siempre tienen curiosidad por saber la fecha exacta en que su retoño va a venir al mundo y van a poder cogerlo, por fin, en sus brazos. Pero lo cierto es que solo entre el 4 y el 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha prevista.

    No obstante, aunque no se pueda calcular con exactitud la fecha del parto, sí hay fórmulas para saber la fecha aproximada, lo cual ayuda no solo a organizarse en casa sino también a evaluar el desarrollo del bebé durante el embarazo.

    ¿Cómo se calcula la fecha del parto?

    Sin olvidar que se trata de un valor orientativo y que solo fija un margen, lo primero que hay que averiguar para calcular la fecha de parto es el día aproximado en que se ha iniciado el embarazo.

    La ovulación y, con ello, la posibilidad de quedarse embarazada, suele caer en la mitad del ciclo. El óvulo vive luego unas doce horas. Si no se fecunda durante ese tiempo, muere y se expulsa con el siguiente periodo. Así, el comienzo real de un embarazo es  casi idéntico al momento de la ovulación, que por regla general no se puede medir con exactitud.

    Por eso, el cálculo de la duración de un embarazo se basa en el primer día de la última menstruación, que es un dato fácil de controlar. A ese día se le conoce técnicamente como FUM (último período menstrual) o FUR (fecha de tu última regla).

    A partir de esa fecha, se cuentan 280 días ó 40 semanas, aunque el embarazo en sí realmente dura solo 38 semanas. En las dos primeras semanas que se han calculado todavía no existe el embarazo, sino que el cuerpo se prepara para quedar encinta.

    Para contar los 280 días ó 40 semanas a partir de la FUR, te puedes ayudar de un calendario como el que te mostramos en el artículo Cómo saber si estoy embarazada: síntomas y pruebas de embarazo.

    Regla de Naegele

    Por otro lado, existe una fórmula para averiguar la fecha probable del parto (FPP), llamada “regla de Naegele”. Es la que tiene mayor aceptación entre los especialistas y está recomendada por la Organización Mundial de la Salud. 

    Regla Naegele para calcular la fecha del parto

    Por ejemplo, si tu FUR (fecha de la última regla) es 1-11-2020, la fórmula quedaría así:

    Sumas 7 días = 8

    Restas 3 meses = mes 8 (agosto)

    Añades un año (excepto si tu última regla fue en enero o febrero) = 2020

    Resultado de tu FPP: 8-agosto-2021

    Puedes usar esta fórmula para una primera aproximación a tu FPP, pero será la ecografía que te realice tu ginecólogo/a la que te dé el dato más fiable.

    ¿Cómo determina el médico la fecha prevista para el parto?

    Normalmente, entre la semana 9 y 12 del embarazo, se realiza la primera ecografía, y ahí el médico también verifica la fecha de nacimiento calculada

    Los datos físicos en los que se basa el especialista son la longitud céfalo-caudal del niño o el diámetro del hueso craneal entre las sienes. Si hay más de cinco días entre la fecha de nacimiento calculada y la fecha determinada por la ecografía, el nuevo valor se convierte en la fecha de nacimiento prevista.

    Después de la semana 12 de embarazo, los médicos no suelen corregir la fecha de nacimiento, ya que a partir del segundo trimestre de embarazo, cada bebé tiene su propio ritmo de crecimiento individual. Por tanto, la medición de la longitud corporal o del diámetro craneal deja de cobrar importancia.

    Si una mujer no se entera de que está embarazada hasta que ha pasado el tercer mes de embarazo, el médico determina en la ecografía todos los datos que le permitan sacar conclusiones sobre la fecha de nacimiento. Entre estos datos, cabe destacar el diámetro transversal de la cabeza, la longitud del fémur y la circunferencia abdominal del bebé a la altura del cordón umbilical.

    Importancia de la fecha de nacimiento para la evaluación médica del embarazo

    Determinar la fecha de nacimiento esperada lo más exactamente posible es importante para evaluar el nivel de desarrollo del bebé y para llevar a cabo ciertos procedimientos médicos. 

    Por ejemplo, una cesárea no se programa generalmente antes del comienzo de la semana 38 del embarazo, debido a que el cuerpo del bebé y, sobre todo, su función pulmonar no están completamente desarrollados hasta entonces.

    Incluso en el caso de complicaciones del embarazo, contracciones prematuras o partos prematuros, saber con más o menos con exactitud la duración real del embarazo permite minimizar los riesgos tanto para la madre como para el niño.

    ¿Y si el parto se retrasa?

    Aunque pueda originar inquietud, el nacimiento “salido de cuentas”, por lo general, no es peligroso para el bebé, y casi siempre se produce en el margen de tiempo normal para el nacimiento. Lo importante es que la placenta siga cumpliendo bien sus funciones y, por tanto, el bebé esté bien.

    Por este motivo, a partir de la semana 40 se controla el embarazo con mucha más frecuencia. Si no hay complicaciones, el parto se induce normalmente a mediados de la semana 42, ya que si se prolongara más, estaríamos hablando de un embarazo postérmico o posmaduro y sería perjudicial para el bebé.

    Así pues, cuando pienses en la fecha del parto, hazte a la idea de que un embarazo puede durar entre 37 y 42 semanas, por lo que has de contar siempre con esa horquilla. Así, solo tendrás que preocuparte de acudir a las revisiones rutinarias en tu centro médico.

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  • Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Gases en el bebé: molestos pero fáciles de aliviar

    Los gases en el bebé durante los tres primeros meses de vida son muy frecuentes y, en muchas ocasiones, desencadenan ataques repentinos de gritos continuos. 

    El aire y otros gases pueden llegar al estómago de tu bebé cuando este llora, bebe o simplemente respira. Incluso aunque haya bebido poca leche, las flatulencias pueden generarle una incómoda sensación de pesadez que haga que se encuentre mal.

    Muchos padres conocen esta situación como «cólico de los tres meses» o «cólico del lactante». ¿Es tu caso?

    Para empezar, te diremos que algunos expertos atribuyen esta fuerte tendencia a los gases a que el aparato digestivo del bebé aún no está del todo desarrollado.

    Cómo detectar si tu bebé tiene gases

    A algunos bebés les cuesta mucho eliminar el aire de la barriga y necesitan un eructo después de cada comida. Otros, en cambio, apenas tienen problemas.

    Observa si tu peque para repentinamente de mamar o de beber del biberón, tuerce el gesto y empiece a llorar. Lo más probable es que tenga gases.

    También puede suceder que, aunque no arranque a llorar, tu bebé proteste retorciéndose y haciendo muecas cuando lo quieres acostar después de darle el pecho. En este caso, la razón pueden ser los gases o simplemente que tenga pipí. 

    Beber del biberón suele dar más gases

    El bebé que toma biberón tiene más gases

    Según las comadronas, los bebés que maman tienen menos problemas de gases los que llevan pocos días bebiendo del biberón. Esto se debe principalmente a que los niños que maman pueden controlar el flujo de leche del pecho hasta cierto punto, por lo que, en succionan más despacio y tragan menos aire que si toman el biberón.

    Además, cuando se coloca al bebé correctamente junto al pecho durante la lactancia materna, la anatomía de su boquita se adapta perfectamente a la areola, por lo que no puede entrar aire o entra muy poco.

    En cambio, el diseño de la tetina de los biberones hace que el bebé trague bastante más aire. Por eso, los padres deberían tener en cuenta las siguientes recomendaciones cuando dan el biberón:

    • La inclinación del biberón es óptima cuando la leche reemplaza todo el aire de la tetina.
    • El bebé no debe comer tumbado, sino medio erguido.
    • Después de cada comida hay que darle unos golpecitos para que eructe.

    No obstante, hay modelos de tetinas que se inspiran en el pezón de la mujer, por lo que la boca del bebé se adapta mejor a su forma.

    Dicho todo esto, hay que recordar que los bebés que maman también necesitan eructar, sobre todo cuando la madre presenta mucho reflejo de eyección de la leche – subida de leche abundante- y el niño bebe rápido.

    Cómo puedes ayudar a tu bebé a expulsar los gases

    Existen tres posturas para ayudar al bebé a expulsar los gases:

    Sobre el hombro

    Con el culito bien asentado sobre el pliegue del codo, el bebé apoya la cabecita sobre tu hombro mientras lo acaricias o golpeas suavemente en la espalda con la mano libre.

    La postura del avión

    El bebé se coloca boca abajo sobre tu antebrazo  y tú le sujetas la cabecita con una mano y con la otra puedes frotar su espalda. Puedes probar la misma postura pero colocando al bebé sobre tus piernas en vez de sobre tu brazo.

    Sentado erguido

    El bebé se sienta sobre tu regazo, con la espalda contra tu estómago. Tienes que sujetar al niño por debajo de tus brazos, con tu mano bajo su barbilla, e inclinarle el tronco ligeramente hacia delante. Con la mano libre, le puedes acariciar o golpear suavemente la espalda.

    Pies hacia nariz

    Esta maniobra se realiza con el bebé tumbado boca arriba. Sencillamente, coge sus piececitos y ve acercándolos con cuidado hacia su nariz.

    Masaje en el abdomen

    Otra forma de ayudar a tu bebé a expulsar los gases y a aliviarle el dolor es dándoles un masaje en el abdomen. Más adelante, te explicaremos cómo.

    Lo mejor es que pruebes todas las posturas para ver cuál es más cómoda tanto para ti como para el bebé. Si el eructo o el pedo tarda mucho en producirse, puedes ir cambiando de postura.

     

    Cuándo ir al médico por los gases del bebé

    La mayoría de bebés superan la etapa de los gases sin problemas. En cuanto se vuelven más ágiles y pueden moverse solos, desaparecen  las flatulencias causadas por un exceso de aire en la barriguita.

    Sin embargo, debes llevar al pediatra a tu bebé si sufre fuertes flatulencias o manifiesta dolencias llamativas de un día para otro. Alguno de los siguientes síntomas pueden darte la señal de alarma:

    • Flatulencias con ataques de gritos tras cada comida.
    • Excrementos líquidos, espumosos o que salpican.
    • Excrementos extremadamente sólidos.
    • Rechazo a beber.
    • No ganar peso.

    En estos casos, detrás de las flatulencias combinadas con los demás síntomas podría esconderse una enfermedad grave que el pediatra deberá aclarar y, en caso necesario, tratar.

    Cuanto menos tiempo tenga el bebé, menos debes tardar en consultar al pediatra si se presenta este cuadro de síntomas y gases.

    Por otro lado, para los padres que están sometidos a mucha tensión a causa de estos problemas que generan los gases del bebé, también puede ser recomendable ir al médico y recibir asesoramiento y ayuda profesional. 

    Consejos de prevención y tratamiento

    • Empecemos por aclarar que no se ha demostrado científicamente que los alimentos flatulentos que coma la madre provoquen gases en el lactante. 
    • Cuando le des el biberón a tu bebé, procura que no quede espuma después de haberlo agitado.
    • Merece la pena que pruebes diferentes tamaños de agujero de la tetina para que entre la mínima cantidad de aire posible.
    • También puedes relajar el estómago del bebé haciéndole masajes suaves circulares en la barriguita, en el sentido de las agujas del reloj (si es necesario, con aceite de comino). Un pedo sonoro te  indicará que la flatulencia se ha disuelto literalmente.

    En el siguiente vídeo, puedes ver la mejor forma de hacerle un masaje a tu bebé para aliviar los gases:

     

    • Contra las flatulencias frecuentes, las comadronas también recomiendan remedios naturales, como la manzanilla o los supositorios de comino.
    • Si el pediatra detecta intolerancia a algún alimento, recomendará una dieta especial. Llegados a este punto, quedará descartado cualquier tipo de experimento y el pediatra deberá supervisar cualquier cambio de alimentación al respecto.

    Así que ya sabes, los gases en los bebés son un problema muy común, que desaparece normalmente cuando el bebé empieza a moverse por sí mismo.

    Mientras tanto, no olvides provocarle el eructo después de cada comida y visitar al pediatra si observas dolencias poco claras o especialmente agudas.

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  • Terrores nocturnos en los niños: un miedo que se olvida al despertar

    Terrores nocturnos en los niños: un miedo que se olvida al despertar

    Gritar, llorar sin control, respirar de forma agitada, sudar o patear son algunos de los síntomas de los terrores nocturnos, que suelen afectar a niños a partir de los 2 años, aunque también se han dado casos en bebés de tan solo 18 meses.

    En principio, es algo normal y no debes alarmarte si tu peque sufre estos episodios de terror mientras duerme, pero has de saber cómo actuar en caso de que le ocurra para no empeorar la situación.

    Qué son los terrores nocturnos

    Los terrores nocturnos, al igual que las pesadillas y el sonambulismo,  son un tipo de “parasomnia”, es decir, un trastorno de la conducta durante el sueño que no produce una interrupción importante del mismo.

    Los niños y los bebés que sufren terrores nocturnos experimentan episodios de pánico durante la fase No-REM del sueño, la cual coincide con la etapa de adormecimiento – transición del estado de vigilia al sueño- y suele darse en el primer tercio de la noche.

    Normalmente, los episodios de terrores nocturnos en niños y bebés son breves y duran unos 10 minutos, pero hay veces que se alargan un poco más. 

    Cómo diferenciar los terrores nocturnos de las pesadillas

    Aunque, como hemos dicho, los terrores y las pesadillas pertenecen al grupo de las llamadas “parasomnias”, hay diferencias entre una y otra:

    • Mientras que los terrores nocturnos suelen producirse en la primera parte de la noche (fase No-REM, las pesadillas son malos sueños que se generan en la segunda parte, coincidiendo con la fase REM.
    • Un niño o un bebé que tiene pesadillas puede moverse y emitir algún sonido. Pero en un episodio de terrores nocturnos, el miedo se manifiesta de una forma más expresiva, con movimientos bruscos, patadas, gritos, respiración agitada y sudores. El niño puede incluso llegar a levantarse de la cuna o cama.
    • Durante una pesadilla, los niños pueden despertarse fácilmente. En cambio, es muy difícil despertar a un niño con terrores nocturnos, aunque nos parezca que está despierto por tener los ojos muy abiertos y la mirada fija.
    • Cuando el niño que ha tenido un episodio de terrores nocturnos se despierta, no recuerda nada de lo ocurrido. Sin embargo, las pesadillas pueden recordarse y dejar una mala sensación en el cuerpo tras despertar.

    ¿Hay factores pueden provocar los terrores nocturnos en los niños?

    Los terrores nocturnos infantiles se asocian principalmente con la falta de sueño, pero lo cierto es que no hay una única causa que provoque este tipo de trastorno en los niños.

    No obstante, aparte de los malos hábitos del sueño, los expertos apuntan a otros factores que influyen como detonante de los terrores nocturnos y que pueden darte una pista si tu peque los está padeciendo:

    • El propio proceso madurativo del cerebro de los niños, lo que origina “reajustes” nocturnos. En este sentido, es interesante conocer bien el sueño del bebé y sus diferentes etapas para estar preparados.
    • Tener fiebre.
    • Estar pasando por una etapa de estrés.
    • El cansancio extremo.
    • Malas experiencias recientes, como haber visto algo violento en la tele o haber presenciado una bronca fuerte entre sus padres.
    • Los viajes o cualquier cambio de horario que influya en sus hábitos de sueño.
    • Afecciones no diagnosticadas que interfieran en el sueño, como las apneas, el síndrome de las piernas inquietas.

    Cómo actuar si tu peque tiene terrores nocturnos

    Terrores nocturnos en los niños

    Generalmente, los padres que presencian por primera vez un episodio de terrores nocturnos en su hijo o hija, se asustan bastante, ya que, como más de uno comenta, “parece una auténtica posesión”. No es raro, pues, llevarse alguna patada o manotazo si se acercan mucho.

    Ante tal escena de gritos, llantos y movimientos bruscos, el primer impulso de muchos padres es despertar al niño inmediatamente. Sin embargo, según los expertos, esto es un error, primero, porque el niño está profundamente dormido – aunque tenga los ojos abiertos- y no va a reaccionar a ningún estímulo externo; y, segundo, porque, si llega a despertarse, va a estar mucho más agitado y le va a costar dormirse de nuevo.

    Por tanto, aunque suene descabellado, la recomendación de los pediatras ante un episodio de terrores nocturnos, es quedarse cerca del niño observándolo y procurando que no se haga daño con nada de lo que tenga alrededor. Una vez se le haya pasado, acomódale en su cuna o camita, dale un besito de buenas noches y vuelve a la cama.

    En este sentido, te puede venir muy bien practicar colecho durante los primeros años, ya que, por un lado, dormir junto a tu bebé te permitirá atenderle inmediatamente si padece terrores nocturnos o pesadillas, y, por otro, está demostrado que los bebés que duermen junto a los padres desarrollan un mayor grado de autoconfianza y seguridad en sí mismos. Este beneficio emocional favorecerá la transición de la cuna a la cama cuando llegue el momento.

    Otra cuestión es que tu peque sufra terrores nocturnos con mucha frecuencia o que los episodios sean especialmente violentos, en cuyo caso debes consultarlo con su pediatra.

    En definitiva, lo más habitual es que los terrores nocturnos en los niños se limiten a episodios breves que desaparecerán con el tiempo y con la ayuda de nuestros cuidados y de nuestro amor. 😊

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  • Acné del lactante: una afección común con causas poco claras

    Acné del lactante: una afección común con causas poco claras

    ¿Qué pensarías si a tu bebé le salieran granitos en la piel?

    Seguramente, te vendría antes a la cabeza el sarampión o la varicela que la posibilidad de que se tratase de acné.

    ¿Acné en un bebé? 😲

    Pues sí. Se llama “acné del lactante” y afecta a un 20% de los niños en esta etapa de la vida.

    Afortunadamente, no es algo grave y verás que es sencillo de tratar.

    A qué nos referimos con “acné del lactante”

    El acné del lactante es una afección de la piel bastante común y con características similares al acné adolescente.

    Se produce con la aparición de granitos rojos en la frente, la barbilla y las mejillas, aunque también puede aparecer en el cuero cabelludo.

    La ventaja respecto al acné en la adolescencia es que el acné del lactante no se enquista y tampoco presenta puntos negros ni deja cicatrices. Pero, mientras permanece  en la piel del bebé, esta se ve irritada y no tan tersa como se esperaría.

    No hay que confundir los granitos del acné del lactante con otros también comunes en los niños, como la sudamina -granitos rojos y contenido acuoso que se localizan en las zonas de más sudor-, o la Milia, caracterizada por la aparición de unos granitos blancos de grasa  en la cara.

    No es lo mismo acné del lactante que acné neonatal

    Aunque los síntomas son los mismos, el momento en que se manifiesta marca la diferencia entre uno y otro.

    Con “acné neonatal” nos referimos al que puede padecer el bebé a las 2 ó 3 semanas después del nacimiento, al parecer, provocado por la estimulación de las glándulas sebáceas a través  de las hormonas maternas o por el hongo Malassezia. Generalmente, desaparece al cabo de poco tiempo de forma espontánea.

    En cambio, el acné del lactante se presenta normalmente entre los 3 y los 6 meses de vida, y puede persistir hasta el año y medio de edad. Es más frecuente en los niños que en las niñas.

    Causas del acné del lactante

    Esta es una cuestión que aún no está del todo clara y todavía se sigue estudiando por qué se produce el acné del lactante.

    Estas son las teorías que han cobrado más peso hasta ahora: 

    • Predisposición genética: al igual que ocurre con el acné adolescente, el acné en bebés puede estar relacionado con los antecedentes de esta afección dermatológica dentro de la familia, lo que les genera mayor predisposición a padecerla.
    • Consumo de ciertos medicamentos por parte de la madre durante la etapa de la lactancia: en concreto, aquellos que contengan yodo, corticoides, bromo, litio o hidantoína.
    • Aplicación de cremas, aceites o jabones no aptos para la piel del bebé.

    Cuidados y tratamiento para el bebé con acné

    Aunque no se trate de una afección grave, lo más recomendable si tu bebé padece de acné es que lo lleves al/la pediatra tanto para que confirme el diagnóstico como para que te prescriba un tratamiento farmacéutico si fuera necesario. A veces, en los casos más severos, recetan una crema antibiótica.

    Lo más normal es que el acné del bebé remita entre los 6 y los 12 meses de vida. Mientras tanto, puedes aplicar ciertos cuidados casa para evitar un empeoramiento en la piel de tu peque:

    • Cuando le laves la cara, sécasela con pequeños toques y no frotes con a toalla la zona afectada.
    • No le toques los granitos ni beses esa zona.
    • Evita usar productos cosméticos que no estén indicados para la piel del bebé, ya que pueden contener componentes que obstruyan sus poros.
    • Intenta usar tejidos que estén libres de tóxicos y sustancias irritables: es mejor el algodón que las fibras sintéticas. Y si los textiles de su cuna, su sillita y su colchón tienen la etiqueta OEKO-TEX, esto te garantizará que no hay sustancias nocivas en el producto y que tampoco se han empleado estas en el proceso de fabricación.

    Como ya hemos mencionado, el acné del lactante no deja marcas, sobre todo si se siguen estos cuidados. Así que no te preocupes por los granitos de acné tu bebé, porque es cuestión de tiempo que su piel se regenere y luzca tersa y suave como la seda. 👌

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  • Dientes en bebés: ¿qué pasa cuando empiezan a salir?

    Dientes en bebés: ¿qué pasa cuando empiezan a salir?

    Cuando menos te lo esperas, tu bebé empieza a babear más de lo normal y a mordisquear todo lo que tiene a mano.

    Sí, lo más seguro es que le esté empezando la dentición, que es la salida y el desarrollo de los dientes en los bebés.

    Vamos a ver cómo afecta a los niños este proceso natural y necesario para la vida.

    ¿A qué edad salen los dientes en los bebés?

    La edad en la que salen los primeros dientes varía de un bebé a otro.

    Normalmente, la dentición se produce entre los 6 y los 12 meses, pero es posible que a los 3 meses ya empieces a ver a tu peque salivar y meterse la mano en la boca. Esto es porque, en realidad, los dientes ya están colocados en los huesos maxilares desde antes de nacer, así que es normal que los bebés no tarden en notar que algo “se mueve” por ahí dentro y reaccionen en consecuencia.

    Primero salen dos dientes abajo

    Lo más habitual es que primero asomen los dos dientes incisivos centrales inferiores. Después, salen los incisivos centrales superiores; a continuación, los incisivos laterales y, por último, los premolares, los colmillos y los molares. Son 20 dientes de leche en total.

    Orden de salida de los dientes en los bebés

    Síntomas de la dentición

    Los adultos no recordamos lo molesta que es la dentición hasta que vemos a nuestros hijos pasarlo mal cuando les salen los dientes.

    Es una etapa en la que las encías están especialmente sensibles por la presión que ejercen los dientes sobre ellas, de forma que acaban inflamándose y enrojeciéndose, además de producir en el bebé algunos de estos síntomas típicos:

    • Tendencia a morder objetos y sus propias manos.
    • Babeo intenso: como consecuencia de lo anterior, se produce mucha salivación. Hay que tener cuidado, porque el exceso de saliva le puede generar heridas alrededor de la boca, además de resfriarse si le cala mucho en la ropita.
    • Inflamación y enrojecimiento de las encías.
    • Irritabilidad: al sentirse molesto, el bebé llora con facilidad y duerme peor.
    • Rechazo de la comida, puesto que la inflamación de las encías y la presión de los dientes hacen que comer les resulte doloroso.

    ¿No produce fiebre y diarrea la salida de los dientes en los bebés?

    No se ha demostrado que haya una relación directa entre la dentición y un aumento significativo de la temperatura corporal del bebé.

    Lo que ocurre es que la edad en la que empiezan a salir los dientes en los bebés suele coincidir con infecciones, en parte como consecuencia de una bajada de defensas. Por tanto, son esas infecciones las que provocan la fiebre realmente y no la dentición en sí misma.

    Otro síntoma que se suele asociar con la dentición es la diarrea, aunque los expertos en pediatría apuntan como causas de la misma, por un lado, la coincidencia con el cambio de alimentación del bebé – de la leche a la comida sólida- y, por otro, un reblandecimiento de las heces producido por el exceso de saliva que el bebé acaba tragando.

    No obstante, lo aconsejable es que si ves a tu bebé con fiebre alta y diarreas frecuentes cuando le están saliendo los dientes, le lleves al pediatra para descartar otras posibles causas.

    Cómo aliviar las molestias de la salida de los dientes en los bebés

    Cómo aliviar las molestias de la salida de los dientes en los bebés

    Como ya te hemos explicado antes, los dientes en los bebés van saliendo por fases. Por tanto, habrá días más tranquilos y otros en los que tu peque se muestre más inquieto.

    Para aliviar las molestias de la dentición en esos días peores, puedes seguir los siguientes consejos:

    • Aplícale frío en las encías: el frío desinflama y produce un efecto analgésico. Puedes aplicarlo en las encías de tu bebé de varias formas, por ejemplo, pasándole una cucharilla que hayas enfriado previamente en la nevera o un paño limpio y húmedo.
    • Masajéale las encías con suavidad: si lo haces con el dedo directamente y no con un guante de silicona nuevo, recuerda lavarte muy bien las manos antes de dar el masaje. Observa por sus reacciones si le alivia o no, ya que hay que masajear con cuidado en esa zona que está sensible.
    • Dale un mordedor infantil: los puedes encontrar de varios tipos (de caucho, refrigerantes, didácticos…). Pregunta en tu farmacia cuál es el más adecuado según la etapa de la dentición en que se encuentre el bebé.
    • Ponle un babero y sécale la boca con frecuencia: el babero evitará que se le enfríe el pecho por el exceso de baba y, secándole el contorno de la boca con una gasa, prevendrás posibles irritaciones en esa zona.
    • Aplícale crema para bebés en la piel irritada.
    • Prueba con algún remedio natural como la Calcárea Carbónica, consultándolo antes con tu pediatra.

    Después de darte estos consejos, terminamos con un dato: la dentición completa dura entre 20 y 30 meses. Sí, es un periodo largo, pero ¡imagínate el sufrimiento del bebé si le salieran todos los dientes en menos tiempo! Cuando dicen que la Naturaleza es sabia, es por algo…

    ¡Paciencia y amor! ❤️

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  • Fiebre en el bebé: cuándo preocuparte y cómo actuar

    Fiebre en el bebé: cuándo preocuparte y cómo actuar

    Un momento muy temido por la mayoría de los padres primerizos es cuando a su bebé le sube la fiebre. Enseguida empiezan a pensar en problemas de salud y se echan a temblar.

    Pero lo cierto es que la fiebre en un bebé es algo esperable y muy común, ya que su organismo no ha regulado completamente el desarrollo de la temperatura y, por tanto, es fácil que esta suba ante cualquier estímulo.

    Esto no quiere decir que no tengas que estar alerta si tu bebé presenta fiebre alta durante un tiempo prolongado o se acompaña de otros síntomas.

    ¿Cuándo un bebé tiene fiebre?

    Aunque la temperatura corporal varía según la persona y el momento del día – por la mañana es más baja que por la tarde y la noche-, se considera que hay fiebre cuando se pasa de los 38º en la zona rectal y de los 37.5º en la zona axilar.

    Cómo tomar la temperatura a los niños correctamente

    La recomendación de los pediatras para tomar la temperatura a los bebés lactantes con precisión es usar un termómetro digital e introducírselo suavemente por el recto tan solo medio centímetro. Cuando el termómetro pite, hay que comprobar si marca más de 38º.

    En el caso de niños más mayores, puedes ponerle el termómetro digital en la axila o en la boca (debajo de la lengua), y observar si la temperatura supera los 37.5º después del pitido.

    Tomar temperatura correctamente para ver fiebre en niños

    Además del termómetro digital, tienes la opción de recurrir a un termómetro de oído si tu bebé tiene más de tres meses. La sonda del termómetro se coloca en la abertura de la oreja hasta sellarla del todo, y luego se pulsa el botón de inicio. Si el lector digital muestra una temperatura por encima de los 37.5º, se considerará fiebre.

    Detectar la fiebre del bebé a simple vista

    Por otra parte, el avance de la tecnología nos ha aportado un sistema para detectar la fiebre del bebé a simple vista. 

    Es un sistema que incorporan los colchones sanitarios Therm de Babykeeper, cuyo tejido termoactivo cambia de color cuando el bebé tiene fiebre.

    Colchón Babykeeper para detectar fiebre en el bebé

    Realmente, es una forma muy visual de ponernos en alerta. Luego, es cuestión de tomarle al bebé la temperatura con el termómetro para comprobar cuántas décimas tiene exactamente.

    Causas de la fiebre en los niños

    Lo primero que hay que tener en cuenta es que la fiebre es un síntoma que nos indica que el cuerpo está combatiendo alguna infección.

    Los lactantes y los niños pequeños son más vulnerables a las infecciones, puesto que su sistema inmunitario no está totalmente desarrollado.

    Las infecciones más comunes que pueden causar fiebre en los bebés son las siguientes:

    • Infecciones respiratorias por resfriado o gripe.
    • Gastroenteritis. 
    • Ciertas infecciones bacterianas, sobre todo la otitis, las infecciones que afectan a los senos paranasales, la neumonía y las infecciones de las vías urinarias.
    • Enfermedades víricas con manifestación cutánea (granitos o manchas) , como la “fiebre de los tres días”, el sarampión, la varicela, la “quinta enfermedad” o la escarlatina.

    Por otro lado, debemos desechar la creencia de que una fiebre más alta equivale a una infección o una enfermedad más grave. Hay enfermedades leves que causan fiebre alta y viceversa.

    Realmente, la gravedad de una enfermedad en los niños nos la indican mejor otros síntomas diferentes a la fiebre, como la pérdida del apetito, el rechazo de los líquidos o la dificultad para respirar.

    Aparte de las infecciones, una causa de la fiebre en los bebés es la inflamación de las encías por el crecimiento de los dientes, aunque no sucede en todos los casos ni la fiebre que provoca es elevada.

    Cómo actuar si el bebé tiene fiebre

    Termómetro digital para medir la fiebre en el bebé

    Ya hemos comentado antes que la fiebre es una forma que tiene el cuerpo humano de contraatacar a ciertos patógenos.

    Por tanto, si ves que tu bebé tiene fiebre pero está tranquilo, no debes tratar de bajarle la temperatura inmediatamente. Deja que sus defensas actúen contra las bacterias y los virus con la mejor arma para hacerlo, que es justamente la temperatura alta.

    Otra cosa es que tu bebé se muestre nervioso, llorón o, incluso, que vomite. En ese caso, sí tendrías que tomar estas medidas recomendadas por los pediatras para bajarle la fiebre a los niños:

    • Desabrigarlo y dejarlo ligero de ropa.
    • Darle agua frecuentemente para que se mantenga hidratado.
    • Ponerle paños frescos y húmedos en la frente, las muñecas y las pantorrillas.
    • Quedarte cerca para que note tu amor y tu protección.
    • Asegurarte de que la temperatura ambiente no excede de los 24º, poniendo el aire acondicionado si es necesario.
    • Si ves que su temperatura es superior a los 39º, consulta a tu pediatra. Puede que te recomiende darle algún antitérmico

    Cuándo llevar a urgencias a un niño con fiebre

    Según el Decálogo de la Fiebre de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), siempre requiere consulta urgente la fiebre en un/a niño/a menor de 3 meses.

    En el resto de casos, aconsejan vigilar la fiebre del/la pequeño/a y acudir al centro médico si empeora o presenta alguno de estos síntomas:

    • Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.  
    • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.  
    • Rigidez de cuello o dificultad para flexionarlo.  
    • Convulsión o pérdida de conocimiento.  
    • Dificultad para respirar: marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.  
    • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación: lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.  
    • No orina o la orina es escasa.

    Al final, todos estos detalles sobre la fiebre del bebé se van aprendiendo con la experiencia y, aunque es inevitable asustarte las primeras veces, acabas distinguiendo cuándo hay un motivo de preocupación y cuándo se trata de algo menor que puedes solucionar en casa.

    En cualquier caso, la información previa nunca viene mal. 😉

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  • El baño del bebé: despejando dudas a padres primerizos

    El baño del bebé: despejando dudas a padres primerizos

    Más allá de la higiene, para la mayoría de las mamás y los papás, el baño del bebé representa todo un ritual de cuidado, amor, comunicación y hasta diversión con su peque.

    Sin embargo, siempre surgen dudas acerca de cómo y cuándo bañar al bebé, sobre todo entre padres primerizos.

    Vamos, pues, a despejar esas dudas para que disfrutéis al máximo del baño de vuestro bebé.

    El primer baño del bebé

    ¿Se puede dar un baño al bebé recién nacido?

    Sobre esta cuestión hay algo de debate.

    Por ejemplo, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda lavar al bebé con una esponja y no meterlo en una bañera hasta que se le caiga el cordón umbilical. Esto suele suceder dos o tres semanas después de nacer.

    En realidad, lo que se debe evitar es mojar mucho el muñón del cordón umbilical, ya que este se ha de mantener seco para que cicatrice correctamente.

    Por tanto, puedes meter a tu recién nacido en la bañera, siempre y cuando el agua no cubra su barriguita, de forma que quede el ombligo al aire. Bastará con que pongas un poco de agua y jabón para bebés en la bañerita y acaricies el cuerpo de tu bebé con una esponja suave mojada en ese agua, pero evitando la zona del ombligo. 

    No obstante, si mojas el cordón umbilical, acuérdate de secarlo bien después.

    La protección del unto sebáceo o vérnix caseosa

    Otra cuestión en torno al primer baño del bebé es la conveniencia de retrasarlo en los recién nacidos con unto sebáceo o vérnix caseosa.

    Se trata de esa capa blanquecina que se forma sobre la piel del bebé durante la gestación para protegerlo del líquido amniótico y que, principalmente en los bebés prematuros, permanece visible en el momento del nacimiento.

    En estos casos, hay estudios médicos que recomiendan no asear al recién nacido hasta pasadas las primeras 48-72 horas, ya que la vérnix protege su piel frente a infecciones bacterianas y hongos.

    ¿Cada cuánto tiempo hay que bañar al bebé?

    Respecto a la frecuencia con la que se ha de bañar al bebé, dependerá de las circunstancias.

    Si hablamos de higiene, durante las primeras semanas de vida, los pediatras recomiendan una rutina de dos o tres baños a la semana, y el resto de días pasarle una manopla humedecida con agua tibia.

    Por supuesto, esta recomendación se considera aparte de la limpieza necesaria cada vez que el bebé se ensucia por una regurgitación abundante o cuando toca cambio de pañal.

    Baño del bebé frecuencia blog Cool Dreams

     

    Ahora bien, si el baño del bebé tiene una finalidad relajante, tú decides cuándo dárselo. Solo ten en cuenta la dureza del agua en tu zona, ya que el exceso de cal puede dañar la delicada piel de los bebés, sobre todo, si se les baña a diario.

    Respecto a la hora en la que has de bañar al bebé, no hay una regla de oro. Tú conocerás mejor que nadie sus necesidades y sabrás si, en su caso, es mejor por la mañana o por la tarde-noche. Lo que sí conviene es que lo hagas siempre a la misma hora aproximadamente, para que el peque se acostumbre a su rutina.

    Cómo bañar al bebé correctamente

    Después de estas consideraciones previas, veamos cuál es la mejor manera de bañar a un bebé.

    Lugar idóneo para el baño del bebé

    Un bebé no necesita mucho espacio para el baño, pero sí es importante que sea un sitio seguro, no resbaladizo y que te permita una postura cómoda mover bien tus brazos y no doblar mucho tu espalda.

    Ese espacio puede ser una bañera clásica para bebés, una bañera con hamaca incorporada, que permita una postura más ergonómica; o incluso un barreño de plástico o un lavabo si es lo suficientemente grande y lo cubres con algo antideslizante, como una toalla.

    Por otro lado, has de procurar que el cuarto donde estés bañando a tu bebé- normalmente, el cuarto de baño-, tenga un ambiente cálido, en torno a los 22º, y que no entren corrientes de aire frío, para evitar constipados.

    Temperatura del agua

    Una de las principales preocupaciones de los padres a la hora de bañar a su bebé es que este se queme con el agua por haberla dejado demasiado caliente.

    Pero ¿cuánto es demasiado caliente?

    Lo ideal es que el agua del baño del bebé esté a la temperatura del cuerpo, es decir, entre los 35º y los 37º. Compruébalo siempre sumergiendo totalmente tu muñeca o tu codo antes de bañar a tu hijo/a, aunque lo que mejor te va a indicar la temperatura exacta es un termómetro de agua.

    Para que tu bebé no se lleve mucha impresión al meterlo en el agua, te aconsejamos que comiences mojando sus pies y piernas y luego lo vayas metiéndolo en la bañera poco a poco.

    Sujeción correcta del bebé durante el baño

    Este punto es importante, teniendo en cuenta que el recién nacido no puede erguir el cuello ni mantenerse sentado. 

    Por tanto, es importante que sujetes a tu peque con firmeza mientras lo bañas.

    Lo aconsejable es que uses tu brazo dominante – el izquierdo si eres zurda/o y el derecho si eres diestra/o- para sostener con seguridad la cabecita y parte de la espalda del bebé, y el otro brazo para  pasarle la esponja o manopla.

    Productos y accesorios para el baño del bebé

    Una buena costumbre antes de empezar a bañar de tu bebé, es tener preparado y al alcance todo lo que vas a necesitar, ya que, si no tienes ayuda, te será difícil ir a buscar algo que te hace falta una vez estés sujetando al/la peque.

    ¿Cuáles son las cosas más necesarias para el baño de tu bebé?

    Jabón y champú para bebés

    Las primeras semanas no te hará falta y bastará con que laves al bebé con agua, secándolo muy bien después. 

    Cuando empieces a usar jabón y champú, asegúrate de que esté indicado para la piel de los bebés y emplea poca cantidad, procurando que no entre nada en los ojos del bebé. 

    Lo mejor es un jabón con ph neutro, que no contenga perfumes ni conservantes, sobre todo si tu peque tiene la piel atópica. En este caso, el aceite de baño para bebés puede ser la mejor opción.

    Manopla

    Aunque también puedes usar una esponja de baño, la manopla te permite manejar la mano con más control y agarrar con ella al bebé si lo necesitas en un momento dado. 

    Ha de ser una manopla suave, sin superficies rasposas. 

    Y, si quieres aprovechar para distraer a tu bebé un rato, existen modelos de manopla infantil con cara de animalito y orejitas, que divierten mucho a los niños.

    Toalla o capa de baño

    Es muy importante secar bien al bebé después de haberlo enjuagado – no olvides las orejitas-, con toques suaves y sin frotar. Para ello, ten a mano una toalla de algodón o una capa de baño con capucha, que viene genial para mantener al bebé abrigadito de pies a cabeza. 

    Y recuerda lo que hemos mencionado antes sobre secar bien el cordón umbilical al recién nacido.

    Crema o aceite hidratante

    No es necesario aplicar crema hidratante todos los días, pero sí conviene hacerlo varias veces por semana, especialmente si el agua que sale de tu grifo contiene mucha cal. 

    Al igual que pasa con el jabón, lo más recomendable es una crema o un aceite hidratante específico para la bebés. 

    Puedes aprovechar el momento de aplicar la hidratante para dar una masaje relajante a tu peque. ¡Se quedará en la gloria y dormirá de un tirón!

    Mira cómo hacerlo en el siguiente vídeo:

    Aparte de estos productos y accesorios, hay otras cosas que, aunque no son imprescindibles, sí te pueden venir bien para el baño del bebé, como el ya mencionado termómetro para el agua, algún juguetito de goma o un cepillo blando para peinar su fino cabello.

    Para finalizar esta guía sobre el baño del bebé, te dejamos un vídeo del canal Lactancia sin dolor, que resume muy bien todo lo que te hemos explicado.

    ¿Te ha sido de utilidad este artículo?

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